Albert Camus (biografía)
El periodismo libre, en un texto inédito de Albert Camus
Los medios y condiciones para que un periodista independiente no pierda
su libertad “ante la guerra y sus servidumbres” son cuatro: lucidez,
rechazo, ironía y obstinación. La lucidez, porque “supone la resistencia
a los mecanismos del odio de la ira y el culto a la fatalidad”. Según
Camus, “un periodista, en 1939, no se desespera y lucha por lo que cree
verdadero como si su acción pudiera influir en el curso de los
acontecimientos. No publica nada que pueda excitar el odio o provocar
desesperanza. Todo eso está en su poder”.
“Frente a la creciente marea de la estupidez, es necesario también
oponer alguna desobediencia”, continúa Camus. “Todas las presiones del
mundo no harán que un espíritu un poco limpio acepte ser deshonesto”,
decía. Y luego: “Es fácil comprobar la autenticidad de una noticia. Y un
periodista libre debe poner toda su atención en ello. Porque, si no
puede decir todo lo que piensa, puede no decir lo que no piensa o lo que
cree que es falso. Esta libertad negativa es, de lejos, la más
importante de todas”, ya que permite “servir a la verdad en la medida
humana de sus fuerzas”, o “al menos rechazar lo que ninguna fuerza le
podría hacer aceptar: servir a la mentira”.
La tercera condición para ser libres es la ironía: “No vemos a
Hitler, por poner un ejemplo entre otros posibles, utilizar la ironía
socrática”, escribe Camus. “La ironía es un arma sin precedentes contra
los demasiado poderosos. Completa a la rebeldía en el sentido de que
permite no solo rechazar lo que es falso, sino decir a menudo lo que es
cierto”.
Para cumplir lo anterior, la cuarta regla indispensable es “un mínimo
de obstinación para superar los obstáculos que más desaniman”, a saber:
“La constancia en la tontería, la abulia organizada, la estupidez
agresiva”.
Nota completa en El País