lunes, 5 de agosto de 2013

La ortografía: más que un deber "es un derecho de los ciudadanos libres"


En momentos en que está por discutirse y probablemente aprobarse la iniciativa de gravar con el impuesto al valor agregado (IVA) a alimentos y medicamentos, así como la muy anunciada reforma energética, el secretario de Educación Púbica (SEP) inicia una cacería de brujas por los "más de 117 errores ortográficos" detectados en los libros de texto gratuitos, que están por distribuirse a los alumnos de educación básica a nivel federal.

Siento que le estoy haciendo el juego al secretario al dedicar una entrada más sobre este asunto en este blog (muy abandonado, por cierto). Es claro que cualquier nota que distraiga a los mexicanos de los temas sustantivos abonará la desinformación y probablemente contribuya a que los cómplices de los negocios multimillonarios que están en juego en este momento la tengan más fácil para lograr sus objetivos.

El panorama resulta desolador se le mire por donde se le mire. Entre los temas de actualidad, que verdaderamente afectan el presente y el futuro del país están: el mal manejo de Pemex (no la disminución de las reservas petroleras del país), los términos en que se negociará la reforma energética, en la que está por un lado todo lo que tiene que ver con el petróleo (exploración, extracción, refinación, distribución, investigación, etc.) y por otro, la generación, distribución y precios de la energía eléctrica. Gravar alimentos y medicinas tendrá efectos desastrosos en la clase trabajadora (formal e informal) y en los millones de mexicanos que se sabe sobreviven en pobreza alimentaria y que están en el ojo de los programas de dádivas del gobierno (Cruzada contra el hambre, reparto de despensas y otros recursos en tiempos de elecciones); la imparable violencia que azota al país y la impunidad de los criminales. Igual de preocupante resultan la falta de trabajo, de servicios de salud y de educación y el ascenso de empresas dedicadas al outsourcing, la privatización del sistema de salud y de la educación. Hace falta un transporte público de calidad y seguro. En fin, vivimos en un país en el que la transformación de las ciudades, vía enormes construcciones de plazas y condominios que demandan servicios públicos, son una amenaza para las poblaciones asentadas en zonas en donde no estaba (o aún no está) permitido ese tipo de inmuebles.

Está en juego la soberanía y el futuro del país, pero eso sólo lo ven los catastrofistas, los negativos. Por eso es un alivio saber que los medios de comunicación ponen el acento en lo verdaderamente trascendente y que por eso cubrirán puntualmente, como siempre lo hacen, cada paso que dé la selección mexicana de futbol camino al mundial del año entrante en Brasil, porque imagínense, queridos amigos de la Aldea, la vergüenza que significaría que México no calificara y se quedara en casa. Sin duda las televisoras en donde se transmiten programas de televisión tan comprometidos con los conocimientos y valores del pueblo, como "Cien mexicanos dijieron", "A cada quien su santo" o "Como dice el dicho", así como los noticieros más objetivos y confiables estarán al servicio de la SEP y pondrán el ejemplo con el bien decir, con el buen uso del español y no estarán tranquilas hasta que revelen los nombres de esos "criminales" de la lengua que cometieron 117 errores ortográficos en los libros de texto de educación básica, los juzguen y condenen, porque eso no se puede quedar así.

En la mente de las autoridades educativas del país se ha sembrado el deseo de venganza y este encenderá las antorchas para ir en busca de quienes incurrieron en esas imperdonables faltas de ortografía, porque "la ortografía es un deber pero es más importante señalar que es un derecho de los ciudadanos libres", como bien señaló el secretario de Educación.

Aquí la nota completa publicada en La Jornada En línea:

Investiga la SEP faltas de ortografía en libros de texto

El secretario de Educación Pública reiteró que son un error imperdonable. Pero “más error hubiera sido callarnos”, dijo el funcionario al informar que las investigaciones iniciaron el pasado 18 de julio.
Karina Avilés
Publicado: 05/08/2013 14:44
México, DF. La Secretaría de Educación Pública (SEP) abrió una investigación para dilucidar a los responsables de los 117 errores ortográficos en los libros de texto gratuitos, anunció el titular de la dependencia, Emilio Chuayffet.
El funcionario dio a conocer que para subsanar estas deficiencias, se entregarán manuales a los profesores para realizar las correcciones pertinentes en dichos textos de manera directa en los salones de clase.
En el marco de la firma del convenio con la Academia Mexicana de la Lengua (AML), quien realizará la revisión de estos libros, ratificó que las faltas ortográficas son un error imperdonable, pero “más error hubiera sido callarnos”.
Así, reveló que desde el día en que dio a conocer estas fallas, el pasado 18 de julio, iniciaron las investigaciones correspondientes. Cabe recordar que las modificaciones a los libros de texto realizadas como parte de la Reforma Integral de Educación Básica se realizaron con el yerno de la ex lideresa magisterial, Elba Esther Gordillo, Fernando González Sánchez, como subsecretario de ese nivel educativo en la administración de Felipe Calderón.

Emilio Chuayffet indicó que la ortografía es un deber pero es más importante señalar que es un derecho de los ciudadanos libres.

Tres siglos de la Real Academia Española


300 años escribiendo con buena letra

Un reducido grupo de ilustrados fundó la Academia en 1713
Buscaban dotar a la lengua española de un diccionario que estuviese a la altura de otros idiomas
Tentaciones de verano
TEREIXA CONSTENLA

Al principio fue el honor. Al marqués de Villena, y sus siete amigos de tertulia, les escocía que la decadencia política contaminase el reino de las palabras. Invariablemente en cada sesión que celebraban en el palacio de la madrileña plaza de las Descalzas acababan asomados al vacío: España carecía de un diccionario digno de su lengua. Lo tenían Francia, Italia, Inglaterra y Portugal. Pero el país que había esparcido su idioma por todo un continente en los siglos anteriores no tenía un inventario que ayudase a distinguir el grano de la paja, una obra que fijase el retrato-robot de una lengua que venía de días de gloria (el XVII) y que corría el riesgo de despeñarse hacia la insulsez o el deterioro si nadie la documentaba.

Lo inusual es que llevaron su idea a la práctica. Y el 3 de agosto de 1713, en su tertulia del palacio de Villena, los ocho amigos, reforzados con tres integrantes nuevos, levantaron un acta pragmática —en ella establecen las tareas que han de acometer y cómo han de hacerlo para redactar el Diccionario de autoridades— que se considera el acta fundacional de la Real Academia Española. Hoy se cumplen 300 años de aquella sesión quijotesca. ¿O no rozaba lo imposible el afán de aquellos 11 ilustrados sin especial formación lingüística?

Lo hicieron. Una proeza en tan solo 26 años, en palabras de Fernando Lázaro Carreter, que dedicó su discurso de ingreso en la RAE en 1972 a la aventura iniciada por Villena y compañía. “Este ‘tan solo’ alude al hecho de que la Academia Francesa tardó 65 en desempeñar una tarea de alcance mucho más limitado. Seis copiosos volúmenes, con un total de más de 4.000 páginas, en cuarto mayor, fueron el resultado de esa acción, una de las más esforzadas de que pueda ufanarse la cultura española”, elogió el filólogo que permaneció al frente de la RAE seis años.

Su publicación con 42.000 palabras fue, en opinión del actual director, José Manuel Blecua, “el momento de más éxito” de la Academia, que en menos de un siglo materializa obras notables: el Diccionario de autoridades (llamado así por los ejemplos que acompañan a los vocablos), la Ortografía, la Gramática y el Diccionario chico (el de autoridades sin autoridades). “El actual es heredero directo de aquel de 1780”, señala el secretario actual, Darío Villanueva. En 2014 se publicará la versión vigésimo tercera. Villanueva lo ve “el final de un ciclo”, teniendo en cuenta la dependencia de la inmediatez que ha propiciado la cultura tecnológica.

Nada que se cuestionaran aquellos fundadores que aún debieron aguardar un tiempo hasta su confirmación. El Consejo de Castilla bloqueó la bendición del rey —la razón más benigna era la duda sobre su capacidad para redactar el diccionario— hasta donde pudo, pero finalmente Felipe V, el francés que había desembarcado en el trono español tras una guerra larga, la autorizó mediante una cédula real el tres de octubre de 1714. Cuando se aprueben los estatutos, la Academia pasará a contar con 24 miembros.

El lema, con una abeja sobre flores, estuvo a punto de ser: Aprueba y reprueba

“Los fundadores son un grupo de novatores, un título despectivo para referirse a los reformistas que se dan cuenta de que España necesita abrirse a Europa, superar la escolástica y tener una historia crítica”, señala Víctor García de la Concha, que ultima una historia de la institución que dirigió 12 años. “En muy poco tiempo”, prosigue, “aunque a ellos les pareció mucho, estos hombres que no eran lexicógrafos ni tenían archivos crean el diccionario”.

Contra viento y marea. Aunque alguno de los paladines de la lengua se desplazase en mula. Darío Villanueva recuerda un acta de 1726 donde se plasman las desgracias de Fernando del Bustillo: “Escribe que ha estado 50 días en la cama con dolores causados por gota, que no puede apoyar los pies y que además se le ha muerto la mula y pide ayuda para comprar otra que le permita ir a las reuniones de los jueves”.

De los tiempos en los que las sesiones se celebraban en los domicilios de sus directores (el marqués de Villena y sus descendientes o José de Carvajal y Lancáster, hasta 1754 no lograron un departamento cedido por Fernando VI en la Real Casa del Tesoro) arrancan tradiciones perpetuadas hasta hoy: los plenos de los jueves, el tratamiento de “excelentísima” o las votaciones secretas. En una de ellas se eligió el emblema: el crisol con la leyenda “Limpia, fija y da esplendor”. Un lema que no suscitó aplausos universales, aunque los críticos tal vez se replegaron al descubrir que rivalizó con una abeja volando sobre un campo de flores con la leyenda “Aprueba y reprueba”.

Benavente creía que el ingreso abría la puerta a la muerte y no a la inmortalidad

Lo que no se remonta a los orígenes son los discursos de ingreso. “Comienzan en el XIX, cuando se hace casi una refundación con el afán de acercarla a la sociedad. Hasta entonces los nuevos se incorporaban en una sesión normal. A partir de 1847 se le quiere dar mayor solemnidad y se organizan con un discurso público y uno de contestación”, señala Pedro Álvarez de Miranda, que dedicó el suyo en junio de 2011 a glosar los de otros.

Los hubo en verso (José Zorrilla y José García Nieto) y... no los hubo por voluntad del electo: Miguel de Unamuno o Antonio Machado (“fue elegido en 1921, hizo un intento para escribir el discurso pero no lo concluyó, es difícil imaginarlo embutido en un frac”). Ninguno llegó a la altura de Jacinto Benavente, cuya relación con la RAE frisó la patología. “Decía que el ingreso de la Academia, en lugar de proporcionar la inmortalidad, aceleraba la muerte. Se dirigió a la RAE para indicar que no quería ingresar. Finalmente lo hicieron académico honorario”, detalla Álvarez de Miranda. Un académico es para siempre. Así lo constató el actor Fernando Fernán Gómez, cuando ofreció sin éxito su sillón a Víctor García de la Concha después de que sus piernas hubieran “ganado la batalla” hasta impedirle acudir a las sesiones.

Guste o no a quienes gobiernen el sillón es vitalicio. Pero la institución ha penado por ello y no siempre ha logrado frenar las embestidas. La académica Carmen Iglesias, comisaria de la exposición La lengua y la palabra. 300 años de la RAE, que se inaugurará el 26 de septiembre, señala que “las verdaderas intervenciones del poder político se dieron en regímenes autoritarios o con dictadores”.

Ocurrió con Fernando VII, que ordenó expulsar a los afrancesados; con Miguel Primo de Rivera, que impuso académicos regionales y trató de vetar a Niceto Alcalá-Zamora, y con Franco, que en 1941 envió una lista con los que no deben estar. “La RAE tuvo la dignidad de resistir las presiones del régimen para cubrir las vacantes de los cinco académicos exiliados”, indica Álvarez de Miranda. La entereza de la institución se coronó con una histórica sesión, el 3 de mayo de 1976, cuando Salvador de Madariaga, uno de esos desterrados, leyó su discurso de ingreso cuarenta años después de su elección.

Carmen Conde, primera académica, entre Gonzalo Torrente Ballester y Manuel Terán en su ingreso.
/ MARISA FLÓREZ

Donde la historia de la Academia desluce es en su relación con las mujeres. Las académicas han entrado con cuentagotas (nueve, la última electa es Aurora Egido) y solo a partir de 1978 con la poeta Carmen Conde. “Es el reflejo de un fenómeno general de la sociedad, donde la mujer se encuentra en una situación de discriminación”, esgrime Blecua. Los deslices más sonados se cometieron con Emilia Pardo-Bazán, que se postuló para entrar (lo propio de aquellos días del XIX) sin ningún éxito, y con María Moliner, que perdió la votación frente al filólogo Emilio Alarcos. “No me atrevo a decir que fue una injusticia pero fue una lástima que no se hubieran presentado por separado. Si no hubiera enfermado en sus últimos años creo que sus valedores la habrían convencido para presentarse otra vez”, aventura Álvarez de Miranda, que en descargo de la española recuerda que la primera académica francesa fue Marguerite Yourcenar en 1981.

Mirando atrás, la Academia puede considerar su misión cumplida. Lleva inventariando el español tres siglos. Incluso sorteó el riesgo de la fragmentación idiomática en un contexto tan delicado como el de la fragmentación política del XIX. Víctor García de la Concha recuerda que, tras los procesos de independencia, se dio “un intento de ruptura de la unidad de la lengua para definir el español de América frente al español de España”. Él defiende que uno de los mayores servicios de la RAE fue la habilidad para salvar aquella amenaza tendiendo la mano de igual a igual a las jóvenes naciones con el nombramiento de académicos correspondientes que luego fundaron sus respectivas instituciones, germen de la actual política panhispánica de la casa. “Hay que salvaguardar la lengua siempre como un espacio de diálogo”, proclama García de la Concha. Durante un tiempo las palabras fueron el único puente entre la vieja potencia y sus antiguas colonias.

jueves, 18 de julio de 2013

La ortografía (o su ausencia) en libros de texto de primaria


De acuerdo con la nota publicada en La Jornada en Línea con el encabezado "Admite Chuayffet errores “imperdonables” en libros de texto de primaria", el secretario de Educación Pública explicó que a pesar de que los libros de primaria, así en general, presentan al menos 117 faltas ortográficas, los alumnos de primaria tendrán que usarlos durante el próximo ciclo escolar debido a que la impresión de los libros se inició durante los últimos meses  del gobierno anterior por lo que el actual se vio imposibilitado de detener la publicación y corregir los errores.

El mensaje que envía la máxima autoridad educativa del país es que más vale distribuir a tiempo que hacerlo bien. Por otro lado, el desprecio por la ortografía es evidente en este caso, porque aunque se reconozca que el error es "imperdonable" en la práctica no lo es tanto debido a que autores, editores, correctores, dictaminadores y todos los responsables de la elaboración de los libros verán circular su obra sin importar que los estudiantes registren como válida toda la información. Total, a ver quién es capaz de detectar esas "al menos 117 faltas de ortografía", que aparecerán repetidas por millones en los más de 255 millones de ejemplares.

Sobre contenidos no se dijo nada en esta ocasión. Habrá que esperar qué descubren los investigadores y especialistas en las materias que se imparten en el nivel básico.

En la misma nota de La Jornada en Línea, el secretario señaló que "la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos (Conaliteg), encargada de la impresión de los ejemplares, nada tuvo que ver en los errores, sino la falta se dio en la redacción de los libros, los cuales no estuvieron sujetos a revisión". Ciertamente, la Conaliteg imprime lo que fue aprobado por los comités dictaminadores que revisan o deben revisar todo el contenido de cada libro. Por lo menos así fue cuando participé como autora de libros de texto de Formación Cívica y Ética para secundaria hace siete años.

El secretario "aseguró que este tipo de errores imperdonables no volverá a ocurrir, toda vez que se ha solicitado a la Academia Mexicana de la Lengua Española (sic), que un grupo de miembros se encargue de revisar cada uno de los textos que se incluirán en las próximas ediciones de libros gratuitos".

Sin duda sería un acierto que la Academia Mexicana de la Lengua (sin lo de "Española") participe pero no como correctora de estilo sino como entidad responsable del buen uso de la lengua escrita.

Ahora que si la Secretaría de Educación Pública se quiere ahorrar los honorarios de editores y correctores profesionales y debido a que en la nota no se especifica en qué libros y en dónde se detectaron las faltas de ortografía, sería interesante que aprovechara que ya hubo alguien que detectó esos "al menos 117 errores ortográficos" y convocara a un concurso a nivel nacional para que maestros, alumnos y padres de familia los cacen y divulguen para que los millones de alumnos que estudiarán con esos libros de texto aprendan de los errores y no los reproduzcan. 



domingo, 2 de junio de 2013

La diversidad cultural de México: Lenguas indígenas nacionales

Mapa La diversidad cultural de México: Lenguas indígenas nacionales

De acuerdo con la actualización del Catálogo de Lenguas Indígenas Nacionales, existen en México once familias lingüísticas, 68agrupaciones lingüísticas y 364 variantes dialectales.

Con motivo de la presentación del mapa La diversidad cultural de México: Lenguas indígenas nacionales, Javier López Sánchez, director general del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (Inali), informó que este mapa es la primera actualización del Catálogo, en el cual se incluyen lenguas que no habían sido reportadas en la versión anterior, como el apayaco, ku´al, teko, texistepequeño, sayulteco, oluteco y el cochimí, reportada como una lengua desaparecida desde el siglo XX.


En este mapa se actualizó la forma de escribir el nombre de cada una de las lenguas indígenas de acuerdo con las normas establecidas al momento.

López Sánchez señaló "que la desaparición de una lengua indígena, y por lo tanto de un pueblo indígena o de una gran parte de su cultura, es una enorme pérdida para la humanidad, pues desaparece una visión de la vida, una manera de entender y relacionarse en el mundo y con la naturaleza".

Agregó, de acuerdo con la nota publicada en la página del Instituto, que "en el INALI se tiene claro que para el 2018, con base en el Plan Nacional de Desarrollo, se habrá reforzado la enseñanza de las lenguas indígenas en todos los niveles educativos, con énfasis en regiones con lenguas en riesgo de desaparición".

Este mapa es resultado de la convergencia de esfuerzos interinstitucionales entre la Dirección General de Culturas Populares, el INALI, y todas las instituciones que conforman el Movimiento Nacional por la Diversidad Cultural de México.

Vale la pena reproducir las palabras del director general del Inali, consignadas en el periódico La Jornada, quien "explicó que la información que contiene el mapa representa una herramienta fundamental para conocer la diversidad lingüística del país. Asimismo, da respuesta a las preguntas ¿cuántas lenguas indígenas hay en México? Y ¿dónde están?, aunque falta por responder ¿cuál es la salud de las mismas?".



lunes, 22 de abril de 2013

Acercar los libros a los lectores: un acto de paz y amor

La señora de los libros
Heather Henson, Ilustrado por David Small,
Editorial Juventud, España, 2011

Las experiencias de bibliotecas móviles, relatadas por sus creadores u operadores siempre conmueven a quienes las conocemos. En diversas partes del mundo hay personas que no sólo reconocen el papel fundamental que juegan los libros en la educación (en su sentido más amplio) de niños y adultos sino que le imprimen todavía más valor al acercarlos a comunidades apartadas, en donde quizá en lo último que se piense es en leer por placer, por trascender fronteras temporales y físicas y adentrarse en historias que enriquecerán y diversificarán la visión del mundo.

Recuerdo que durante un seminario de literatura infantil y juvenil una de las ponentes relataba una anécdota, que palabras más o menos contaba el arribo de un joven, con toda la facha de delincuente, al vehículo destinado como biblioteca ambulante. Este joven comenzó a ver con cierta indiferencia los títulos exhibidos. Ninguno llamaba su atención hasta que se topó con uno en cuyo título aparecía la palabra "crimen". Lo hojeó y dijo: "me interesa, me lo llevo". La responsable de la biblioteca le preguntó el nombre y domicilio al joven, con la intención de llenar la ficha de préstamo, pero éste la ignoró. Hizo un movimiento más o menos discreto para mostrarle un arma. Ella no insistió, aunque cuando ya había bajado del vehículo le recomendó regresar el libro en cuanto terminara de leerlo. El chico no la miró siquiera. Semanas después, cuando casi había dado por perdido el libro, el chico regresó para devolverlo y llevarse otro, ahora de detectives.

¿Habrá cambiado la vida de ese joven? Seguramente sí, en cuanto a lectura se refiere. De sus actividades y conducta sería aventurado decir cualquier cosa.

Sobre ruedas, con vehículos automotores gigantescos o compactas furgonetas, en embarcaciones, con la complicidad de caballos o dos burros, los libros, gracias a las bibliotecas móviles, llegan para encontrarse con lectores potenciales, a quienes seguramente les cambiará, aunque sea un poco, la vida.

La señora de los libros es una libro ilustrado por David Small y escrito por Heather Henson, en el que por medio de una nota de la autora nos enteramos que 
este libro está inspirado en una historia real: la valiente labor de las bibliotecarias a caballo, conocidas como las señoras de los libros en los Apalaches de Kentucky...
El Proyecto de la Biblioteca a Caballo se fundó en los años treinta del siglo XX, en el contexto del New Deal del presidente Franklin D. Roosevelt, con el fin de acercar los libros a zonas aisladas, donde había pocos colegios y ninguna biblioteca... 
En Kentucky, los lechos de los riachuelos y los senderos acabaron por convertirse en carreteras. Los caballos y las mulas dejaron paso a los bibliobuses, que son las bibliotecas ambulantes que siguen existiendo hoy. Bibliotecarias y bibliotecarios entregados a su tarea siguen llevando libros a quienes los necesitan.
Como parte de un programa institucional, como una iniciativa personal que beneficie a personas de la comunidad, como padres de familia, llevar los libros a quienes los necesitan y aun a quienes todavía no saben que los necesitan es un maravilloso acto de amor, generoso y con un efecto verdaderamente positivo en quienes participan en él.

Porque la letra con amor entra

¡Feliz Día del Libro!





jueves, 11 de abril de 2013

José Luis Sampedro, economista, escritor y humanista, atravesó la última frontera


Quizá muchos dirán, y con razón, que cuando nos enteramos de la muerte de una gran  persona, de un ser humano en toda la extensión de la palabra, es cuando volvemos la mirada para ver de quién se trataba y qué obra dejó a su paso, y quizá, después de echar una ojeada al librero, a Wikipedia y a otros sitios en línea en donde se haga referencia a la persona y a la obra, una lágrima se asome y sintamos el dolor ante lo definitivo de su muerte pero demos gracias al cielo porque con su trabajo ganó su pasaporte para la eternidad.

Es probable que no tengamos idea  o no nos demos tiempo para pensar en la cantidad de personas fuera de serie que hacen mucho bien por el mundo en diferentes disciplinas y actividades humanas, algunas conocidas y reconocidas, muchísimas anónimas. ¿Será porque es más fácil enterarnos y sabernos afectados por la obra y la vida de personajes nefastos , odiosos y de triste y deleznable fama?

Esta reflexión viene a colación por la reciente muerte de José Luis Sampedro, quien deja vacía una silla en la Real Academia Española y un vacío enorme en la lucha indignada frente a los sinsentidos y barbaridades que los desgobiernos han recetado a los pueblos trabajadores de diferentes partes del mundo. Al parecer las medidas surgidas en los círculos financieros de un mundo globalizado, aparentemente sin fronteras, no reconoce límites y siembra injusticia, hambre, desesperanza por doquier.

El paso de José Luis Sampedro por este planeta fue largo. Noventa y seis años significan una vida larga y plena. Fue una vida lúcida, congruente, defensora de derechos como la  justicia y la libertad, incluida la de expresión, pero sobre todo la de pensamiento, hasta el final. Es una bendición que su vida se haya prolongado y su final haya llegado sin tener que enfrentar penosos trances hospitalarios.
Su viuda Olga Lucas contó sus últimos momentos: "Nos dijo que quería beberse un Campari. Así que le hicimos un granizado de Campari. Me miró y me dijo: 'Ahora empiezo a sentirme mejor. Muchas gracias a todos'. Se durmió y al cabo de un rato se murió".
José Luis Sampedro (Barcelona, 1 de febrero de 1917. Madrid, 7 de abril de 2013), economista, humanista, escritor y activista, nos legó su credo personal:
Creo en la Vida Madre todopoderosa
creadora de los cielos y de la Tierra.
Creo en el Hombre, su avanzado Hijo
concebido en ardiente evolución
progresando a pesar de los Pilatos
e inventores de dogmas represores
para oprimir la Vida y sepultarla.

Pero la vida siempre resucita
y el Hombre sigue en marcha hacia el
mañana.

Creo en los horizontes del espíritu
que es la energía cósmica del mundo.
Creo en la Humanidad siempre ascendente.
Creo en la vida perdurable.
Amén.
J.L.S.

Los discursos de Sampredro son extraordinarios, claros, amenos, ilustrativos. El de ingreso a la Real Academia Española, el 2 de junio de 1991, titulado "Desde la frontera" nos da muchas pistas de lo que había sido la vida de quien se declaraba "fronterizo, pues si bien me llevaron a esa orilla las corrientes de la vida, muy pronto mi voluntad se instaló a gusto entre gentes alerta, con ganas de vivir". Dejo aquí un fragmento, pero bien vale la pena tomarse su tiempo para leerlo completo en la página de la RAE:

Mi mundo está como fronterado, que diría quizás un maestro de armas, con los muros, las banderas, la piel, las palabras. Las palabras, cierto: cada una puede ser frontera: el «aquí» se aparta del «allá»; el «gato» es la divisoria frente a todo lo «no-gato». Pero sería desmedida tentación la de extenderme acerca de la palabra ante vosotros, que tanto más sabéis de ella. Sólo la reverenciaré de pasada como proeza suprema del hombre —único animal que habla— y recordarla dotada, como todas las fronteras, de precisión clarificadora y, a la vez, de ambigüedad; pues en el continuo de la realidad todo tajo conceptual es artificioso y no es tan clara la diferencia entre el «gato» y el «no-gato». «Voces hay tan dudosas y ambiguas» —escribía el Padre Sigüenza encomiando al San Jerónimo traductor— «que hacen disentir unos de otros», y así es como cada texto tiene varias lecturas y su valoración cambia con el tiempo.

Con palabras se construyen las fronteras en el mundo de la literatura, donde se desenvuelve la novela, alzada sobre el filo mismo de la realidad y la ficción porque participa de ambas. Oponer lo novelesco a lo real, ya se ha dicho, sólo alcanza a ser una interpretación, pues la novela despliega la inapelable verdad de su autor, que la ha vivido al crearla, para que se haga verdad también en los lectores. Por eso los grandes personajes de ficción resultan más reales e influyen más en nosotros que muchos seres de carne y hueso.

Fronteras, en fin, de todas clases: geográficas, históricas, biológicas, sociales, psicológicas... Todas partiendo y acuchillando el continuo multidimensional que nos envuelve, para facilitarnos nuestra instalación en él, para permitirnos una interpretación de lo que sería un caos; es decir, un orden que no comprendemos. Todas permitiendo diferenciar, pero sin que puedan confundirse con los límites.
No, no confundamos fronteras y límites, de los que luego hablaré, aun cuando haya quienes lo entiendan así. Nunca caí en esa confusión, ni siquiera cuando la vida me llevó, en mi recién estrenada profesión, a una aduana marítima. A primera vista parece no haber frontera más evidente sobre el planeta, pues en las aguas el hombre perece, sin aire para su vida. Finis terrae se ha llamado más de una vez a esa frontera, como si fuera un límite. Pero a mí, frente al océano, los ojos y el pensamiento se iban a la lejanía, sobrepasando la orilla. El mar es como la dulce llama de la chimenea: nos lleva a un más allá, nos sorbe la imaginación, se disfraza de figuras y sugerencias. Como en nuestra divisa columnaria, un Plus Ultra planeaba sobre mis contemplaciones y así como la brisa marina penetraba en la tierra adentro, así también mi ánimo trascendía la bien recortada línea de la orilla, frontera pero no límite. El mar no era confín ni barrera sino la más ancha de las aperturas a la libertad.
Leer a José Luis Sampedro, verlo y escucharlo en los distintos videos que circulan en la red, ver lo que escriben sobre él periodistas y blogueros, como mi amiga LolaMU, honrará su memoria y tal vez nos hagan ver y vivir el mundo, la vida y, llegado el momento, la muerte de manera diferente. 






martes, 9 de abril de 2013

Los ojos de Justina. Temporada teatral 2013


Mónica Pavón y Alberto Aguayo
 Presentan: Los ojos de Justina, de Jorge Hernán
Dirección Sergio Morel

“El amor es la fuerza más poderosa para mover la voluntad de un ser humano, el amor impacta la vida de todos y cada uno de nosotros desde su presencia e incluso desde su ausencia, pero qué pasa cuando el amor ha trastornado nuestra conciencia, cuando un cuento de hadas se transforma en una historia de terror protagonizada por una princesa negra. Los ojos de Justina es la historia de una hermosa mujer a la que su entorno le enseñó que el sexo y el dolor son una misma cosa y a entender que la depravación es la única referencia posible del amor. Como Alicia en el país de las maravillas, Justina irá hundiéndose cada vez más en su propio abismo, penando entre sombras hasta purgar su alma amando de la única manera que ha aprendido a amar…”

Partiendo de la premisa de que “la violencia engendra violencia”, Los ojos de Justina presenta lo que algunos psicólogos que la han visto califican como “un caso clínico” muy parecido a los muchos que atienden en sus consultorios: una adolescente que sufre abuso sexual por parte de su tío nos cuenta sus experiencias en una noche en la que hace un repaso de los oscuros lugares por los que ha pasado: desde un matrimonio fallido, hasta ser la amante de un bongosero cubano “grandote y bailador” en un convenio en el que los sentimientos no tienen cabida, convertirse en la última mujer en satisfacer los deseos de su propio padre o verse involucrada en una relación sadomasoquista con un hombre que la obliga a tener sexo con otras personas y a infligirle daño para excitarse.

Aun tratándose de un monólogo, Justina nunca se encuentra sola. La acompaña el séquito de hombres que ha rodeado su odisea: el recuerdo de su padre, el cubano que la hacía reír tanto y que le enseñó a fumar, “El Argentino” —Víctor— el único del cual conserva la memoria de su nombre, la sombra de su tío y, por supuesto, la presencia del hombre que reposa en su cama, ése en el cual logrará perdonar a todos los otros, ese mudo testigo de su historia, aquél a quien ama y amará profundamente… hasta que amanezca.


Andrómeda Artes Escénicas trae a los escenarios esta puesta en escena sobre el dolor y la búsqueda del amor, en la cual la ficción refleja pálidamente la realidad de un mundo violento, un mundo en que el abuso hacia las niñas y las adolescentes sigue siendo un hecho que marca o destruye vidas y va creando una cadena de odio y rencor que a veces sólo es posible romper a través de la muerte. La puesta —a pesar de contar historias sórdidas— a nivel del lenguaje y de la plástica envuelve al espectador; acompañada por baile (salsa y tango) y guitarra con música original en vivo, es un espectáculo de categoría que atrapa todos los sentidos.
Protagonista: Paula Casas / Verónica Colín
(alternando funciones)
Guitarra en vivo: Julio Santana
Participaciones especiales: Tony Ochoa y Alejandro Cortés (alternando), Julio Santana, Diego Cuevas e Isaac Cardiel.
Dramaturgia: Jorge Hernán
Dirección: Sergio Morel
Asistente de producción y traspunte: Diego Cuevas
Coreografía tango: Keren Sisay
Producción ejecutiva: Mónica Pavón
Productor asociado: Alberto Aguayo
Sólo adolescentes y adultos

Los ojos de Justina se presenta en la Ciudad de México todos los sábados desde el 2 de marzo hasta el 22 de junio, a las 7:00 p.m. en el Centro Cultural de la Diversidad, ubicado en Colima #267, Col. Roma, entre Insurgentes Sur y Tonalá (a una cuadra del Metrobús Durango y a unas cuantas del Metro Insurgentes).
Entrada general: $200 (50% de descuento con credencial de estudiante, de maestro o del INAPAM).



viernes, 5 de abril de 2013

Jaime Labastida propone que el español sea la lengua oficial de México

Jaime Labastida, Director de la Academia Mexicana de la Lengua

"Escribir correctamente es, también, edificar un breve espacio de belleza"

Comparto con los visitantes de esta Aldea el discurso pronunciado por Jaime Labastida, director de la Academia Mexicana de la Lengua (en cuya página electrónica aparece íntegro), en el Foro México con Educación de Calidad para Todos, en Coatepec, Veracruz. Aclaro que he resaltado en negritas aquello que me parece relevante.

Jaime Labastida
(El Colegio de Sinaloa
Academia Mexicana de la Lengua
Seminario de Problemas Científicos y Filosóficos
Asociación Filosófica de México
Sociedad Alfonsina Internacional
Siglo XXI Editores)
  
Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018.
Cultura. Unas cuantas propuestas

Veracruz, Ver.,
3 de abril de 2013

Señor Presidente de la República
Señor Gobernador del Estado
Señor Secretario de Educación
Señoras y señores


Siento la obligación de afirmar que el primer deber del Estado y la nación consiste en preservar su patrimonio cultural. Pero entiendo que sólo se puede preservar el patrimonio cultural de una nación cuando éste se desarrolla y se actualiza de modo constante. El patrimonio cultural de una nación es, por esto, aquello que le da vida, todo cuanto le pertenece de la manera más entrañable.

            Por lo tanto, la primera obligación que se presenta ante nosotros, el Estado y los ciudadanos, consiste en preservar nuestro legado histórico. Por una parte, el que está presente en los objetos materiales que hemos heredado: la rica tradición mesoamericana, Bonampak y Cacaxtla, Teotihuacan y el Templo Mayor, Chichén Itzá y Malinalco, Monte Albán y Mitla, Coatlicue y la Piedra del Sol, El Tajín y Tzintzuntzan. Sin embargo, ese patrimonio sólo adquiere su pleno sentido si cada día vuelve a nacer con nosotros y en nosotros; si, en vez de ser sangre coagulada en piedra, es carne viva y lo hacemos nuestro. Estuvo soterrado por siglos; hoy está a la luz y, para hacerlo entrañablemente vivo, es necesario trabajarlo, estudiarlo, comprenderlo, interpretarlo en toda su riqueza mítica.

            Lo propio sucede con la gran cultura virreinal, expresa en murales, lienzos, conventos, iglesias. Varias de esas joyas arquitectónicas tienen ahora una nueva función: son museos, escuelas, bibliotecas, centros de cultura. Insisto: sólo de esa manera se desarrolla y se mantiene vivo el patrimonio: cuando adquiere un nuevo valor en la comunidad a la que sirve, quiero decir, cuando la sociedad le otorga otra función, moderna, que a la propia nación le es necesaria.

            Así tenemos que preservar también el patrimonio que recibimos de nuestra vida independiente: la Columna de la Independencia y el Palacio de Bellas Artes, la pintura mural, nuestras lenguas y nuestras leyes. Pero el patrimonio de una nación no está formado sólo por el conjunto de sus bienes materiales. En la nación hay un patrimonio intangible, tanto o más valioso que el material. La cultura de un pueblo la conforman sus propios habitantes, aquello que constituye su forma de ser, su carácter, el modo especial que tiene para crear civilización, para separar lo crudo (todo lo que es naturaleza) de lo cocido (todo lo que es social).

            Por consecuencia, el Estado tiene la obligación de mantener vivo el legado de las culturas y las lenguas originales. Nosotros, los mexicanos, o sea, la mayoría nacional de hablantes del español, hemos despojado a los pueblos amerindios, a lo largo de dos siglos, de sus fuentes de trabajo, las tierras que son la base material de su cultura y en las que se asientan sus comunidades. Así, no basta con que se haya reconocido en la ley el carácter nacional de sus lenguas: todas esas lenguas deben adquirir el carácter de oficiales en las entidades federativas donde se hablen.

            Lo propio ocurre con la lengua en que se expresa el 95 por ciento del pueblo mexicano. México es el primer país, por el número de sus hablantes, de una lengua universal, la lengua española. Sin embargo, en vez de exaltar ese hecho decisivo, tal parece que sintiéramos vergüenza y adoptamos actitudes difíciles de explicar. ¿Por qué México no ha concedido todavía el rango de lengua oficial al español? Y, pese a todo, el español es, de hecho, la lengua oficial de México, queramos o no: en español se expresan los pueblos amerindios cuando desean comunicarse entre sí. La lengua española es, además, de derecho, en el ámbito internacional, la lengua oficial de México puesto que en español se expresan (y en español se deben expresar, si lo entiendo bien,oficialmente) todos los diplomáticos y los funcionarios del país, el Presidente de la República incluido. Cabe recordar que México exigió y logró que el español fuera reconocido como una de las cinco lenguas oficiales de las Naciones Unidas y de la UNESCO, cuando España aún no formaba parte de esos organismos multilaterales. Añado: una nación vale lo que vale su lenguaje; se educa en verdad a un país si se educa y se desarrolla su lenguaje.

            Propongo, primero, que el español sea la lengua oficial de México; segundo, que las lenguas amerindias tengan ese mismo carácter en los territorios donde se hablen: el purépecha en Michoacán; el mixteco y el zapoteco en Oaxaca; el maya en diversas zonas de Yucatán, Campeche y Chiapas; el yaqui en Sonora; el mayo en el norte de Sinaloa; el mazahua en el estado de México; el otomí en los estados de Hidalgo y Querétaro; el náhuatl en varias zonas de Puebla y Veracruz.

            En español están redactadas el Acta de Independencia y la Constitución de la República. En español está expresada la gran cultura escrita de nuestra nación, desde sor Juana hasta Octavio Paz, desde Sigüenza y Góngora hasta José Gorostiza, desde Alfonso Reyes hasta Juan Rulfo. El español que se habla en México debe ser motivo de orgullo. Hemos de cultivarlo cada día mejor, enseñarlo mejor en nuestra escuela: en él expresamos nuestras emociones; en él hemos construido el edificio de la razón. Es necesario, a mi juicio, en tercer lugar, que la escuela mexicana se funde sobre la base de la enseñanza de la lengua española y en ella tenga su causa de ser. La escuela mexicana debe apoyar la educación en dos formas de lenguaje, por sobre cualquiera otra reforma posible: en la enseñanza y el cultivo del lenguaje natural que es nuestra lengua materna. Por esto, debe haber una o dos horas cada día, si no es que más, dedicadas a la lectura y la escritura, en abierta comunidad profesores y alumnos, ya que el profesor debe convertirse en un lector asiduo, en el compañero lector de sus alumnos y, por lo mismo, en otro estudiante más al lado de ellos: el resto se dará por añadidura porque, al egresar de las aulas, profesores y alumnos continuarán aprendiendo por el resto de sus vidas. Esta reforma profunda costaría poco en términos económicos, sobre todo si se la compara con el gasto inútil, mejor, con el enorme fraude pedagógico, de cuyas dimensiones económicas no estamos todavía cabalmente enterados, que son los proyectos de Enciclomedia y de Habilidades Digitales para Todos (HDT). En cuarto lugar, en tanto que ese dispendio no se debe repetir, propongo que se investigue a fondo lo que ocurrió, y hasta sus últimas consecuencias. Además, la escuela moderna se debe apoyar en el cultivo de una lengua abstracta y artificial, digo, las matemáticas.

            Propongo, en quinto lugar, que sea creado el Instituto Alfonso Reyes, para enseñar el español de México en Estados Unidos, Canadá y Brasil. Hemos perdido presencia e imagen en el mundo. La mejor manera de recuperar esa imagen y esa presencia es a través de la lengua. Subrayo que la ortografía, incluida aquella que se usa en las redes digitales, es una manera de educar estéticamente a todo ser humano. Escribir correctamente es, también, edificar un breve espacio de belleza. Porque la lengua natural que nos expresa y en la que nos expresamos es un puente hacia la comprensión de cualquier otro lenguaje empleado por los seres humanos: sea la danza, la pintura, el cine, la música o la arquitectura.
            Subrayo también otro hecho, que estimo decisivo. En México se consume un libro per cápita al año, si excluimos la producción de los libros de texto gratuitos. ¿Se puede impulsar nuestra industria editorial? Desde luego que sí. La condición es que los mexicanos leamos mucho más. El mercado potencial del libro, en México, es muy alto. Repito: somos el país dominante, por la masa fónica de sus hablantes, en lengua española. Sin embargo, carecemos de buenas y amplias librerías. España consume de nueve a diez libros por habitante al año; Argentina, alrededor de siete. Propongo, pues,en sexto lugar, que México haga el esfuerzo necesario por duplicar, triplicar o decuplicar su capacidad de lectura. Por esto sólo, en igual proporción, se podría hasta decuplicar el consumo de libros y se habría de elevar la capacidad del pueblo para establecer problemas relevantes, generar dudas sólidas, aumentar su creatividad y su fuerza innovadora. Pues en el centro de la verdadera enseñanza no se halla ningún tipo de evaluación. La verdadera reforma educativa se halla en la necesidad de hacer seres humanos completos, capaces, creativos y dispuestos a desarrollar las aptitudes que los conduzcan a la posibilidad de dudar hasta de sí mismos, con un horizonte abierto, propio a la vez que múltiple.

            Señor Presidente, señoras y señores: los individuos, igual que las naciones, no son sólo su historia, un tiempo de hielo, congelado; individuos y naciones son, por encima de todo, un deseo de futuro, un anhelo por permanecer y crecer, por ser mejores y más fuertes, más justos y más libres. México debe dejar atrás los atavismos, los rencores, las frustraciones. Debe mirar hacia delante y trazar ante sus ojos un horizonte de grandeza. Seremos aquello que deseemos ser. Abramos las puertas, entremos en relación estrecha con el mundo. Destruyamos las cortinas, tanto las de hierro cuanto las de nopal; seamos los contemporáneos de todos los hombres. Jorge Luis Borges, al ser acusado de no ser cabalmente argentino, dijo que tenía por herencia el universo. La lengua española, una lengua de dimensión universal, nos habrá de unir al universo. Muchas gracias.




sábado, 23 de marzo de 2013

Día Internacional del Libro Infantil 2013




Leemos juntos, tú y yo.
Vemos que las letras forman palabras
y las palabras se convierten en libros
que estrechamos en nuestras manos.
Oímos susurros
y ríos bulliciosos en sus páginas,
osos que cantan
graciosas melodías a la luna.
Entramos en misteriosos castillos
y de nuestras manos suben hasta las nubes
árboles florecidos. Vemos niñas valientes que
vuelan
y niños que atrapan las estrellas.
Leemos juntos, tú y yo, dando vueltas y vueltas,
recorriendo el mundo con la alegría en los libros.

Poema de Pat Mora
Traducido por la autora

Cartel y mensaje tomados de la página de la Organización Española para el Libro Infantil y Juvenil (OEPLI)