"La comunidad del Instituto Cumbres México pide (no ofrece) una disculpa por el contenido del video que ofendió a varias personas, mismas que han manifestado su enojo. Este video de ningún modo representa los valores y principios del colegio, los alumnos, familias y egresados.
La dirección del colegio no tenía conocimiento del contenido. Ya se están tomando las medidas necesarias con los alumnos involucrados y se establecerán pautas para que no vuelva a ocurrir.Se argumenta, a manera de disculpa, el desconocimiento del contenido del corto. De no haber sido un trending topic en redes sociales la comunidad no se hubiera dado por enterada ni hubiera reconocido que ofendió a varias personas. En fin, esto no es más que un reflejo de las relaciones que se establecen en las esferas del dinero y del poder, en donde la impunidad priva.
Digo que todavía no salía de esa sensación de náusea cuando comienza a circular en redes sociales y diversos medios de comunicación una campaña de fomento a la lectura, con la firma del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM, denominada "Perrea un Libro".
Si a los engendros del Cumbres se les tachó de misóginos, con toda la razón, no sé qué calificativos merezcan los iluminados creadores de la campaña y video que la sustenta, a ritmo de reggaetón. Cifras duras con las que inicia el promocional: "México ocupa el penúltimo lugar en lectura de 107 países".
No se cita según qué estudio, encuesta o examen, quizá se deba a que como lo señalan más adelante: "a los jóvenes no les gusta leer libros...", para qué incluían información escrita en un video que está hecho para escuchar y "bailar", como aclara en el siguiente cartón.
"Cumbiatón es: vamos a perrear, casi todas son perreo, perreo -las canciones de reggaetón- o dicen agáchate, préstame la tanga, te doy por el piso, te azoto contra el muro o sea todo era así", según palabras del DJ Chango.
El escritor Fernando Curiel dice a cuadro: "La poesía es ritmo y la prosa igual es ritmo, es musicalidad. La promoción de la lectura para mí empieza con la divulgación. ¿Cuál es el mensaje? El texto mismo".
Y, gracias a una producción de la Universidad Nacional Autónoma de México y el Instituto de Investigaciones Filológicas tenemos a nuestro alcance un reggaetón hecho con el texto de un libro -Tren subterráneo, de Fernando Cuariel, por supuesto- y la voz de Baby Killa, cantante panameño.
Y la magia se hizo, porque "Cuando ya la cantaban, se les demostró que habían empezado a leer un libro". Y para rematar un testimonio auténtico y espontáneo; "todo lo que venga con el reggaetón es bueno y todo lo que venga con un libro es bueno". ¿Será?
Cuestión de gustos. Siempre habrá otras propuestas musicales y culturales para acercar los libros y fomentar la lectura entre niños, jóvenes, adultos.
Ahora sólo falta que el rector de la UNAM diga que desconocía esta campaña pero que como parte de la autonomía cada dependencia goza de libertad para hacer lo que considere más conveniente, en este caso fomentar la lectura entre los jóvenes y la venta del libro de Fernando Curiel.