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lunes, 7 de febrero de 2011

Ana María Matute, Premio Cervantes 2010


Hoy que revisaba la sección cultural de El País, aparece una entrevista grabada en video de Ana María Matute, quien recibirá el premio Cervantes 2010 el próximo 23 de abril. Con este trabajo el diario español clausura el especial digital Babelia 1001. Ágora cultura-virtual.

La escritora, desde su casa en Barcelona, platica lo que ha significado para ella la literatura. Para ver y escuchar este video de Babelia haz clic aquí.

Cuando se anunció que Ana María Matute había sido reconocida con el Premio Cervantes publiqué en Suite 101 el artículo "Ana María Matute, autora de La torre vigía, Premio Cervantes", pero no incluí ninguna entrada aquí para unirme a la celebración de una vida dedicada a la literatura. Sin duda esta gran escritora seguirá dando mucho de qué hablar, así que habrá ocasión para volver a dedicarle unas líneas. Por el momento dejo aquí este otro video que me ha gustado mucho, realizado por la Asociación Colegial de Escritores de Cataluña

miércoles, 21 de abril de 2010

José Emilio Pacheco. Actos previos a la recepción del Premio Cervantes 2009

El poeta José Emilio Pacheco y la ministra de Cultura de España, Ángeles González-Sinde 
Foto Reuters*

José Emilio Pacheco guarda legado en Caja de las Letras del Instituto Cervantes

Al recibir las llaves de la Caja de las Letras, José Emilio Pacheco emotivo, tierno y espontáneo, manifestó : “no sé para qué me la dan, en cien años yo no voy a existir”.
Notimex
Publicado: 21/04/2010 11:01

Madrid. Además de dos de sus últimas obras editadas, el poeta mexicano José Emilio Pacheco depositó hoy, en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes, un legado personal que permanecerá custodiado durante cien años, que incluye manuscritos de su puño y letra, en papel revolución.

Dos días antes de recibir el Premio Cervantes 2009, Pacheco guardó en la antigua caja de caudales de la institución, antes banco central, su legado, que incluyó una pluma estilográfica, un rotulador y un bolígrafo, que, al introducirlos en la caja, expresó con tristeza “me despido de ellas”.

Un José Emilio Pacheco emotivo, tierno y espontáneo, reiterando su vergüenza por “tantas atenciones” y quien al recibir las llaves de la Caja de las Letras, manifestó: “no sé para qué me la dan, en cien años yo no voy a existir”.

Pacheco dejó su legado en un acto encabezado por la presidenta del Instituto Cervantes, Carmen Caffarell; y por la ministra de Cultura del gobierno español, Ángeles González Sinde, y en el que estuvo acompañado de su esposa Cristina Pacheco y de sus dos hijas.

En la antigua cámara acorazada de la sede central de la institución, el mexicano fue sacando, una por una, las distintas cosas que dejó como legado, entre ellas, la nota de prensa que elaboró el Instituto Cervantes para el acto de hoy.

“Lo dejo para que quien abra esto en cien años sepa quien fui, porque no creo que nadie recuerde mi obra”, dijo con sencillez.

Insistió en que “con humildad y orgullo, espero que cuando este legado se abra dentro de cien años, esas futuras generaciones de un impensable 2110, tengan piedad de mí y de esta época oscura y sangrienta”.

Sostuvo que “yo soy una gota en el océano y un átomo en la cadena que empezó hace años”.

La caja mil 525, situada encima de las que contienen el legado de los escritores españoles Ana María Matute y Juan Marsé, guarda desde este miércoles los dos últimos títulos publicados de Pacheco: la antología revisada “Tarde o temprano” y la reedición de “Las batallas en el desierto”.

Incluyó varios manuscritos de diferentes épocas, “escritos en papel revolución, el más barato y de cuando yo no tenía conciencia ecológica”, pero “con mi letra, que desde que soy joven hasta mi ancianidad es pésima, y eso me da mucha vergüenza”.

La entrega de un legado en la Caja de las Letras, en vísperas de recibir el más alto galardón de las letras españolas, es ya una tradición y antes que Pacehco lo hicieron también en las tres ediciones anteriores Antonio Gamoneda (Premio Cervantes 2006), Juan Gelman (2007) y Juan Marsé (2008).

Texto reproducido de: La Jornada (en línea) 21 de abril de 2010, Sección Cultura
* Foto publicada en la nota del corresponsal Armando G. Tejeda: La poesía es un vicio como la cocaína: José Emilio Pacheco 

martes, 1 de diciembre de 2009

José Emilio Pacheco, Premio Cervantes 2009


Un clásico recomendado en secundaria desde hace más de 28 años, Las batallas en el desierto de José Emilio Pacheco nos habla de un México soñado, de las expectativas ante un futuro prometedor por la tecnología al servicio de la gente.

En esta Aldea de las Letras se antoja reproducir un párrafo que refleja la íntinma relación entre lengua y cultura, entre lengua e identidad:

"Mientras tanto nos modernizábamos, incorporábamos a nuestra habla términos que primero habían sonado como pochismos en las películas de Tin Tan y luego insensiblemente se mexicanizaban: tenquíu, oquéi, uasamara, sherap, sorry, uan mómen pliis. Empezábamos a comer hamburguesas, páys, donas, jotdogs, malteadas, áiscrim,margarina, mantequilla de cacahuate. La cocacola sepultaba las aguas frescas de jamaica, chía, limón. Únicamente los pobres seguían tomando tepache." (pp. 11-12)

 José Emilio Pacheco es galardonado con el Premio Cervantes, considerado el Nobel de Literatura en español,  leemos en la prensa de hoy.

“Pacheco es uno de los grandes nombres de la poesía en español de las últimas décadas, un excepcional poeta que ha mantenido en toda su obra una tenaz voluntad de búsqueda del lenguaje renovador y revelador. Este Premio Cervantes recompensa también la infatigable labor de un humanista contemporáneo, de un apasionado del saber, que ha sabido transmitir con magisterio a lo largo de su vida. El premio a Pacheco muestra una vez más que el talento de la literatura en español es inagotable” Palabras expresadas por la directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel, con motivo de la concesión del Premio Cervantes a José Emilio Pacheco.

Leer y releer a Pacheco es y seguirá siendo una delicia, aunque duela contrastar las expectativas con la realidad.