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jueves, 25 de noviembre de 2010

Reprueban escritores la nueva "Ortografía de la Lengua Española"

Reprueban escritores la nueva “Ortografía de la Lengua Española”

Han decidido aceptar las faltas en vez de educar a la gente, criticó Ana Lomba en la red social.
Afp
Publicado: 25/11/2010 15:52
México, DF. Al tímido poeta mexicano José Emilio Pacheco, premio Cervantes 2009, como a otros muchos colegas le inquietan los cambios ortográficos que las 22 academias de la Lengua Española perfilan aprobar el fin de semana en la Feria del Libro de Guadalajara (FIL).
Destacadas plumas de Hispanoamérica ven inapropiadas y hasta erróneas algunas de las modificaciones previstas para la nueva edición de la Ortografía de la Lengua Española, que debe ser ratificada en la FIL (27 de noviembre-5 de diciembre) y publicada a finales de diciembre.
"Han creado un problema innecesario especialmente al quitar el acento de 'solo'. Ya estaba perfectamente claro: 'solo' adjetivo sin acento y 'solo' adverbio con acento", lamentó a la Afp Pacheco, quien a pesar de su retraimiento llegó a considerar enviar una carta a la prensa para discrepar con los cambios.
La recomendación de no utilizar la tilde en el adverbio "solo" fue uno de los puntos avanzados a la prensa del dictamen aprobado a inicios de noviembre por la Comisión Interacadémica de las academias de la lengua española, hablada por más de 450 millones de personas.
Si Pacheco hubiera escrito la carta, bien la habrían respaldado otros autores que han expresado su desacuerdo con otras novedades del dictamen.
Al colombiano Fernando Vallejo (premio Rómulo Gallegos 2003) le molesta que se prohíba acentuar palabras como 'truhán', que ahora se considerarán siempre monosílabas.
"'Truhan' es bisílaba. Si tuviera sólo una sílaba no llevaría la 'h' intermedia y la podríamos decir con un solo golpe de voz", explicó a la Afp Vallejo, de 68 años.
El controvertido novelista tampoco acepta que la "b baja" pase en toda Hispanoamérica a llamarse "uve", como se le denomina en España.
"No puede ser 'uve' porque entonces en ocasiones se escribe algo distinto a lo que se escucha. Por ejemplo el nombre del banco BBVA. Si yo lo escucho, deletrearía 'b', luego 'b', luego 'u', luego 'b' y luego 'a'", expuso el autor de La Virgen de los sicarios.

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viernes, 17 de septiembre de 2010

La plegaria del alba, de José Emilio Pacheco


La plegaria del alba*

Hace milagros este amanecer. Inscribe su página de luz en el cuaderno oscuro de la noche. Anula nuestra desesperanza, nos absuelve de nuestra locura, comprueba que el mundo no se disolvió en las tinieblas como hemos temido a partir de aquella tarde en que, desde la caverna de la prehistoria, observamos por vez primera el crepúsculo.
Ayer no resucita. Lo que hay atrás no cuenta. Lo que vivimos ya no está. El amanecer nos entrega la primera hora y el primer ahora de otra vida. Lo único de verdad nuestro es el día que comienza.

"La plegaria del alba", en La edad de las tinieblas, de José Emilio Pacheco. México, El Colegio Nacional / Ediciones Era, 2009

Paisaje de El Cañón del Sumidero, Chiapas (Fotógrafo: Percival Argüero)

miércoles, 21 de abril de 2010

José Emilio Pacheco. Actos previos a la recepción del Premio Cervantes 2009

El poeta José Emilio Pacheco y la ministra de Cultura de España, Ángeles González-Sinde 
Foto Reuters*

José Emilio Pacheco guarda legado en Caja de las Letras del Instituto Cervantes

Al recibir las llaves de la Caja de las Letras, José Emilio Pacheco emotivo, tierno y espontáneo, manifestó : “no sé para qué me la dan, en cien años yo no voy a existir”.
Notimex
Publicado: 21/04/2010 11:01

Madrid. Además de dos de sus últimas obras editadas, el poeta mexicano José Emilio Pacheco depositó hoy, en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes, un legado personal que permanecerá custodiado durante cien años, que incluye manuscritos de su puño y letra, en papel revolución.

Dos días antes de recibir el Premio Cervantes 2009, Pacheco guardó en la antigua caja de caudales de la institución, antes banco central, su legado, que incluyó una pluma estilográfica, un rotulador y un bolígrafo, que, al introducirlos en la caja, expresó con tristeza “me despido de ellas”.

Un José Emilio Pacheco emotivo, tierno y espontáneo, reiterando su vergüenza por “tantas atenciones” y quien al recibir las llaves de la Caja de las Letras, manifestó: “no sé para qué me la dan, en cien años yo no voy a existir”.

Pacheco dejó su legado en un acto encabezado por la presidenta del Instituto Cervantes, Carmen Caffarell; y por la ministra de Cultura del gobierno español, Ángeles González Sinde, y en el que estuvo acompañado de su esposa Cristina Pacheco y de sus dos hijas.

En la antigua cámara acorazada de la sede central de la institución, el mexicano fue sacando, una por una, las distintas cosas que dejó como legado, entre ellas, la nota de prensa que elaboró el Instituto Cervantes para el acto de hoy.

“Lo dejo para que quien abra esto en cien años sepa quien fui, porque no creo que nadie recuerde mi obra”, dijo con sencillez.

Insistió en que “con humildad y orgullo, espero que cuando este legado se abra dentro de cien años, esas futuras generaciones de un impensable 2110, tengan piedad de mí y de esta época oscura y sangrienta”.

Sostuvo que “yo soy una gota en el océano y un átomo en la cadena que empezó hace años”.

La caja mil 525, situada encima de las que contienen el legado de los escritores españoles Ana María Matute y Juan Marsé, guarda desde este miércoles los dos últimos títulos publicados de Pacheco: la antología revisada “Tarde o temprano” y la reedición de “Las batallas en el desierto”.

Incluyó varios manuscritos de diferentes épocas, “escritos en papel revolución, el más barato y de cuando yo no tenía conciencia ecológica”, pero “con mi letra, que desde que soy joven hasta mi ancianidad es pésima, y eso me da mucha vergüenza”.

La entrega de un legado en la Caja de las Letras, en vísperas de recibir el más alto galardón de las letras españolas, es ya una tradición y antes que Pacehco lo hicieron también en las tres ediciones anteriores Antonio Gamoneda (Premio Cervantes 2006), Juan Gelman (2007) y Juan Marsé (2008).

Texto reproducido de: La Jornada (en línea) 21 de abril de 2010, Sección Cultura
* Foto publicada en la nota del corresponsal Armando G. Tejeda: La poesía es un vicio como la cocaína: José Emilio Pacheco