sábado, 7 de agosto de 2010

El Duende No y otros cuentos, de María García Esperón


El Duende No y otros cuentos
María García Esperón, Ilustraciones: Lourdes García Esperón
México, Edición de la autora, 2008
ISBN: 978709487892

Feliz cumpleaños, querida María

La protagonista de este libro se llama Sol. Cuando tenía siete años "la  llevaron a vivir a otra ciudad, en donde todo es más pequeño, hay menos automóviles, la gente se saluda en la calle y la puerta de su casa siempre está abierta".
Quienes vivimos en una ciudad, en donde todo es grande, la gente es indiferente y hay que cerrar la puerta de la casa y las ventanas a piedra y lodo, el cambio al que se enfrenta  la pequeña Sol nos parecería muy atractivo. Sin embargo, quien se pusiera en los zapatos de la protagonista se daría cuenta de que no todo es miel sobre hojuelas, puesto que la escuela a la que entrará es inmensa, con enormes jardines y hasta un huerto. Pero, porque en los cuentos siempre hay un pero, los baños están muy lejos, a espaldas del patio principal y quién sabe con qué se pueda topar cuando tenga que ir, que como imaginamos, será en cualquier momento del primer día de clases.

En "El León de sueño", el primer cuento, Sol ingresa a un mundo fantástico en donde sus pobladores saben de su existencia y hacen todo lo posible para que se sienta bienvenida, lo cual hace muy feliz a la pequeña.

Sol en muchos sentidos es una niña como la mayoría de los niños de su edad, "le gustan los pepinos con sal, limón y chile, que le cuenten historias de su familia, andar en bicicleta y bailar. Le desagrada el sonido que hace el gis en el pizarrón y que su mamá le ponga camisetas de manga larga debajo de la blusa, pero sobre todo lo que más le disgusta es que los adultos no la saluden".

En "El Ángel Buenos Días y el Murciélago No-Saludo" a nuestra amiga no la calienta ni el sol cuando la directora de su escuela, que se supone debe ser una persona educada y atenta, la ignora al verla con su mamá en la calle. A otros niños no les hubiese importado el asunto, pues seguramente están acostumbrados a sentirse ignorados, como si fuesen invisibles, pero como en eso Sol no es como todos vuelca su enojo ni más ni menos que en el papel, creando a dos personajes que se encargarán de la grosera directora.

En "El mago de los números fáciles" Sol experimenta los nervios traicioneros cuando de demostrar lo aprendido se trató, porque en la nueva escuela hay cosas que se hacen igualito que en la vieja: las maestras dejan mucha tarea, pues de esa forma, según su nueva maestra,  los niños se acuerdan de ella por las tardes. Mecanizaciones y más mecanizaciones en una tarde para poner en práctica las tablas de multiplicar (o series) no sirvieron de nada para aprender y al otro día Sol obtiene un terrible dos de calificación. 

En "El hada Verdana" la pequeña Sol recibe una clase de arte, observando los detalles de "La creación de las aves", una obra de la pintora Remedios Varo. Arte, realidad y fantasía colorean y dan vida a esta historia.

A las niñas nuevas en una escuela, que desean tener amigos, les cuesta mucho trabajo decir no, cuando alguien les pide algo, no importa que ese alguien sea grosero, autoritario y ventajoso. Y Sol no es la excepción. En "El Duende No"  vive una aventura que podría haber sido divertida, pero en vista de que Alexia, su nueva "amiga" es toda una ficha, como diría cualquier mamá de una niña bien educada, el Duende No le dio una lección que seguramente le servirá para toda la vida.

jueves, 5 de agosto de 2010

El idioma de la "efe" ¿Tefe afacueferdafas defe cofomofo hafablafabafamofos hafacefe afañofos?


Hace unos días platicaba con algunos amigos sobre la lengua, los códigos que usan actualmente los chicos (y cada vez más adultos) en sus conversaciones escritas y habladas. Criticamos las simplificaciones, distorsiones, y verdaderas aberraciones lingüísticas, que lejos de mostrar originalidad reflejan pobreza de ideas y de recursos para establecer una comunicación más rica. Durante un buen rato no faltó quien despotricara contra la falta de creatividad. ¿Qué es eso de estar sustituyendo letras como la ce por la ka o la zeta por la ese, por ejemplo; o de qué sirve eliminar vocales si de todas formas es fácil descifrar sus mensajes supuestamente crípticos.

¡Qué diferencia de cuando éramos niños!, comentamos soberbios, tan creativos éramos que hasta nos sentíamos inventores de un idioma propio: el lenguaje de la "efe", usado por todos los niños que conocíamos, claro, todos los que sabían dividir las palabras en sílabas correctamente, porque el chiste era intercalar sílabas con efe: por ejemplo: hola, se dice hofolafa; buenos días: buefenofos difiafas. Dependía de la velocidad al hablar lo comprensible o incomprensible que resultaba nuestro lenguaje "secreto".

No sé por qué siempre consideré que esa moda era muy local, muy de la ciudad de México.  Nunca me pregunté si en otros estados de la república y menos en otros países en donde se habla español habían adoptado esta moda. Pero hace unos días, cuando revisaba el libro Cuentos reunidos de Clarice Lispector (Compilación y prólogo por Miguel Cosío Woodward), publicado por Alfaguara (2005), me topé con el cuento titulado "El idioma de la f" (págínas 349-351).

Este cuento relata la aventura que "María Aparecida -Cidita, como la llamaban en su casa-", quien era maestra de inglés y vivía en Minas Gerais vivió cuando se disponía a viajar a Nueva York para perfeccionar su dominio del idioma en Estados Unidos. Para volar a Nueva York la maestra abordó un tren que la llevaría a Río. Ya instalada en el vagón, en el que sólo viajaba una viejecita durmiendo en un rincón, vio con cierta desconfianza a dos hombres que se subieron en la siguiente estación y se sentaron justo frente a su asiento. Pensamientos varios acudieron a la mente de la maestra, entre ellos  su virginidad. Se sentía inquieta por las miradas de los dos hombres y su inquietud se convirtió en terror cuando escuchó lo que tramaban, aunque ellos habían recurrido al lenguaje de la "f" para comunicarse entre sí, idioma que por supuesto Cidita entendía bien.
-Tufu yafa vifistefe quefe bofonifitafa mufuchafachafa?
-Sifi, yafa lafa vifi. Efestafa cofomofo quieferefe.
 Querían decir ¿tú ya viste qué bonita muchacha? Sí, ya la vi. Está como quiere.
Cidita fingió no entender: entender sería peligroso para ella. El idioma era ese que utilizaba, cuando era niña, para defenderse de los adultos. Los dos continuaron:
-Quieferofo efechafarmefelafa. ¿Yfi tufu?
-Yofo tafambiefen. Efen efel tufunefel.
Descubrir las sórdidas intenciones de esos hombres, escudados en un idioma que suponían era de su dominio exclusivo lleva a la protagonista a elaborar y poner en práctica un plan que molesta a los delincuentes, pero que también provoca cuestionamientos sobre su sexualidad, su cuerpo. Cidita enfrenta situaciones inimaginables antes de llegar a Río. El final del cuento es sorprendente e inesperado, como todo buen cuento.

"El idioma de la 'f'" es obra de una escritora brasileña, para quien algo tan aparentemente trivial como este juego de niños de hablar con la "efe" era parte de la cultura y por tanto un pretexto para escribir una inquietante historia.

* *
Clarice Lispector nació en Tchetchelnik, Ucrania, pero no fue ucraniana, ni soviética, y nunca pisó la tierra donde vino al mundo. Llegó a Brasil con dos meses de edad, y sin embargo la fecha de su nacimiento fue para algunos motivo de confusión, hasta que Nádia Battella Gótlib la precisó con documentos: 10 de diciembre de 1920. Su familia era judía, y en su casa se respetaban las reglas de la Torah y las enseñanzas del Antiguo Testamento, pero ella apenas se refirió a sus orígenes o religión. El padre hablaba yiddish, pero su lengua materna, en la que amó y escribió, fue el portugués del Brasil. Desde la infancia y la adolescencia su vocación fue la literatura, aunque escogió y cursó la carrera de derecho, que después no ejerció. (Fragmento del prólogo, pp. 16-17)



domingo, 1 de agosto de 2010

Colección editorial 18 para los 18

·    2010-julio-08
 Momento histórico para generar una cultura de la lectura: Lujambio   
 
Encabezó el lanzamiento de la colección editorial 18 para los 18, que consta de seis tomos con tres novelas cada uno.
·         Es una propuesta que pretende impulsar decididamente el fomento a la lectura, considerando que la población que más lee son los jóvenes de entre 18 y 22 años.
La calidad de la educación en México se apuntalará si todos los mexicanos nos volvemos verdaderos lectores, afirmó el Secretario de Educación Pública, Maestro Alonso Lujambio, al presentar la Colección Editorial 18 para los 18  y agregó que estamos ante la posibilidad, en este momento histórico, de generar una cultura de la lectura.
Dijo que es este el momento en el que México se revisa a sí mismo críticamente y de que los mexicanos decidamos, ahora que celebramos el Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución, y reflexionemos sobre lo que vamos a hacer con la cultura de la lectura en el país.
En el evento, celebrado en el Patio del Trabajo de la propia dependencia,  el encargado de la política educativa del país anunció que en los próximos días se dará a conocer un programa de fomento a la lectura que pretende una amplia participación de los padres de familia, la cual es fundamental para crear el hábito lector en sus hijos.
Apuntó que es tiempo de que la Secretaría de Educación Pública cambie de estrategia, al reconocer que estamos ante un problema sistemático de nuestra cultura que no se ha podido derrotar, ya que de acuerdo con una última encuesta nacional de lectura, en México leemos 2.9 libros al año en promedio, en comparación con Brasil, con 3.3 libros; Portugal, 8.5 libros; España, 7.7 libros y con Alemania, con 12 libros al año.
Indicó que en breve se darán a conocer cambios relacionados con la posibilidad de que los padres de familia se conviertan en los promotores más importantes de la lectura entre los mexicanos y se hará a través de los Consejos de Participación Social que se constituirán en los planteles a partir del próximo ciclo escolar.
El Maestro Lujambio indicó que la manera más profunda, desde la perspectiva humana, de promover la lectura entre los jóvenes, es a través de la novela, porque “es un instrumento educativo extraordinario que nos ayuda a entendernos a nosotros mismos y a entender a los demás”.
Ante estudiantes de bachillerato, maestros y padres de familia, el titular de la SEP dijo que el grupo de la población que más lee son los jóvenes de entre 18 y 22 años, con un promedio de 4.2 libros anuales, mientras que el 47 por ciento de la población en general nunca ha tenido un acercamiento a la literatura, ya sea porque no les gusta o porque, aseguran, no saben qué leer o lo que tienen disponible no les interesa.
Anunció que la colección 18 para los 18, editada por la SEP a través del Fondo de Cultura Económica (FCE), consta de seis tomos con tres novelas cada uno y se va a distribuir entre los bachilleratos federalizados de todo el país, así como en la red de bibliotecas públicas de CONACULTA y también se podrá adquirir en paquete o de forma individual.
Por su parte, el Subsecretario de Educación Media Superior, Miguel Ángel Martínez Espinosa, consideró que la adaptación de las 18 novelas cortas de esta colección forma parte del esfuerzo de la dependencia para impulsar el hábito de la lectura entre los mexicanos, ya que es un elemento fundamental para ampliar la capacidad de comunicación entre todos.
Agregó que estas 18 novelas cortas serán difundidas en los planteles escolares a partir de septiembre próximo, como parte de los festejos del Bicentenario de la Independencia de México y Centenario de la Revolución.
El funcionario destacó que  la SEP, a través de la Subsecretaría de Educación Media Superior, dispone de tres ejes para el fomento de la lectura que son: incorporar la comprensión lectora en todas las asignaturas de bachillerato; invitación  a que los alumnos y maestros lean, y que los adolescentes desarrollen el gusto por la lectura a través de esta obra.
Por su parte, el escritor Ignacio Solares consideró que la lectura es el antídoto contra el veneno que significa la violencia y citó a José Vasconcelos, al señalar que “solo la lectura nos sacará de la barbarie”; mientras que la escritora Bárbara Jacobs señaló que esta colección 18 para los 18, se lanza para que los mexicanos nos conozcamos.
En su participación, el escritor Christopher Domínguez señaló que es imprescindible que los jóvenes de bachillerato del siglo XXI conozcan la literatura clásica del siglo XX. El novelista Álvaro Enrigue, apuntó que para que haya lectores tiene que haber libros y éstos deben ser accesibles para los ciudadanos iniciales que son los jóvenes. Consideró la cuidadosa selección de estos títulos permite iniciar la formación de una biblioteca personal
En el lanzamiento de la Colección Editorial 18 para los 18, estuvieron también presentes  Joaquín Díez-Canedo, Director General del FCE; José Manuel Villalpando, Coordinador Ejecutivo de la Comisión Organizadora de las Conmemoraciones del Bicentenario 2010;  la Diputada Kenya López Rabadán, Presidenta de la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados, así como la alumna de Colegio de Bachilleres Número 6, Itzel Viridiana Martínez Blancarte.
Los títulos de esta colección son:
1.    El Sinore, de Salvador Elizondo
2.           Querido Diego, te abraza Quiela
       de Elena Poniatowska
3.           Anónimo, de Ignacio Solares
4.           Soledad, de Rubén Salazar Mallén
5.           El Solitario Atlántico, de Jorge López Páez
6.           Los relámpagos de agosto, de 
       Jorge Ibargüengoitia
7.          William pescador, de 
       Christopher Domínguez Michael
8.          Educar a los topos, de Guillermo Fadanelli
9.          Las hojas muertas, de Bárbara Jacobs
10.      Las batallas en el desierto, de 
       José Emilio Pacheco
11.      El libro salvaje, de Juan Villoro
12.      Ninguna eternidad como la mía, de
      Ángeles Mastretta
13.      El complot mongol, de Rafael Bernal
14.      La gaviota, de Juan García Ponce
15.      Aura, de Carlos Fuentes
16.      La tumba, de José Agustín
17.      La muerte de un instalador, de Álvaro Enrigue 
18.      El apando, de José Revueltas

sábado, 31 de julio de 2010

Hábitos y percepciones de los mexicanos sobre Internet. Resultados de los Estudios 2009 y 2010


Reproduzco fragmentos de la nota publicada en el portal informativo del Tecnológico de Monterrey en relación con los estudios llevados a cabo para conocer los hábitos y percepciones de los mexicanos sobre Internet y diversas tecnologías asociadas. He resaltado en negritas alguna información que me pareció interesante y/o confusa, por ejemplo porcentajes que no cuadran. Llama mi atención el uso de algunos verbos como "confesó", cuando en el resporte se pudo utilizar "respondió" o "contestó". 

Aclaro que llegué a este estudio por la nota publicada hoy en el periódico La Jornada, en donde se lee: "El uso de Internet en México no sólo se incrementó de 27.2 a 30.2 millones de internautas en un año: se detectó que 22 por ciento de los usuarios pasa menos tiempo con su familia desde que se conecta a la red y otro 24 por ciento tiene menos contacto físico con las personas".

Hace unos días se daba en varios medios informativos la cifra de que en América Latina 22 millones de jóvenes entre los 15 y 24 años de edad no estudian ni trabajan, grupo al que se le ha denominado coloquialmente como "ninis". La acotación a México indicaba que el 40 por ciento de esa cifra, es decir, alrededor de 9 millones, es la población de "ninis" que nos corresponden.
Luego de que se presentara el estudio que anualmente realiza el World Internet México, es inevitable relacionar la cifra con la de un 52 por ciento de la población mexicana que confesó en 2009 que si no accede a Internet es porque no le interesa.
El estudio "Resultados de los Estudios 2009 y 2010 de hábitos y percepciones de los mexicanos sobre Internet y diversas tecnologías asociadas, World Internet Project Capítulo México", ofrece importantes datos de los que se concluyen retos y oportunidades para nuestro país, sus instituciones y ciudadanos en el uso de esta herramienta, indispensable en casi todos los ámbitos y de probada utilidad para el mejor y mayor avance del bienestar de un país.
Surgido como producto del World Internet Project (WIP) que es una iniciativa del doctor Jeffrey Cole, destacado académico e investigador estadounidense, director del Centro para el Futuro Digital de la Annenberg School for Communication, en la Universidad del Sur de California en Estados Unidos, el Proyecto Internet-Cátedra de Comunicaciones Digitales Estratégicas del Tecnológico de Monterrey, Campus Estado de México, es el ente que ha tomado la aplicación y difusión del estado de Internet en México a través de un estudio que publica anualmente.
Actualmente más de 30 grupos de investigadores de importantes instituciones educativas y organismos dedicados al estudio de Internet y las telecomunicaciones, establecidos en 30 países se han sumado al World Internet Project.
Para comprender los resultados que arroja el estudio, resulta indispensable considerar algunos datos relativos a la penetración mundial de Internet, según la Internet World Stats.  En diciembre de 2009, la población mundial fue estimada en 6 billones 767 millones 805 mil 208 personas* y en mil 668 millones 870 mil 408 usuarios de Internet. En México -el segundo país más poblado en América Latina, con 111 millones 211 mil 789 habitantes, el número de usuarios de Internet en México que estima el WIP Capítulo México, en 2009, es de 30 millones 239 mil 600 (en 2008 fue de 27, millones 230 mil 500), lo que ubica a este país como el segundo país con el mayor número de usuarios de Internet en la región.
De acuerdo al estudio, la mayoría de los usuarios de Internet en México, un 76 por ciento, son niños y jóvenes de 12 a 32 años (35% van de los 12 a los 18 años; 26% de los 19 a los 25, y 15% de los 26 a los 32 años).
Los usuarios se ubican en un poder adquisitivo niveles A, B y C+, un total de 59 por ciento; mientras que los no usuarios corresponden a los niveles socioeconómicos menos favorecidos, un 80 por ciento. No obstante los medios de conexión no son propios: 69 por ciento de los usuarios de Internet indicaron que el principal punto de conexión fueron cibercafés, casa de amigos y bibliotecas; un 61 por ciento se conecta en su hogar; un 43 por ciento en la escuela y un 28 por ciento en el trabajo.
El tiempo que se conectan a Internet y para qué, también resulta interesante. El lapso mayor se da en el trabajo, con un promedio de 15.48 horas por semana; luego la casa, con 15.12 horas y finalmente la escuela con 10.54 horas. Quedan por debajo los cibercafés y otros con 6.24 horas y sorprendentemente el celular, con 5.42 horas.
Mientras que las actividades en línea que se llevan a cabo van desde las pasivas como la consulta de correo electrónico, que es la predominante con un 95 por ciento de las respuestas y el uso del Messenger con un 85 por ciento, hasta las llamadas actividades "prosumer" (término en inglés que mezcla la palabra 'productor'  con la de 'consumidor') donde el usuario es más proactivo y en lo que se refiere a los mexicanos las actividades mayores son el acceso a las redes sociales, con un 55 por ciento de las respuestas y trabajo en el blog personal, con un 42 por ciento. Es importante mencionar que una actividad que va en aumento es la de la telefonía por internet con un 24 por ciento de las respuestas (en 2008 fue de 21%) y una que va a la baja es el chateo en foros, con un 35 por ciento (mientras que en 2008 era de 37%).
Resulta interesante destacar que Internet, de acuerdo a este estudio y a los comentarios en contra, no es causa de menor convivencia con la familia y los amigos. Los encuestados respondieron que mientras con la familia pasan en promedio 26.30 horas a la semana y con los amigos 9.36 horas, en Internet invierten 7.48 horas de su tiempo.
Nota completa
 
*6 mil 767 millones 805 mil 208 personas

martes, 27 de julio de 2010

"En el umbral", en el nuevo blog de Anabel Sáiz Ripoll


Anabel Sáiz Ripoll, incansable y talentosa profesora de lengua y literatura españolas, experta en literatura infantil y juvenil y gran amiga sumó a la blogosfera un nuevo blog dedicado a la escuela y la educación. Des de les aules ofrece una rica selección de textos poéticos y literarios, en los que las figuras de maestros y alumnos, así como  la evocación de todo lo relacionado con la escuela y la educación es abordado por autores clásicos y contemporáneos.

Estoy muy feliz porque Anabel ha incluido en este blog el cuento breve "En el umbral", publicado en el libro Entre gozos y rebozos. Nostalgias del campo. Compiladoras Herlinda Dabbah Mustri y Susana Arroyo Furphy, publicado por Palabras y Plumas Editores, en México, 2010.

Arxiu per aMendoza, María Eugenia

En el umbral

Mis pasos rompen hierbas aromáticas y su perfume se mezcla con el de la tierra húmeda. Llego a la plaza y saludo al grupo. El ponche de frutas que preparé temprano ayuda a entrar en calor. Hoy es jueves, noche de tertulia y tengo una historia que compartir.

Desde hace tres años nos reunimos las mujeres del pueblo para hablar de lo que se nos ocurra. Al principio nos concentrábamos en echar tijera y hacer trizas la reputación de los ausentes o nos quejábamos de nuestra suerte. Al final terminábamos todas amargadas. Ignoro si agotamos los chismes o descubrimos que era más sabroso y útil recuperar y, mejor todavía, construir nuevas historias y desde entonces cada quien trata de hacer mejor sus cosas para presumirlas el jueves.

Todas nacimos, crecimos, nos enamoramos y tuvimos hijos aquí, en este pueblo que ha expulsado a muchos pero que nosotras hemos decidido mantener vivo. Las tertulias han ayudado, así como a que cada quien cultive mejor su gracia.

Yo, por decir, soy buena para curar empacho, mal de ojo, susto y otros males comunes. Tengo un don, escucho a las plantas. Me revelan sus secretos para aliviar algunos dolores del cuerpo y del alma. De veras. Hasta mi hijo, que estudia medicina en la capital reconoce que soy atinada. Hasta me invitó a la universidad porque uno de sus maestros acostumbra invitar a los papás a una clase especial para hablar de medicina tradicional, que es la que yo practico, no es que sea doctora, pero…

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lunes, 26 de julio de 2010

La palabra milpa en español y otros idiomas


Hace dos meses, en la explanada de la Biblioteca Central de la Universidad Nacional Autónoma de México, se llevó a cabo el evento denominado "La milpa, baluarte de diversidad biológica y cultural", en el marco del Año Internacional de la Biodiversidad. Ahora, ante la proximidad de la fecha en que la cocina tradicional mexicana sea declarada parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, me parece pertinente traer a esta Aldea el tema de la milpa.

Entre las múltiples piezas integradas a la exposición el cartel que presento me llamó mucho la atención. ¿Qué habrá atrás de estas trece palabras, para los pueblos hablantes de esos trece idiomas? Lo primero que se me ocurre es mucho trabajo, una relación cercana entre el ser humano y el medio ambiente, así como con dioses ancestrales y demonios actuales (créditos, problemas de riego, cambio climático, intermediarios, mercados globalizados, cambios de hábitos de consumo). Pero antes de meterme en problemas con temas económicos, ecológicos y políticos, corrijo el rumbo y me voy a la definición de diccionario de la palabra. De acuerdo con el Breve de Mexicanismos tenemos:

Milpa. (Del náhuatl milpa 'lugar de sementera', de milli 'sementera, terreno sembrado' + pa 'en, lugar') f. 1 Maizal, terreno sembrado de maíz / 2. Terreno cultivado.
Esta definición ya da una idea, aunque vaga, por lo que me permito comentar que la visita a la exposición, la asistencia a algunas conferencias y la plática con campesinos e investigadores contribuyó a hacerme una idea más clara de lo que la palabra milpa significa para los mexicanos: un sistema de cultivo, en el que el maíz ocupa un lugar fundamental, junto con la calabaza, el chile y el frijol. Este multicultivo ha sido determinante en la conformación de la cultura mexicana, una cultura milenaria que ha alimentado física y espiritualmente a millones y millones de seres humanos, ha contribuido a la dieta de muchos animales, ha mantenido fértiles los suelos y ha generado las más diversas formas de socialización y manifestaciones artísticas, entre ellas, por supuesto una gastronomía diversa, deliciosa y nutritiva.

En otros idiomas deben existir palabras que encierran una gran riqueza cultural en unas cuantas letras. Cada pueblo, cada cultura tiene sus "milpas" que los han nutrido, que han dado origen a gastronomías más o menos complejas, a herramientas, utensilios y tecnologías, expresiones artísticas que contribuyen al sabor de sus tradiciones y de su cotidianidad. Ojalá este comentario despierte el antojo de conocer qué hay detrás de sus cultivos básicos y de la gente comprometida con ellos.




jueves, 22 de julio de 2010

Copo de Algodón, de María García Esperón

Copo de Algodón
María García Esperón
Ilustración Marcos Almada Rivero
México, Ediciones El Naranjo, 2010 
ISBN: 978-607-7661-17-7

María García Esperón lo hizo de nuevo. Rescató del olvido a una princesa. La primera fue Cleopatra Selene, en la extraordinaria novela Querida Alejandría. Ahora nos presenta a Tecuixpo Ixtlaxóchitl, Copo de Algodón, Flor Blanca, hija de Teyhualco, princesa de Tacuba y de Moctezuma Xocoyotzin, el Gran Tlatoani de Tenochtitlan, "nacida el día 2 viento del año 5 conejo, en la gran ciudad de la laguna".

María García Esperón da voz a Copo de Algodón o quizá Copo de Algodón esperó pacientemente y por fin descubrió a María, quien la escuchó con amorosa atención y se convirtió en la portavoz de la hija consentida del Gran Tlatoani, quien tiene tantas vivencias que compartir con los herederos de los cimentadores del agua y con el mundo entero. 

La pequeña Tecuixpo se entera por su nana cómo fue su nacimiento, cómo fue recibida  entre los cantos de la princesa de Texcoco y los rezos de la reina de Tacuba, sus abuelas. Y de cómo sus ojos recién abiertos al mundo vieron directamente a los ojos a su padre, a quie ama y admira. Pero ese amor no impide cuestionamientos "¿Mi padre es un hombre cruel?", pues además de ser un temible guerrero era sacerdote y "no vacilaba en arrancar del pecho del sacrificado el corazón palpitante que alimentaba la sangre solar de nuestro señor, Huitzilopochtli".

Copo de Algodón cuenta pasajes de nuestra historia desde la perspectiva niña, de  testigo y protagonista en un tiempo y una cultura que a los ojos de la sociedad actual resultan dificiles de comprender. Cuando tiene ocho años asiste al sacrificio de la hija de su nana, la pequeña Quetzalli, quien lloraba mucho, y fue ofrendada, no como castigo sino como privilegio, a la diosa del agua Chalchiuhtlicue, la de la falda de jade.

A propósito de sacrificios a Huitzilopochtli Flor Blanca dice:
El colibrí azul ama la sangre. Es su agua preciosa, su chalchihuatl, de ella se alimenta. El alimento se lo tenemos que dar nosotros, los tenochcas. Pero no es tan fácil, debe obtenerse en la guerra, en la guerra que hace florecer los escudos, las flechas, las macanas. En la guerra en la que debe evitarse matar a los hombres , porque deben llevarse prisioneros y hacerlos subir las escaleras del templo para alimentar al dios y detener el final de la quinta era, éste nuestro Quinto Sol de movimiento, que está como los que lo precedieron, destinado a desaparecer.
Cuando Tecuixpo Ixtlaxóchitl, de sólo nueve años, fue llamada por su padre para avisarle de su boda con Cuitláhuac, hermano de Moctezuma, su madre, vestida con un huipil blanco inmaculado estaba ahí, en silencio, como casi siempre. A Flor Blanca le hubiese gustado más que su futuro esposo fuera Cuauhtémoc, pero su padre sabía por qué había elegido a su hermano. De manera que Copo de Algodón se convertiría en la segunda esposa de su tío,  uniría su manto y su destino al guerrero, quien estaba casado con Papantzin y tenía tres hijos mayores que Tecuixpo.
Mi padre decretó unas bodas magníficas. Regaló maíz a los cuatro barrios de Tenochtitlan. Parecía una cascada de maíz, una lluvia de abundancia que tuviera su origen en el cielo. Las bodas de Tecuixpo y Cuitláhuac eran benditas, acababan con el hambre, traían alegría y alimento a los tenochcas.
Los nobles fueron regalados con objetos de oro, turquesas y jades. La calzada de Iztapalapa parecía el camino de los dioses alegres, de los dioses risueños, de los cuatrocientos conejos, del dios Omacatl, que convidaba a la gente a comer y a reír aquí sobre la tierra.
Atados los mantos y los destinos Copo de Algodón y Cuitláhuac, sus cuerpos debían esperar a que ella alcanzara la edad en que podrían compartir el lecho.

En la literatura infantil y juvenil clásica, las historias de princesas, tras ser rescatadas por sus apuestos príncipes, concluyen con "...y vivieron felices para siempre". La de Copo de Algodón no está destinada a ese final feliz con su esposo, por más que como lectores deséaramos que así fuera. No le echo a perder el final a quien conoce aunque sea de manera superficial la historia de México, pues al poco tiempo de la boda y los alegres presagios el arribo de quien fuera tomado por Quetzalcóatl a tierras mexicas cambió dramáticamente los rumbos de México.
Mi padre está rodeado de príncipes. A Cortés lo acompaña una esclava. Una mujer que se llama Malinalli y que domina nuestro idioma y el maya. Dicen que es muy inteligente y que en pocos días aprendió el habla de los extranjeros. Ella es la lengua, la intérprete de Cortés. Ha de tener unos veinte años y debe odiar a los mexicas porque le ha revelado al capitán secretos de nuestra raza, trucos y desplantes que surten efecto. ¿Por qué mira Cortés tan descaradamente a mi padre a la cara? ¿Que no le dijo su lengua que está terminantemente prohibido escrutar el rostro del señor, de nuestro señor, de nuestro gran señor Moctrezuma? ¿O si se lo dijo y le aconsejó que con la mirada lo desarmara, que le quitara su divinidad, su señoría, que le echara al cuello ese collar hecho de cuentas que brillan, mientras que mi padre le ha regalado un aderezo de oro y conchas labradas?
Estoy segura de que esta novela, como las buenas obras de la LIJ, seducirá a lectores adultos y éstos, en su papel de padres, maestros, bibliotecarios, promotores de lectura, libreros y amigos seguramente la ofrecerán a los niños, a los jóvenes, para leerla con calma, evocando imágenes, hermosas y dulces algunas, descarnadas y crueles otras, que María García Esperón, con talento, respeto y amor ha construido para compartir su visión de esta etapa que dejó tan profunda huella en el alma, la identidad, la historia, la cultura de los mexicanos desde esos primeros encuentros.

Rescatar del olvido a Copo de Algodón no significa simplemente agregar un personaje más a la galería de nobles mexicas, va más alla. Las palabras que Moctrezuma dirige a su hija recién nacida y en diferentes momentos críticos, como cuando la hermana del Gran Tlatoani es condenada a muerte por cometer adulterio permiten ver al guerrero, al sacerdote, al emperador en su faceta de padre, capaz de conmoverse frente a la recién nacida, a la recién casada, a la niña seducida por la lengua del conquistador.

Veo este libro, publicado por Ediciones El Naranjo, como una semilla. De su lectura florecerán inquietudes por conocer más, por comparar la forma en que nos relatan los acontecimientos los libros de texto, la historia oficial y otras obras de divulgación surgidas de historiadores mexicanos y extranjeros. Y por supuesto, sé que María García Esperón ha sembrado una semilla de la que brotarán más historias que enriquecerán la literatura.
María García Esperón nació en la Ciudad de México en 1964, pero si le hubieran preguntado habría escogido nacer en la Atenas de Pericles, en la Roma de Julio César o en la gran Tenochititlan de Moctezuma. Por eso estudió Ciencias Humanas y Letras Clásicas y considera que el aprendizaje del griego, del latín y el náhuatl es lo más parecido a viajar en el tiempo, además de ser más emocionante que subirse a la montaña rusa. Por la calidad de sus obras ha recibido diversos premios y reconocimientos. Sus otras dos grandes pasiones son la poesía y navegar y crear en Internet.

Marcos Almada Rivero es ilustrador y escritor con espíritu de explorador. De niño soñaba con ser paleontólogo, pues para él no hay nada más alucinante que los dinosaurios. Después, estuvo muy cerca de ser arqueólogo y otro tanto de convertirse en historiador. Mientras crecía, descubrió que lo único más emocionante que conocer es imaginar, por lo que estudió la carrera de Comunicación. Aprendió a dibujar por su cuenta, garabateando las paredes de su casa y los libros de la escuela. Ahora, por suerte, sus garabatos aparecen en muchos libros, hasta en los escolares.



lunes, 19 de julio de 2010

Orizont Literar Contemporan número 3, mayo-junio 2010

Anul III - Nr. 3 (17) MAI - JUNIE 2010 - 60 pagini- 
Revist ă independent ă de cultur ă contemporan ă
Director: MIHAI CANTUNIARI  Redactor-şef: DANIEL DRAGOMIRESCU
Si las cosas en nuestro país fuesen tan buenas como
la Revista de Daniel, otra harina se molería en el molino
y estaríamos todos mejor.
Mihai Cantuniari

Acabo de recibir el número 3 de la revista Horizonte Literario Contemporáneo, que ahora en la portada presenta una fotografía de Gabriel Dimisianu, quien, de acuerdo con información proporcionada por Daniel Dragomirescu para publicarla en esta entrada, "nació en 1936, en Braila, Rumania, es un apreciado crítico literario, autor de numerosos libros de crítica e historia literaria, ex director adjunto de ROMANIA LITERARA/RUMANIA LITERARIA, la más importante revista de los escritores de Rumania y colaborador honorífico de CHMagazine".

En el presente número de esta revista multicultural se publican textos de:

Mihai Cantuniari (Rumania); Anna Rossell Ibern (España); Elo Viiding (Estonia);  Marius Ştefan Aldea (Rumania); Khem Guragain (Nepal); Romulus I. Olariu (Rumania): Mike Essig (Estados Unidos); Marina Centeno (México); Donald Riggs (US) Alexander Kudera (US); Daniel Dragomirescu (Rumania); Rudy Spillman (Israel); María Dolores García Pastor (España); Ştefan Ion Ghilimescu (Rumania); Elisabeta Isanos (Rumania); Rita Dahl (Finlandia); María Ruiz Ortiz (España) y Oana Streinu Cercel (Rumania).

Me da mucho gusto advertir que buena parte de los textos fueron publicados en rumano, español e inglés, como el escrito por Mihai Cantuniari, director de la revista,  titulado "Proemio a las Pasiones según Daniel", del cual ofrezco un fragmento:
A la mitad del año 2008, el antiguo sueño de la juventud de Daniel [Dragomirescu], de convertir un hoyo de leones -cueste lo que cueste- en una Revista literaria independiente se hizo realidad solamente gracias a él, y la publicación se abrió a la vida preparada, armada, tal como Minerva en la cabeza de Júpiter. Desde entonces en adelante no hizo más que leudar, crecer, enriquecerse con nuevas rúbricas, nuevos colaboradores y corresponsales.
Tan sólo esto y ya es una maravilla. Cuando todo parecía ir de caída, cuando todo se derrumbaba en la "república de las Letras", cuando ya muy pocos leían, cuando casi te daba vergüenza decir que escribes, este vasluyano* tenaz y laborioso, altisonante y convincente, abría nuevos horizontes cooptando unos traductores de valor del equipo de talentos de la señora Vianu, en frente con el ángel bueno de la Revista, Alina.
 Daniel Dragomirescu

Este número se complementa con "El Boletín del Autor", en el que el escritor español Pedro Javier Martín Pedrós conversa con Víctor Morata Cortado. En entradas futuras compartiré fragmentos de esta plática, así como de poemas, ensayos y cuentos de la revista.

Por lo pronto invito a los visitantes de esta Aldea a conocer y apoyar el trabajo de Horizonte Literario Contemporáneo.

*Originario de Vaslui, ciudad del norte de Rumania.


Atardeceres en Acapulco


En Acapulco, hace muchos, muchos años tuve mi primer encuentro con el mar.


¿En dónde fue el tuyo?

Fotos tomadas desde el balcón del piso 10 de un hotel en Acapulco, Guerrero, 14 y 15 de julio de 2010.

lunes, 12 de julio de 2010

Oportunismo. Cuento

 
Oportunismo


© Por María Eugenia Mendoza 


Todas las mañanas a las cinco en punto inicia la subasta de pescados y mariscos. Gente de remotas ciudades, principalmente gerentes de compras de las cadenas de supermercados, de los más prestigiados hoteles y restaurantes, arriban para hacerse de las mejores piezas recién capturadas en las ricas aguas de los siete mares.

Los compradores llegan entre media hora y quince minutos antes de que inicie la actividad. Se conocen, se saludan amablemente mientras beben café. Cualquiera diría que la atmósfera es amigable. Sin embargo, antes de que inicie la puja, justo al escucharse la campanada para presentar las primeras piezas, los compradores se transforman. Despojados de buenos modales y haciendo alarde de un vocabulario limitado a quince maldiciones sale a relucir su ser más íntimo. Miradas ambiciosas, calculadoras han sustituido a las sonrientes de unos segundos atrás. Gritos, manos que se agitan, codazos, gestos de satisfacción o frustración se suceden. La frenética rebatinga parece interminable pero como la mercancía no lo es en unos minutos la gente se aleja y deja atrás el ceño fruncido para dar paso nuevamente a la sonrisa discreta, a la inclinación de cabeza a manera de despedida.

Esa mañana los acontecimientos se repetían como en un cuento circular en el que no hay lugar para variaciones, pero he aquí que un personaje insignificante, de ésos que, como en la vida real, parecen existir para la única función de formar parte del paisaje, acaparó los pulpos.
Nadie daba crédito a lo que presenciaba. El hombrecillo, mimetizado con el uniforme de los trabajadores y calzando unas botas que se veía a leguas que le quedaban enormes, no escatimó ni un céntimo en el precio de la codiciada mercancía, que se había elevado a niveles inusitados debido al interés que tenía el dueño de la cadena de restaurantes "El jardín del pulpo" de llevarse los últimos ejemplares buenos de la temporada. El hombrecillo insignificante no cedió ni uno de los cefalópodos, por más que el empresario le suplicó que le dejara al menos una cuarta parte de ellos.

El enorme estanque en el que sobresalían los asustados ojos pegados a las enormes cabezas fue conducido a un trailer estacionado en el punto más lejano del mercado. Los hábiles cargadores lo engancharon a la grúa y con la dirección del hombrecillo hicieron el vaciado de la valiosa carga en un estanque que ocupaba prácticamente toda la caja del vehículo. Con más espacio, los moluscos extendían sus tentáculos y buscaban el mejor lugar. Uno de ellos se posó sobre un cubo pintado con los colores del partido en el poder, ignorando otros de diferentes colores. El hombrecillo no pudo ocultar una sonrisa.

–¿Qué van a hacer con estos cabezones? –preguntó curioso uno de los cargadores.

–No sé, yo sólo me encargo de las compras estratégicas.

–Mira, ése se parece a Paul –dijo otro–, señalando al que estaba encima del cubo.

–Pero, ¿en dónde los va a entregar? –insistió el primero.

–En la presidencia... –se arrepintió de haber respondido, no por otra cosa, sino porque generalmente no hablaba con gente como ésa.

–¿A poco van a ofrecer un gran banquete?

–No, es que va a haber elecciones –respondió el chofer.

El hombrecillo echó una mirada gélida al chofer. De mala gana ayudó a cerrar y asegurar las puertas y se subió en el asiento del copiloto. No volvió a mirar a los cargadores, quienes se alejaban del lugar empujándose, diciéndose groserías y seguramente sin haber prestado atención a las palabras del chofer.