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lunes, 26 de julio de 2010

La palabra milpa en español y otros idiomas


Hace dos meses, en la explanada de la Biblioteca Central de la Universidad Nacional Autónoma de México, se llevó a cabo el evento denominado "La milpa, baluarte de diversidad biológica y cultural", en el marco del Año Internacional de la Biodiversidad. Ahora, ante la proximidad de la fecha en que la cocina tradicional mexicana sea declarada parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, me parece pertinente traer a esta Aldea el tema de la milpa.

Entre las múltiples piezas integradas a la exposición el cartel que presento me llamó mucho la atención. ¿Qué habrá atrás de estas trece palabras, para los pueblos hablantes de esos trece idiomas? Lo primero que se me ocurre es mucho trabajo, una relación cercana entre el ser humano y el medio ambiente, así como con dioses ancestrales y demonios actuales (créditos, problemas de riego, cambio climático, intermediarios, mercados globalizados, cambios de hábitos de consumo). Pero antes de meterme en problemas con temas económicos, ecológicos y políticos, corrijo el rumbo y me voy a la definición de diccionario de la palabra. De acuerdo con el Breve de Mexicanismos tenemos:

Milpa. (Del náhuatl milpa 'lugar de sementera', de milli 'sementera, terreno sembrado' + pa 'en, lugar') f. 1 Maizal, terreno sembrado de maíz / 2. Terreno cultivado.
Esta definición ya da una idea, aunque vaga, por lo que me permito comentar que la visita a la exposición, la asistencia a algunas conferencias y la plática con campesinos e investigadores contribuyó a hacerme una idea más clara de lo que la palabra milpa significa para los mexicanos: un sistema de cultivo, en el que el maíz ocupa un lugar fundamental, junto con la calabaza, el chile y el frijol. Este multicultivo ha sido determinante en la conformación de la cultura mexicana, una cultura milenaria que ha alimentado física y espiritualmente a millones y millones de seres humanos, ha contribuido a la dieta de muchos animales, ha mantenido fértiles los suelos y ha generado las más diversas formas de socialización y manifestaciones artísticas, entre ellas, por supuesto una gastronomía diversa, deliciosa y nutritiva.

En otros idiomas deben existir palabras que encierran una gran riqueza cultural en unas cuantas letras. Cada pueblo, cada cultura tiene sus "milpas" que los han nutrido, que han dado origen a gastronomías más o menos complejas, a herramientas, utensilios y tecnologías, expresiones artísticas que contribuyen al sabor de sus tradiciones y de su cotidianidad. Ojalá este comentario despierte el antojo de conocer qué hay detrás de sus cultivos básicos y de la gente comprometida con ellos.




lunes, 8 de marzo de 2010

Día Internacional de la mujer: Valorar el trabajo de las amas de casa

Recuerdo que una amiga, investigadora universitaria, quien realizaba múltiples actividades  profesionales, culturales y recreativas, me platicó que un día su hijo de seis años le preguntó: "¿por qué no eres ama de casa?"

Antes de responder cualquier cosa que se le hubiera ocurrido, la asaltó un terrible sentimiento de culpa pues tal vez la pregunta se debía a que ese día la casa lucía desordenada o a su hijo no le había gustado la comida (preparada el día anterior), o su pequeño se había sentido abandonado porque había llegado por él a la escuela diez minutos más tarde; pero también le molestó que su hijo no reconociera que ella trabajaba, igual que su marido y a él, estaba segura, nunca le preguntaría por qué no era amo de casa. Por otro lado, me confesó que no le hubiera gustado la idea de ser encasillada en el concepto de ama de casa, aunque en la práctica, después de su horario laboral, asumía ese rol, con todo lo que implica, incluso el gusto por cuidar a su familia y su casa. Estaba a punto de hablarle de la doble jornada y del rollo feminista, pero recordó el consejo aquel de que primero hay que tener una idea más clara de lo que los niños necesitan saber antes de darles cátedra sobre la vida, el sexo y lo que les inquiete.

Por fin, unos segundos después le contestó con otra pregunta: "¿a qué te refieres con que no soy ama de casa?" El niño no lo pensó mucho y soltó: "pues porque siempre que te pido permiso para ir a algún lado contestas que vas a preguntarle a mi papá; si fueras ama de casa tú serías la más poderosa y tomarías todas las decisiones, sin tener que  preguntarle a mi papá".

Mi amiga me dijo que el tono del niño había sido el clásico de frustración, porque tendría que esperar varias horas antes de hacer planes con sus amigos para ir a una fiesta de cumpleaños.

Es fácil imaginar que la apreciación infantil tiene una gran lógica, pues a esa edad las palabras tienen sentido. Es una desgracia que poco a poco lo vayan perdiendo por el desgaste y el mal uso de ellas. Aunque en este caso, si nos remitimos a las diversas acepciones de la palabra "ama" en el diccionario, podremos ver que hay mucha razón en  no desear asumirse como tal, pues entre ellas está la de: "criada principal de una casa".

Que una mujer ostentara el título de "ama de casa",  en aquel momento del que me hablaba mi amiga (ahora su hijo ya tiene veinte años) y desde la perspectiva del niño podría estar asociado al poder que ejercían personajes de caricatura que eran "amos del universo" y no con la idea de que muchas amas de casa se sienten más bien esclavas, debido a las interminables tareas del hogar y además porque éstas no son reconocidas ni valoradas en su verdadera dimensión económica y cultural.
 
¿Cuál es la idea que tiene la sociedad actual del ama de casa? ¿Es justo que cuando las mujeres responden en un formulario que se dedican al hogar la gente que lo lee menosprecie dicha actividad? Preguntas como ¿trabaja o es ama de casa?, en ciertas encuestas, resultan de una insensibilidad espantosa puesto que el trabajo dentro de casa es  tan digno como otros, pero desafortunadamente no es remunerado ni justamente valorado.

Considero que es muy importante acabar con estereotipos ridículos y reconocer el trabajo de las amas de casa, pues en muchos sentidos, lo seamos de tiempo completo o parcial, somos responsables de aspectos tan importantes para la familia (como quiera que esté conformada) como la salud, la educación y la democracia, del cuidado de los recursos, entre ellos el agua, de llevar a cabo múltiples gestiones comunitarias y del cuidado del entorno.

Quiero aprovechar este espacio para enviar un saludo afectuoso a las creadoras y recreadoras de la cultura y por tanto de la lengua (bibliotecarias, escritoras, críticas literarias, fotógrafas, ilustradoras, maestras, promotoras culturales, madres, tías, abuelas), entre quienes están amigas cuyos blogs sigo cotidianamente y aparecen en la columna de la izquierda, así como a todas las babarianas y a las lectoras voluntarias que participan en el Programa Nosotros entre Libros, de IBBY México, y de otros similares en el mundo. Estoy segura de que todas ellas tienen grandes ideas mientras preparan la comida, tienden la ropa, lavan los trastos, juegan y platican con los niños, alimentan a su mascota, van al banco, al mercado, a la consulta con el médico, llevan a los chicos a las actividades extraescolares, repasan el día con su pareja, planean el día siguiente antes de dormir...

Este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, no debe convertirse en una celebracion comercial más. Ya que existe en el calendario como un día dedicado a las mujeres es necesario que desde la casa, el aula y en cualquier ámbito laboral, cultural y político se reflexione y se trabaje en pro de la equidad, la noviolencia y la justicia.