lunes, 31 de marzo de 2014
jueves, 6 de marzo de 2014
Luis Villoro, por Juan Villoro
La taquería revolucionaria
Juan Villoro
Mi padre, que detesta las anécdotas personales, ha contado mil veces la escena que más lo horrorizó en su juventud. Todo ocurrió en una polvosa hacienda de San Luis Potosí, pero para entender ese momento de condensación hay que retroceder en el tiempo.
Luis Villoro Toranzo nació en Barcelona en 1922. Su madre era potosina y estaba casada con un aragonés de La Portellada, pueblo que hoy en día tiene trescientos habitantes. Doscientos de ellos se apellidan Villoro (no es de extrañar que en ese sitio redundante, por no decir incestuoso, mi abuelo se llamara Miguel Villoro Villoro).
Las fechas nunca han sido una especialidad familiar. No sabemos muy bien qué edad tenía mi padre cuando perdió al suyo, pero debe haber rondado los siete años. Mi abuela quedó viuda, con tres hijos, en un país que se descomponía rumbo a la Guerra civil. Volvió a México y mis tíos y mi padre fueron a dar a internados de jesuitas.
Mi padre creció cerca de Namur, en Bélgica. Aprendió latín, fue campeón de oratoria, llegó a obtener la nota más alta en francés y logró el milagro de ser feliz en un ambiente de severidad y reclusión. Su hermano Miguel sufrió con el aislamiento pero encontró ahí su vocación de jesuita.
En la Facultad de Filosofía de la Universidad Michoacana Foto: La Jornada Michoacán |
Como tantas familias, la mía se vio afectada por el delirio expansionista de Hitler. Cuando mi padre llegó a la adolescencia, Europa se preparaba para la guerra, así es que se reunió en México con su madre e ingresó a Bachilleratos, la preparatoria de los jesuitas.
El dinero de la familia provenía de haciendas que producían mezcal. La escena definitiva de mi padre ocurrió en una de ellas, Cerro Prieto, que hoy es una ruina fantasmagórica.
Los peones de la hacienda se formaron en fila para darle la bienvenida y le besaron la mano. Mi padre vivió el momento más oprobioso de su vida. Ancianos con las manos lastimadas por trabajar la tierra le dijeron “patroncito”. ¿Qué demencial organización del mundo permitía que un hombre cargado de años se humillara de ese modo ante un señorito llegado de ultramar? Mi padre sintió una vergüenza casi física. Supo, amargamente, que pertenecía al rango de los explotadores.
Su vida pródiga se entiende como un valiente ejercicio de expiar la agraviante escena de la que todo se deriva. Su familia era monárquica y franquista, y él comenzó a poner en duda el sistema de valores en que había crecido. Buscó otra España y, como le ocurriría con frecuencia, la encontró en la forma de una mujer hermosa. Se enamoró de Gloria Miaja, hija del general republicano que había defendido Madrid.
El destino depende más de lo que se descarta que de lo que se realiza. Mi padre y sus sucesores dependemos de que no haya podido casarse con la hija de un militarrojo de pésimo carácter.
Para entender su país de adopción, dirigió la mirada a los españoles que en la Colonia pasaron por un trance similar al suyo. Clavijero, Las Casas y Tata Vasco fueron sus ejemplos. Su primer libro, Los grandes momentos del indigenismo en México, narra los afanes de los misioneros ilustrados que se pusieron de parte de la causa indígena.
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viernes, 21 de febrero de 2014
Día Internacional de la Lengua Materna
Hace catorce años la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) incorporó a su calendario de celebraciones el Día Internacional de la Lengua Materna, cuya finalidad es promover la diversidad lingüística y cultural, así como el multilingüismo.
La edición 2014 está dedicada a las lenguas locales y la transmisión del conocimiento científico. En el artículo publicado en la página de la Unesco se llama la atención sobre la importancia de transmitir este tipo de conocimientos en la lengua materna:
Contrariamente a la creencia común, las lenguas locales son totalmente capaces de transmitir los conocimientos científicos y tecnológicos más modernos. De hecho, la comunicación en el mundo de las ciencias se establece mayoritariamente en idiomas vernáculos. Con la exclusión de estas lenguas, sus hablantes se verán privados de su derecho humano fundamental al conocimiento científico. En cambio, su preservación abre las puertas al enriquecimiento con saberes tradicionales científicos a menudo ignorados.Las lenguas son los instrumentos más poderosos para preservar y desarrollar nuestro patrimonio cultural, tanto el tangible como el intangible. Todas iniciativas dirigidas a difundir las lenguas maternas servirán no sólo para incentivar la diversidad lingüística y el multilingüismo, sino también para crear una mayor conciencia acerca de las tradiciones culturales en todo el mundo y promover la solidaridad basada en el entendimiento, la tolerancia y el diálogo.La ciencia debe reconocerse como parte de la cultura, como condición para ofrecer una educación integral, por lo que este llamado de atención debería reflejarse en la calidad de la enseñanza y en la construcción de sociedades mejor preparadas, capaces no solamente de preservar y transmitir conocimientos sino de desarrollarlos y aplicarlos para el beneficio de las mayorías.
jueves, 13 de febrero de 2014
50 años de Alfaguara
Tal vez sea cierto lo que dice Javier Marías que no tiene ningún mérito para un hombre o una mujer cumplir cincuenta años, mientras que para una editorial sí lo tiene, a propósito del primer cincuentenario de Alfaguara.
Independientemente de lo meritorio que sea llegar y aun sobrepasar la línea de los cincuenta, haberlo hecho y seguir adelante como lector tendrá algún mérito y sin duda múltiples recompensas.
Echar un vistazo al catálogo de Alfaguara produce vértigo, al menos a mí. Tantos autores, tantos títulos, tantas historias que esperan llegar a buen puerto resultan atractivos pero al mismo tiempo inalcanzables. De manera que no queda más que seleccionar y leer para celebrar este aniversario, para celebrar la literatura, para celebrar la vida.
miércoles, 15 de enero de 2014
miércoles, 8 de enero de 2014
El español de México es un idioma popular
Luis Fernando Lara, coordinador del Diccionario del español de México
La RAE daña nuestro idioma por su visión etnocéntrica,
afirma Lara Ramos
Miércoles 8 de enero de 2014
La Real Academia Española le hace mucho daño a nuestra
lengua, tiene una visión demasiado etnocéntrica y metropolitana en relación con
las antiguas colonias, da la impresión de que no está dispuesta a aceptar las
diferentes maneras de hablar español en América, afirmó el lexicógrafo y
lingüista Luis Fernando Lara, coordinador durante 40 años del Diccionario del
español de México.
Entrevistado por La Jornada en su cubículo de El Colegio de
México con motivo de la reciente adjudicación del Premio de Ciencias y Artes
2013 en su rama de Literatura y Lingüística, Lara Ramos (DF, 1943) sostiene que
nuestro español es de un país libre en donde las palabras han adquirido un
significado que varía con respecto a los españoles... ¿Por qué hemos de
renunciar a eso si nuestra manera de hablar tiene una raigambre histórica?
Asegura, con ánimo docente: somos dueños de “una semántica
propia. ‘Soberanía’, que es muy valiosa para nosotros, significa el derecho del
pueblo para elegir el resto de su vida. Para la Academia Española, es ‘el
derecho del rey’. ¿Vamos a cambiar ese significado nosotros?, claro que no, si
somos una República”.
Licenciado en lengua y literatura por la Universidad
Nacional Autónoma de México, en 1968, y con estudios en las universidades de
Kiel y de Heidelberg, en la entonces República Federal Alemana, fue reconocido
con el galardón por sus destacados aportes teórico-metodológicos a la
lexicografía del español.
Sobre el reconocimiento que le otorgó el gobierno mexicano
dice estar feliz y manifiesta con sencillez: Llevo 43 años trabajando y he
trabajado a conciencia. Entonces, que le reconozcan a uno este trabajo pues se
siente uno muy bien. Da gusto.
Coordina desde 1973 el Diccionario del español de México,
creado con la intención de establecer una diferencia con los diccionarios
españoles, sobre todo con el diccionario académico. Al presente, dice, ya
estamos empezando a preparar nuestros sucesores para que pueda crecer y seguir.
Es un trabajo que merece México.
Sin embargo, dice: “Empezamos a sentir demanda de la
sociedad para que hagamos muchas más cosas y no podemos porque con qué pagamos.
Somos siete personas, muy poquitos si nos comparan: la Academia Española tiene
60 lexicógrafos, el Diccionario Merriam-Webster’s de Estados Unidos tiene 150”.
El especialista, que habla francés, alemán, inglés y un poco
de italiano, destaca la particularidad de la variante del idioma practicada en
nuestro territorio: Tiene gran ventaja en comparación con otras formas de
hablarlo: es pausado, se reconocen fácilmente los sonidos y eso hace que en la
enseñanza del español a extranjeros se prefiera la pronunciación mexicana y no
la castellana.
Por otra parte, rechaza las críticas a Internet por
corromper el lenguaje, lo cual es falso a su decir. Para él, el lenguaje que se
usa en los chats es otra taquigrafía. A la lengua no le pasa nada, al
contrario: “En los blogs y redes sociales el fenómeno muy interesante es que
está dando una plena libertad para expresarse a la gente y eso es muy
importante, porque la lengua no se cultiva si no se usa.
“Claro, algunos que conocen mal la lengua se equivocan de
palabra, ponen expresiones que suenan mal: ¡Así es la vida! –ríe. A unos les
sale bien y a otros les sale peor y ya”. En cambio, propone, hay que tenerle
miedo al lenguaje alambicado, empalagoso, pomposo, pero a la libre expresión de
la gente, no.
Rechaza tajante que el español se esté deteriorando: Esas
son tonterías. Claro que hay palabras que caen en desuso, como los objetos
mismos, digamos daguerrotipo, que estaba condenada porque ya desapareció esa
técnica, ahora hay fotografía.
Según sus investigaciones, como en el libro Historia mínima
de la lengua española, que será publicado en enero, ha visto que esta lengua ha
sido popular desde que en el siglo XII el rey de Castilla Alfonso, El Sabio,
decidió hablar a los habitantes de las ciudades que conquistaba en la península
ibérica en el lenguaje que entendían: El español del pueblo.
Esa característica “explica que en español se haya escrito
la primera gramática de una lengua moderna, antes que las del inglés, francés o
italiano; el primer diccionario de español al latín (Lebrija, 1496); la primera
lengua en Europa utilizada para la ciencia, efecto de Alfonso, El Sabio, que
estaba traduciendo mucho conocimiento de la antigüedad griega y persa al
español, mientras que el resto de Europa seguía haciéndolo al latín”, reitera
Lara Ramos.
Los romances españoles del siglo XIV y XV, que en México se
conservan en los corridos, han permitido que nuestra lengua más culta no tenga
grandes discrepancias con nuestra lengua más popular. Para leer ahora el Poema
del mío Cid o El Quijote se necesita un diccionario, pero aún se entiende, en
contraste, para leer a Geoffrey Chaucer en el idioma original se debe ir a la
universidad a tomar un curso de inglés antiguo.
“El español siempre ha sido popular y debemos mantenerlo
igual. Piense en el rap La chilanga banda. No se ha fijado –conversa el
especialista– que está escrito en octosílabos, de rima asonante, en cuarteta,
que corresponde a la más antigua tradición poética del español”.
Lara habla también sobre las expresiones de machismo en el
idioma: “Debemos ser cuidadosos, no caer
en las exageraciones de ciertos grupos feministas, pero a la vez reconocer la
necesidad de darle su verdadero lugar a las mujeres… nada impide que digamos
doctora, arquitecta, médica, pero en cambio, estar diciendo ‘ciudadanos y
ciudadanas’, ‘niños y niñas’ es muy aburrido y no hace falta”.
Y rememora su llegada a este campo de estudios a partir de
una vocación natural, tengo actitud por las palabras y eso me llevó a la
lingüística. Sin embargo, luego de terminar el bachillerato estudió ingeniería
por dos años. “Yo había provocado un verdadero escándalo en mi casa, ‘cómo se
me ocurría dejar la ingeniería e irme a eso de letras’… Tuve que hablar con mis
padres, les dije: ‘ya no me den dinero, yo me las arreglo, pero quiero estudiar
letras’”.
Durante sus primeros años en esta disciplina, recuerda, “la
lingüística había pasado al primer plano de las humanidades… los franceses en
los años 60 habían declarado pomposamente a la lingüística ciencia piloto de
las humanidades. Pero en el ámbito nacional, teníamos esa alma partida entre
las lenguas indígenas y el español. Hasta la fecha hay incomprensión por parte
de los que estudian lenguas indígenas respecto del español y de los que
estudian español respecto del valor de las lenguas indígenas”.
A sus 70 años, prevé: “Si existiera la rencarnación, en mi
siguiente encarnación sería músico. Me fascina. Tengo tantos preferidos, es muy
difícil decirlo. En la antigüedad, el siglo XVII, Michael Praetorius, Bach, por
supuesto, Haydn, Mozart, Beethoven, Brahms –enlista. Brahms es un compositor
con el que me identifico mucho. Me gustaría que mis libros fueran como una
sinfonía de Brahms. Me gustan mucho los modernos: Debussy, Stravinsky,
Lavista”.
lunes, 23 de diciembre de 2013
Sueños nuevos, de Carlos Marianidis
Juguemos otra vez. La luna llena
ilumina la noche y el camino.
Juguemos a engañar nuestro destino,
a ignorar toda angustia y toda pena.
Hoy podríamos dar su última cena,
invitarle a beber su último vino
a nuestro lado triste, gris, cansino
y nacer sin edad y sin condena.
En el perchero hay una voz serena,
una sonrisa, una mirada buena,
un espíritu alegre y cristalino…
¿Por qué no comenzar lo que imagino?
Vestirme a nuevo, príncipe y divino,
¡y andar mi vida cual si fuera ajena!
Carlos Marianidis
sábado, 23 de noviembre de 2013
Día Internacional de la Palabra
La proclamación frente a la ONU, del 23 de Noviembre, como
Día Internacional de la Palabra, es una iniciativa de la FUNDACIÓN CÉSAR EGIDO
SERRANO, que consciente de la necesidad del dialogo, como herramienta
fundamental para la erradicación de toda violencia, desea concienciar a toda la
sociedad, con este concepto que constituye a su vez la piedra angular de sus
objetivos fundacionales, y que sin duda es el único camino hacia una paz
duradera entre los pueblos, sin discriminación de ideas políticas o religiosas.
Teniendo presente que la Carta de las Naciones Unidas
declara: "Nosotros los pueblos de las Naciones Unidas resueltos a
preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra, a reafirmar la
fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la
persona humana, y con tales finalidades a practicar la tolerancia y a convivir
en paz como buenos vecinos".
Y recordando las palabras del Presidente de la Fundación, D.
César Egido Serrano, “Estoy convencido de que el siglo XXI es el del
entendimiento. La palabra tiene que ser el vínculo de la humanidad y la única
forma de resolver los conflictos tiene que ser el diálogo. Esto está en las
manos de las generaciones que hoy tienen la responsabilidad del liderazgo de
los países y debe ser la herencia que dejen a las próximas generaciones.
Es por todo ello, que la Fundación selecciono el día 23 de
Noviembre, día en el que se inauguró el MUSEO DE LA PALABRA, en su sede de
Quero, Provincia de Toledo, como emblemática fecha en la que todos podamos
conmemorar, algo tan sencillo y al mismo tiempo tan importante, “La Palabra
como Vinculo de la Humanidad, frente a toda violencia”.
El presidente de la Fundación César Egido Serrano, su
patronato, autoridades y simpatizantes, así como instituciones universitarias,
otras fundaciones, representaciones diplomáticas de otros países, y diferentes
personalidades del mundo de la cultura, la política, la literatura y el
periodismo, impulsan esta idea, que ahora también puede respaldar cualquier
ciudadano firmando en el listado de adhesión, que ratificará en solemne
ceremonia, ante las Naciones Unidas, el presente MANIFIESTO:
1) Todas las personas, Instituciones y Organizaciones,
firmantes del presente manifiesto, aceptan y consideran como imprescindible, para
el avance pacifico de la sociedad mundial, que el diálogo, y por lo tanto la
palabra, es el único medio de entendimiento entre los pueblos, y aceptan, por
lo tanto, institucionalizar el Día 23 de Noviembre, como DÍA INTERNACIONAL DE
LA PALABRA.
2) En esta jornada quedan emplazados, todos aquellos que lo
deseen, a realizar diferentes celebraciones, relacionadas con el motivo
impulsor de la misma, de manera que estas actúen como acción difusora y
promocional. Así mismo, todos los firmantes adheridos a este manifiesto, se
comprometen a coordinar o comunicar a la organización Fundación César Egido
Serrano, las mencionadas actividades.
3) Existirá entre los firmantes un compromiso tácito, para
la difusión y promoción de este día, por el bien del concepto que ello entraña
y del que dimana toda su actividad.
4) Los firmantes del presente manifiesto, coinciden, así
mismo, en su aceptación expresa de la Declaración Universal de Derechos Humanos
que afirma que "toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento,
de conciencia y de religión" (artículo 18), "de opinión y
expresión" (artículo 19) y que la educación "favorecerá la
comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los
grupos étnicos y religiosos" (artículo 26).
5) Todos los suscriptores de este documento aceptan como
representantes ante el organismo pertinente de la ONU, así como ante cualquiera
otro estamento nacional o internacional, a la comisión delegada de la Fundación
César Egido Serrano, que desde su patronato se nombre en cada caso, y que
actuará como portavoz y mandatario autorizado a todos los efectos.
6) Como herramienta común y con el fin de mantener un
seguimiento ordenado y coherente de las diferentes acciones y propuestas, se
acepta crear una red de comunicación y cooperación eficiente, a modo de plan de
seguimiento, que se denomina Red de Participantes. Compuesto por los
principales actores de este proyecto, el Plan de Acción del Seguimiento,
comprende un sistema de evaluación de la efectividad, e incluirán los órganos
rectores de las Naciones Unidas y la UNESCO, representantes diplomáticos de los
países firmantes, y la delegación gubernamental española, como legitima
representante y defensor de los intereses de la Fundación impulsora del
proyecto. Este Plan de Acción de Seguimiento será coordinado mediante consultas
regulares en todo el sistema de las Naciones Unidas y sus organismos
especializados y en asociación con las Asociaciones de las Naciones Unidas, las
Escuelas Asociadas de la UNESCO, los Clubes UNESCO y organizaciones no
gubernamentales, intergubernamentales y regionales de todas las regiones del
mundo.
Reconociéndose mutuamente la capacidad legal suficiente
todos los efectos, como representantes de las diferentes entidades que se
describen, firman el manifiesto las siguientes entidades jurídicas y físicas,
mediante el formulario adjunto en estos enlaces (para ver los enlaces entra a la página del Manifiesto)
jueves, 21 de noviembre de 2013
Prohibido soñar, de Carlos Marianidis
Carlos
Marianidis
Prohibido soñar
Editorial Estrada. Colección Azulejos, Serie Roja
Ilustraciones: María Jesús Álvarez
Un homenaje a 30 años de democracia
Por Carlos Marianidis
Cada cuatro años, Argentina elige
presidente, gobernadores de provincia e intendentes de ciudad. Y, cada dos,
renueva sus representantes en el Congreso. La decisión la tomamos nosotros
mismos, personas comunes que poblamos la patria y cumplimos los requisitos para
ser ciudadanos. De esto se trata la Democracia.
Pero no siempre fue así.
Durante mi infancia, yo creía
que la manera normal en que cambiaban las autoridades era por la fuerza. Cada
tanto, un hombre de uniforme verde sacaba al que estaba gobernando y se
proclamaba él mismo como nuevo presidente. Esta costumbre se llamó Golpe de Estado y duró mucho tiempo.
Demasiado.
Al crecer, descubrí que no solamente nuestro
país había sufrido tristeza e injusticia. Mientras el hombre volaba por primera
vez a la luna, en Europa los estudiantes se lanzaban a las calles a reclamar su
futuro. Y, en casi toda América Latina, los pueblos luchaban por construir sus
propios gobiernos y una vida digna.
En
Argentina, finalmente, el 10 de diciembre de 1983 volvió a sentarse en el
sillón más importante de la Casa Rosada alguien elegido por el pueblo.
Fue algo histórico. Los que
tenemos cierta edad, recordamos hasta dónde estuvimos y con quiénes compartimos
aquel día.
A las diez de la mañana, yo
hacía equilibrio en el borde de un cantero del Congreso Nacional -en ese
tiempo, ni los edificios públicos ni las plazas estaban cercados con rejas-.
Desde allí, con lágrimas en los ojos, escuché la voz que salía por los parlantes
colocados en la entrada y a lo largo de la Avenida de Mayo. Tras largo tiempo
de dolor para todo el país, sin libertad de elegir un gobierno ni
representantes de ningún tipo, alguien juraba como presidente. Era un ciudadano
común, como cualquiera de nosotros.
Dos horas después, se abrió el
portón del palacio. Y aquel señor de bigotes gruesos que llevaba una banda
celeste y blanca cruzándole el traje oscuro nos sonrió a todos. Luego subió a
un brillante Cadillac que lo condujo hasta la Casa Rosada. Despacio, muy
despacio... Muchos jovencitos trotamos cerca del convertible negro mientras el
hombre saludaba feliz, con sus dos manos unidas en el aire. Se llamaba Raúl
Alfonsín.
Desde entonces, los argentinos decidimos nuestro
destino mediante el voto en las urnas. Con pensamientos diferentes y hasta con
fuertes discusiones. Pero siempre en libertad.
Desde entonces, soñé con
escribir un libro sobre lo que había pasado antes. Sobre lo que había costado
llegar a aquel día en que la alegría se desató en cada calle de nuestro país.
En el fondo, cuento lo mismo
que había ocurrido en nuestros países hermanos. Pero no hablo de los grandes detalles que se
pueden leer en cualquier buen libro de Historia. Me refiero a pequeñas cosas
que nos marcaron a los que crecimos en aquellos días difíciles, cuando estaba
prohibido soñar.
4 Diplomacia
- ¿Qué es el Mayo Francés? –pregunto mientras, en el aire, se detiene frente a mí el plato de spaghetti, los fideos largos que tanto me gustan.- ¿¿Qué...?? ¿¿De dónde sacaste eso?? Me enoja un poco cuando me responden con otra pregunta. Por las dudas, no me quejo.- Ahí dicen que hoy se cumple un año más del Mayo Francés... ¿Qué es? Hay un hueco de silencio. Veo que mamá mira hacia el televisor, donde el noticiero muestra una multitud de jóvenes que corre por una avenida muy ancha. Al fondo, se ve una torre de hierro inmensa que tiene la forma de la letra “i” minúscula. Los estudiantes levantan sus carteles y la policía les arroja algo que echa humo y los hace llorar. Mi plato acaba de aterrizar en la mesa. La salsa parece suspirar una brisa tibia de tomate y orégano que enseguida me da más hambre de la que ya tenía. Luego, la respuesta a mi pregunta llega desde lo alto, envuelta en ese aroma dulzón.
- Es el mes de mayo, pero en Francia. ¡Come, que se enfrían! Ah, bueno... pienso y pongo cara de inteligente.
La voz de mamá siempre está envuelta en dos olores: al mediodía y a la noche, en olor a comida; a la tarde, cuando friega la ropa, en olor a lavandina. Me gusta hablar con ella, pero me molesta cuando cree que yo no entiendo las cosas. Me hace sentir un tonto y no sé cómo decírselo. Porque no quiero que se ofenda, o se enoje conmigo. Bastante tengo con papá, que vive de mal humor. A mi lado, Ringo abre la boca y me muestra su lengua roja.- Ah, ah, ah... –jadea. ¿O se ríe?... Quizás, también él se da cuenta que en esta casa todos me toman por idiota. De cualquier modo, pesco un fideo con dos dedos, lo paso por el estofado para que tenga gusto a carne y se lo deslizo entre los dientes. Él lo traga en un segundo y pide más. Por suerte, mamá lo llama para que almuerce en su propio plato. En la siguiente noticia hablan de nuestro país. Me gusta cuando muestran el frente de la Casa de Gobierno, que es un edificio antiguo con grandes ventanas coloniales. Después, todo se pone bastante aburrido, porque aparece una mesa larga que tiene arriba muchas carpetas y papeles. Alrededor, se sientan varios hombres de caras muy serias.
- Los patriotas del año mil ochocientos... ¿se sentaban en esa misma mesa? –pregunto. Mamá sale del dormitorio y se detiene con un montón de camisas entre sus brazos. Mira la pantalla un momento. Y responde mientras sigue caminando hasta desaparecer.- Sí... Pero éstos no son patriotas. Trato de enroscar los fideos como me enseñó el tío Juan. Es inútil: no me sale. O se me caen del tenedor, o se me hace un bodoque tan grande que no me cabe en la boca. Para colmo, acabo de mancharme la camisa nueva con salsa (las gotas de tomate salieron despedidas como un latigazo y no me dieron tiempo a nada). De pronto se me ocurre que, antes de empezar a comer, debía hacer algo. Pero no me acuerdo qué era.- Claro... Si fueran patriotas, llevarían galera, y en vez de corbata, andarían.... ¡de moño! –digo en voz bien alta para que se me pueda escuchar desde el lavadero.
- ¡No le grites a tu perro! Además, demonio es una mala palabra. ¡No quiero volver a oírla! Miro a Ringo y levanto los hombros. Él me mira fijo. Creo que tampoco entiende. Al pasar otra vez delante de mí, mamá se agacha y observa mi brazo izquierdo. Luego, se acerca y me lo levanta como si yo hubiera ganado una pelea de box. Sin decirme nada, destapa un frasquito que hay en la mesa y me arroja sal sobre la manga.- ¿Es para la buena suerte? El tío Juan dice que hay que tirarla por arriba del hombro. Hay un silencio demasiado largo. Los ojosde mamá brillan de un modo inquietante.- ¿Me estás tomando el pelo, Carlos...? Cuando en casa me llaman por mi nombre es porque están muy enojados conmigo.- No... –murmuro.- ¡Cuántas veces te lo dije! ¡Cámbiate antes de comer! Era eso, acabo de recordarlo. Para defenderme, bajo la cabeza y señalo la servilleta que tengo atada al cuello. Quizás mi situación mejore si se nota que me la puse para cuidar la ropa. Pero lo hago con tanta mala suerte, que quedan al descubierto las manchas anteriores.- ¡Tu camisa del colegio! –escucho. Y al levantar los ojos, veo que toda la sal del frasco vuela sobre mi pecho- ¡Vamos, sácatela! ¡Pronto, antes de que se seque el tomate!
Ringo toma distancia. Se acuesta junto a su plato y apoya el hocico entre las manos. Apenas con un movimiento de las pupilas, observa todo lo que pasa. Finalmente, me quedo así como estoy: en cueros, como dice el tío. Quisiera ir a ponerme una playera o algo, porque comienza a entrar un poco de frío por la ventana. Pero tengo miedo de que la salsa vuelva a saltar de mi tenedor. Por hoy, no puedo ensuciar nada más. Así que trato de distraerme con la tele. Sin molestar, hasta que todo se olvide.
Desde esta Aldea felicito a mi querido amigo Carlos Marianidis por la publicación de su más reciente libro y agradezco el generoso envío de esta obra, que estoy segura que es y seguirá siendo muy bien recibida por los jóvenes lectores, padres, maestros y amigos argentinos y de los países que compartimos idioma y sueños de democracia.
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