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viernes, 9 de abril de 2010

La alegría de la rodilla, de Edgar Valencia

 
Pensando en Magda Díaz y Morales, quien está pasando un mal momento debido a una caída que le dejó un esguince en una rodilla, recordé este poema de Edgar Valencia, publicado en el libro Hago de voz un cuerpo, Antología de María Baranda, ilustrado por Gabriel Pacheco y publicado por el Fondo de Cultura Económica. De manera que comparto con los visitantes de esta Aldea un poco de poesía dedicada a esa parte del cuerpo que es como el mapa de osadas aventuras y una que otra desventura. Y a ti, Magda, te deseo que muy pronto recuperes la alegría de la rodilla.


De frente pareciera una naranja
fresca y lista para el jugo;
por detrás un plato hondo no muy hondo,
y por un lado la cima
de una montaña intrépida y cercana.

Es fácil de atacar por las arañas de los dedos,
y en tiempos de calor tiene líneas
que se cruzan de raspones,
o un moretón marciano
que adorna el centro como un ojo.
No la dejen cruzándose las piernas.
Que no quede estirada que se aburre.
Para ella no hay nada como rodar corriendo
                                              las bajadas
                                 ni alegría más grande
                 que pedalear a fondo los pedales
                y subir de tres en tres las escaleras.

jueves, 25 de marzo de 2010

Saludos a Magda Díaz y Morales, de Apostillas Literarias

Hace un momento entré al blog Apostillas Literarias, de Magda Díaz y Morales y me encontré con la explicación de su ausencia temporal de este espacio de comunicación, crítica literaria y amistad que ha creado para deleite de cientos de leales seguidores. Lamento muchísimo el accidente relatado y que la inflamación en la rodilla le dificulte la movilidad y la actividad a la que está acostumbrada.

A Magda no la conozco personalmente. Nuestro primer encuentro virtual fue gracias a un comentario que dejó en esta Aldea, en la entrada sobre la Biblioteca del niño mexicano. Desde entonces visitar Apostillas Literarias se ha convertido en una grata experiencia cotidiana, debido a la riqueza y variedad de temas abordados, a la oportunidad de la información en su dietario, así como por el exquisito diseño.

Nuestra comunicación vía correo electrónico me ha permitido conocer un poco más a Magda, quien en una ocasión mencionó que le gustaría leer Peligro en la Aldea de las Letras. A pesar de la intensa carga de trabajo, en cuanto lo tuvo en sus manos se dio el tiempo para leerlo y el 16 de marzo me llevé una muy grata sorpresa al descubrir su reseña. A unos cuantos minutos de publicada le escribí un correo electrónico para agradecerle la lectura de mi libro, la escritura de una reseña generosa y extensa, así como que la hubiera incluido en su blog, visitado regularmente por cientos de personas de diferentes partes del mundo, quienes enriquecen la inteligente y amorosa dedicación de Magda en ese espacio de encuentros, con no menos inteligentes y amorosos comentarios.

He querido dedicar esta entrada a Magda para desearle pronta y total recuperación, así como para reiterar mi amistad y agradecimiento por tan hermosa y valiosa reseña.