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miércoles, 10 de marzo de 2010

En un lugar de Atocha... El 11-M visto por un niño, de Santiago García-Clairac

 
En un lugar de Atocha... El 11-M vivido por un niño
de Santiago García-Clairac
Ediciones SM, Barco de Vapor, serie naranja, 2005
Libro del Rincón, 2005

Pocos días después del terremoto de Haití (12 de enero de 2010), con la intención de sondear cómo enfrentan los chicos noticias de tragedias, en ese caso provocada por un fenómeno natural, recorrí los estantes de la Biblioteca Escolar de la Escuela Jesús González Ortega, en donde participo como lectora voluntaria, y me topé con este libro de Santiago García-Clairac, en donde nos relata una terrible tragedia, pero en este caso producto de un acto terrorista: el 11-M, que por desgracia pasa a la historia como uno de varios atentados  terroristas que marcaron la primera década de este siglo XXI y que cimbró no sólo al pueblo español sino al mundo entero.

La memoria guarda hasta los más mínimos detalles cuando las personas enfrentan acontecimientos felices o trágicos, como le ocurrió a Quique, el pequeño protagonista de esta historia, quien los evoca prácticamente minuto a minuto, desde que la alarma de su reloj lo despertó el once de marzo de 2004, hasta el desenlace de la historia que cambió su vida y la de millones de personas, entre pasajeros que viajaban en los diferentes trenes esa mañana, familiares, amigos, compañeros de escuela y trabajo, así como la de quienes no lo pensaron mucho y actuaron heroicamente. 

A lo largo de este relato el lector acompaña a Quique ese once de marzo de 2004 desde el momento en que suena la alarma del despertador a las 6:15 hasta las 10:30 de la mañana, es decir, desde el momento en que se levanta con la convicción de que será un gran día, pues viajará en tren con su madre a Madrid para encontrarse con su padre, hasta que está en el hospital viendo las imágenes en la televisión de lo que ha ocurrido.

Quique, de la mano de su madre y de alguna manera también de la mano de Don Quijote,  hace el recorrido aquella fría mañana por las calles de Alcalá de Henares, su ciudad natal, hasta la estación de ferrocarril. Ahí se encuentra con un ingenioso amigo del colegio, quien se dirige a Madrid, sin que lo sepan sus padres, en busca del sueño de convertirse en estrella; es tal su convicción que ya hasta tiene nombre artístico y tarjetas de presentación.

La historia es dolorosa, sobre todo porque está basada en la realidad, superada siempre por cualquier ficción. Y aunque el autor imprime toques de humor, a cargo del aspirante a artista, tiene toda la carga emocional y de misterio del cómo se van dando las cosas desde que el protagonista descubre una mochila abandonada en el vagón en el que viaja.

El autor incluye una nota al final de la historia  en la que explica que el libro fue largamente meditado y que hubo momentos en que pensó abandonar el proyecto. Finalmente decidió contar la historia de Quique, un niño que viajaba con su madre en el tren 17305, de Alcalá de Henares con destino a Madrid. "Estoy seguro de que en mi decisión influyó el hecho de que Alcalá de Henares es una ciudad que conozco profundamente. Pronto asocié, como se ve en el relato, la figura de Don Quijote con las víctimas y con los que dieron lo mejor de sí mismos para ayudar a los heridos".

García-Clairac señala en la mencionada nota: "He pensado mucho en los niños durante la escritura de este libro. He intentado ser prudente y cuidadoso; he procurado no herir su sensibilidad y he evitado descripciones demasiado duras... Aunque durante el proceso de redacción, he comprendido algo sobre ellos: si pueden ser protagonistas y testigos de un atentado tan brutal, también pueden ser lectores de una historia que, en última instancia es la suya. Espero que les alivie."
Este libro, en México, forma parte de los Libros del Rincón, está disponible en Bibliotecas Escolares y tiene un enorme potencial para conversar con los lectores de diferentes edades sobre una amplia gama de temas, entre ellos la solidaridad de la población, siempre presente en momentos de desastres de cualquier tipo.

En estos momentos, cuando están frescas múltiples heridas y la población no ha asimilado la muerte de cientos de miles de seres humanos por los más recientes terremotos en Haití, Chile y Turquía, los maestros, promotores culturales, bibliotecarios, padres de familia y en general toda la gente que tiene relación con chicos en edad escolar pueden seguir el ejemplo del escritor García-Clairac y hablar de la tragedia, en este caso con el fin de sensibilizarlos y sembrar la semilla de la solidaridad, para que reconozcan que aun en los peores momentos lo mejor de la humanidad sale a flote para ayudar a quien lo necesita.

Acerca del autor: Santiago García-Clairac ha sido dibujante, ilustrador, publicista, profesor, guionista y escritor. Nació el 30 de julio de 1944 en Mont-de-Marsants, Francia. Cuando terminó sus estudios de Publicidad comienza a trabajar en lo que más le gusta: inventar historias y dibujarlas. Publica sus primeros comics en la Editorial Doncel y hace ilustraciones para otras casas editoriales. En 1994 publica su primer libro infantil Maxi el aventurero (Ediciones SM). En SM también ha publicado El niño que quería ser Tintín (1997), Maxi y la banda de los tiburones (1998), El libro invisible (1999), El rey del escondite (2001), La comunicación nos une; El libro de Hanna; Maxi presidente (2002), El amigo de Hércules (2004) y Primeras prácticas, en la colección Alerta roja de Gran Angular. Entre los premios más destacados que le han sido otorgados está el Accésit Premio Lazarillo 1995 por El niño que quería ser Tintín.

jueves, 17 de diciembre de 2009

La última sesión de "la hora del cuento" de 2009, como parte de Nosotros entre libros



Cada martes a las ocho de la mañana tengo la fortuna de compartir con el grupo de Sexto B "la hora del cuento", como se le conoce, en la Escuela Jesús González Ortega, a la sesión que el Programa Nosotros entre Libros, de IBBY México, desarrolla en varias escuelas públicas del Distrito Federal, para fomentar la lectura.

La atmósfera festiva de fin de año se sentía en el aula, adornada con motivos navideños y con dos o tres piñatas, cargadas de dulces y frutas, esperando la posada de sexto, la pastorela que se presentará el viernes y el intercambio de regalos y buenos deseos.

Como de leer en voz alta se trata, este martes 15 de diciembre decidí leer los dos primeros capítulos de Momo, de Michael Ende. Los chicos siguieron atentamente el principio de una historia maravillosa, sin duda una de las obras maestras de la literatura, y quedaron enganchados. Algunos terminarán de leerla en casa y otros esperarán a que el año entrante continuemos la lectura en el aula.


Antes de despedirme les repartí algunos libros (Las cajas de China, Querida Alejandría, Tigres de otra noche, de María García Esperón, Nada detiene a las golondrinas, de Carlos Marianidis, El libro de las cochinadas, de Juan Tonda y Julieta Fierro, El árbol rojo, de Shaun Tan, entre otros) para que les dieran una hojeada, mientras tomaba unas fotos para este blog.





La experiencia de estos cuatro meses, leyendo cuentos completos o algunos capítulos, tanto de libros de la Biblioteca de Aula como otros que hemos llevado para compartir con el grupo, ha sido muy enriquecedora. 




Los comentarios de los chicos han sido, en su mayoría, inteligentes, agudos, oportunos y reflejan que muchos de los 31 integrantes del grupo son buenos lectores.





 Y ya que estábamos tomando fotos comenzaron a salir los teléfonos celulares
para capturar este momento, que para mí fue una fiesta memorable,
porque no todos los días estamos rodeados de niños. 

 

Yolanda, la maestra de Sexto B y Ramón, quien ofreció sus servicios como fotógrafo 
para esta sesión. 




Agradezco a Yolanda, a los alumnos de Sexto B, a Cristina (coordinadora
en esta escuela del Programa Nosotros entre Libros) y a toda las personas 
que hacen posible este acercamiento a los libros y a los lectores.