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viernes, 8 de febrero de 2013

El artista que pintó un caballo azul, de Eric Carle


El artista que pintó un caballo azul, de Eric Carle
España, Kalandraka, 2012

En múltiples ocasiones los libros, además de contar una historia, son homenajes a personas que dejaron huella en sus autores. Esto es precisamente El artista que pintó un caballo azul, libro ilustrado pletórico de color, que con un mínimo de palabras, nos ofrece la visión de un artista que se divierte pintando animales de colores imposibles en la naturaleza. El escritor e ilustrador Eric Carle vuelca en esta obra su admiración por Franz Marc, a quien descubrió gracias a su maestro de arte de la escuela primaria, de quien aprendió que el arte es libre y hace libre al artista.

Eric Carle nació en Estados Unidos en 1929 y actualmente vive en ese país y dedica su vida al arte, a la divulgación y educación artística y a comercializar todo lo que lleve su sello, como puede verse en su página web, lo que nos da una idea clara de que debe ser un artista muy feliz que vive del arte. Vivió su niñez en Alemania.

En las notas sobre el autor y el pintor homenajeado leemos que cuando Eric Carle tenía doce o trece años su profesor de arte, el señor Krauss, al ver que el niño tenía talento, le mostró a escondidas algunas obras prohibidas. "Me gusta la libertad y soltura que hay en tus dibujos y pinturas -le dijo-, pero sólo me permiten enseñar arte realista". Entre las obras de los artistas prohibidos que el señor Krauss presentó al joven estudiante estaban algunas del pintor alemán Franz Marc. "Señalando las reproducciones, continuó diciendo: 'Fíjate bien en la soltura, la libertad y -¡ay!- la belleza de estos cuadros. Los nazis no tienen ni idea de lo que es un artista; ¡son unos ignorantes!". 

Prohibir obras y perseguir artistas ha sido, es y será cosa de mentes criminales. ¿Qué otra cosa fue el nazismo y qué otra cosa son las dictaduras y los sistemas autoritarios?

Eric Carle dice: "mi burro de colores, mi león verde, mi elefante naranja y otros animales pintados de colores 'equivocados' nacieron de aquel día, hace setenta años".

El homenajeado en este libro, Franz Marc, nació el 8 de febrero de 1880 en Munich, Alemania. Leemos en la nota sobre el autor que "Le encantaba pintar animales de colores brillantes y poco comunes". Fue hijo de un paisajista. Debido a que el servicio militar le impidió estudiar filología optó por la carrera artística. De 1900 a 1902 estudió en la Academia de Arte de Munich con Gabriel Hackl y Wilhelm von Diez. Al año siguiente, durante una visita a Francia conoció el trabajo de los impresionistas en París.

Durante los años siguientes, entre una época en la que sufrió depresión y conoció el trabajo de Paul Gauguin, Vincent van Gogh, los cubistas y los expresionistas dedicó buena parte de su tiempo a dar clases de anatomía animal a artistas. Una exposición de Henri Matisse en Munich, en 1910 dejó profunda huella en él. Ese año tuvo su primera exposición individual. Con Vasily Kandinsky creó Der Blaue Reiter ("El jinete azul"), movimiento cultural que en 1911 ofreció su primera exhibición en la Galería Heinrich Thannhauser, de Munich. Para la segunda exposición, dos meses después, Franz Marc invitó a los miembros del grupo de artistas de Berlín Die Brucke ("El puente").

La obra de Franz Marc me cautivó. Tuve oportunidad de ver algo de él en la exposición  "Gauguin y el viaje a lo exótico", que presentó el museo de arte Thyssen-Bornemisza, así como en el Sprengel Museum, de Hannover, Alemania. Generalmente, cuando leo las cédulas de las obras exhibidas veo las fechas de nacimiento y muerte de los artistas. En el caso de Marc me llamó la atención que murió a la tierna edad de treinta y seis años, en la batalla de Verdun, Francia, el 4 de marzo de 1916. Poco antes de su muerte el gobierno alemán había elaborado una lista en la que se incluían los nombres de artistas notables que deberían ser retirados del frente. Su nombre estaba ahí.

En El artista que pintó un caballo azul se lee: "En el bolsillo de su uniforme encontraron su cuaderno de bocetos con treinta y seis dibujos a lápiz que, según le escribió a su esposa, pensaba pintar al óleo cuando regresara del frente.

Maestros como el señor Krauss que compartió su pasión con sus alumnos y libros como el de Carle, publicado por Kalandraka, podrían despertar vocaciones artísticas que rompan esquemas y den rienda suelta a la creatividad. Ojalá todos los estudiantes tuvieran maestros que permitieran salirse de la "rayita", trazar y colorear de manera no convencional y que las buenas obras destinadas a los lectores de literatura infantil y juvenil sean leídas con esos ojos.





lunes, 10 de enero de 2011

¡Basta de sangre! Iniciativa de Eduardo del Río (Rius) e imagen de Alejandro Magallanes

Cartel de la campaña ¡Basta de sangre!, una iniciativa de Eduardo del Río (Rius) para iniciar, a partir de hoy, una masiva movilización ciudadana en demanda de un alto a la violencia que padece el país. Los promotores invitan a la población a reproducir la consigna y pegarla en parabrisas de automóviles, repartirla entre amigos y vecinos, exhibirla en puertas y ventanas y propagarla en redes sociales como Facebook y Twitter.
Imagen e información tomadas de La Jornada

Esta Aldea, opuesta totalmente al dicho y a la práctica de: "la letra con sangre entra", se pronuncia por el alto a la violencia que enfrenta el país.

De acuerdo con información publicada en el semanario Proceso, la imagen de la campaña es producto del diseñador e ilustrador Alejandro Magallanes, quien entre otras obras ilustró el poemario de María García Esperón Tigres de la otra noche, ganador del Premio Hispanoamericano de Poesía para Niños 2005.

Tres elementos: una palabra, un símbolo y una mancha roja resultan de fácil lectura, incluso para quienes actúan como analfabetas y no saben leer ni letras ni el repudio social.

lunes, 22 de noviembre de 2010

La Aldea de las Letras. Sexto capítulo del libro Peligro en la Aldea de las Letras


Ilustración de Alberto Caudillo

Aviso a los visitantes de esta Aldea:

Publico este capítulo del Libro Peligro en la Aldea de las Letras, en el que Hilaria llega a este fantástico sitio en donde se producen todas las letras que necesitan los hispanoescribientes de todas partes del mundo, como homenaje a dos letras que serán expulsadas del abecedario español por dígrafos, palabra que parece nombrar el peor de los delitos, con la que incluso se les niega el género femenino a las letras dígrafas, pero, bueno, así son las cosas de la lengua, los académicos, la ortografía y el cuidado y respeto que merecen los 500 millones de hispanohablantes, quienes ojalá algún día sean también hispanolectores e hispanoescritores. Ojalá lo disfruten.

La Aldea de las Letras

—A pesar de la muy atareada vida de las habitantes de esta alegre y dinámica aldea de sólo veintinueve casas, en donde se producen constantemente las veintinueve letras del abecedario español, la armonía y la tranquilidad reina entre ellas desde hace siglos, aunque a decir verdad esa tranquilidad se ha visto amenazada de vez en cuando, ya te enterarás.
Hilaria caminaba de puntitas, más concentrada en no pisar ninguna de esas diminutas letras que desfilaban como laboriosas hormigas, que en la explicación de la guía, una extraña y robusta mujer, vestida con una vaporosa túnica azul estampada con las letras del abecedario, quien la llevaba presurosa de la mano.
—Como te decía, cada una de nuestras muy conocidas amigas —señaló en todas direcciones y hacia su vestido—, porque seguro las conoces bien, ¿verdad?
Asentía, sin entender bien de qué demonios le hablaba.
—Cada una, te decía, cumple cabalmente con sus funciones y aunque algunas figuran en sociedad más que otras, ninguna sufre de complejos de inferioridad o de ataques de soberbia, por lo menos no en público... Bueno, quizá la eñe se crea la más importante, con eso de que sin ella no habría españññññññññol se la pasa presumiendo su dichosa coronita.
La extraña mujer juntó sus regordetas manos a manera de corona sobre su cabeza e hizo cara de presumida.
—Pero al margen de esos despliegues de vanidad, jactancia y pedantería, cuando las diferentes letras se encuentran, lo cual ocurre a todas horas, sin importar que la Tierra esté iluminada por la brillante luz crepuscular del amanecer o del atardecer, el sol caiga a plomo sobre ella o la oscuridad nocturna obligue a los hispanoescribientes a encender velas, candelas, bombillas, focos, lámparas, quinqués, linternas, arbotantes o cualquier artilugio que sirva para iluminar, nuestras amigas se muestran felices y dispuestas a ir de la mano o de la pata o de la colita con sus hermanas para emprender lo que bien puede ser una intrincada aventura literaria, una enmienda constitucional, un anuncio publicitario espectacular, las casi ilegibles instrucciones en una etiqueta o en un contrato legal y hasta un chateo entre adolescentes.
A Hilaria le costaba trabajo seguir lo que decía esa extraña mujer.
—Adolescentes: esos engendros humanos, carentes de identidad, que insisten en simplificar a la mínima expresión la lengua escrita, al reducir a unos cuantos símbolos su intento de comunicación —dijo con una voz grave y sentenciosa, pero aclaró en voz muy baja, casi susurrante—, así los define la muy quejumbrosa y conservadora Maestra Letralia.
—¿La Maestra Letralia?
—Sí, ya la conocerás. ¡Ah, pero has de saber lo que, ni tarda ni perezosa, le contesta la chispeante Maestra Cibernia, una de las nuevas huéspedes de la aldea —y ahora imita una voz muy alegre, como de niña—: tal vez habría que reconocer que los adolescentes, que no engendros, le han otorgado más valor a cada una de nuestras muy queridas letras. A mí me tiene encantada la forma en que se despiden muchos de ellos: TQM, ¿no le parece ingenioso y enriquecedor que nuestras tres hermanas signifiquen algo tan bonito, Maestra Letralia?
—Yo estoy de acuerdo cien por ciento con Cibernia —apuntaba la desconcertante guía—. Ahora con tanta tecnología digital y con tanto tiempo que pasan los chavales, muchachos, chicos, pibes, compas, niños, escuincles o morritos chateando o enviando mensajes por medio de sus móviles, celulares u otros artilugios para tal efecto, es necesario ahorrar letras. ¿Tú chateas en la compu y mandas mensajitos por tu cel?
—A veces.
—¿Escribes palabras completas?
—Casi siempre.
—¡Aaaaajá! Seguro eres de las que usa apóstrofos después de la letra cu, para ahorrarse la escritura de la u y la e y no escribir la palabra que, ¿verdad?, como si esa palabra fuera tan larga.
—No. Eso se usaba antes de los celulares. Aunque en el cajón de recuerdos de mi mamá he visto algunos recaditos con la palabra que como usted dice, pero…
—Entonces, ¿tú cómo escribes la palabra que?
—Casi no la escribo en mensajes de celular.
—¿Cómo escribirías: que dice mi mamá que no me da permiso de ir a tu casa, o sea, que no puedo ir?
—No sé, tal vez escribiría algo así como “no voy a tu casa”.
—¡Pues qué sosa! Seguramente después de ese mensaje deberás enviar varios más para explicar las razones para no ir a casa de tu amiga o amigo.
—Tal vez.
—Ya sé, eres de las que escribe bye, OK y cosas por el estilo en inglés bien escrito o mal escrito como baaaay y oukeeeei.
—No siempre, la verdad no me acuerdo cómo escribo mensajes, sólo lo hago y ya.
—¡Ah!, pero ¿qué me dices de cómo escribes en los foros y en todos los espacios virtuales?
—¡Ah!, pues escribo igual que en todas partes, con palabras completas y con ortografía.
—¿Y con dibujos, como caras felices, líneas onduladas y cosas peludas como pelucas, para decir que tal o cual cosa está de pelos?
—Pues sí, sí me gustan los emoticones y los dibujos y todas las cosas que se han creado para diseñar y hacer más alegres los espacios virtuales. Y a veces, también escribo letras que para algunos están aisladas pero que para quienes las usamos tienen algún significado.
—Bueno, a eso iba. Al punto de que hay letras solitas, como la eme mayúscula, eso sí, curveada y pintada de amarillo, que todos, hasta quienes no entienden la O por lo redonda, o sea las personas analfabetas de toda la Tierra, de todo el mundo, de todo el orbe, de todo el globo, que la reconocen como el símbolo de la comida rápida estadounidense que se propaga hasta los más alejados rincones. No sé si eso es bueno o malo, pero de que la eme tiene una fuerza enorme, ni quién lo dude. Mira ahí va todo un ejército terrestre y aéreo de ellas.
Continuar leyendo el texto en Scribd


sábado, 25 de septiembre de 2010

Copo de Algodón fue presentada en el Museo del Templo Mayor

Marcos Almada Rivero, María García Esperón y César Darío Menchaca

La primera de dos presentaciones de la novela Copo de Algodón, de María García Esperón, ilustrada por Marcos Almada Rivero y publicada por Ediciones El Naranjo tuvo lugar ayer en el magnífico auditorio Eduardo Matos Moctezuma, del Museo del Templo Mayor, en el corazón del Centro Histórico de la Ciudad de México.

Valentina Ortiz

Conforme al programa, la cuentacuentos Valentina Ortiz ofreció un espectáculo,  llevado a la dimensión de ceremonia, en el que estuvieron presentes los cuatro elementos: tierra, agua, aire y fuego. Valentina, con su voz, su cuerpo, semillas, agua, instrumentos varios cantó, hizo música, invocó a los dioses, nos recordó la herencia de nuestros antepasados, su cosmovisión y aleccionó sobre cómo ayudar a los muertos en su trayecto a un destino determinado por la forma en que ocurrió la muerte.

La bienvenida a la presentación, por parte del Museo del Templo Mayor, estuvo a cargo de César Darío Menchaca, quien favoreció un grato diálogo con María, Marcos y el público, además de que nos invitó a recorrer la exposición temporal "Moctezuma II. Tiempo y destino de un gobernante".

Marcos Almada Rivero explicó el proceso de ilustración de la novela revelando su emoción al redescubrir la fuerza y belleza del Templo Mayor después de un trabajo en el que, como los antiguos tlacuilos, se dejó el corazón endiosado. 

María armó la presentación con textos de reseñas y poéticas palabras que sus amigos de ambos lados del Atlántico han dedicado a Copo de Algodón, comenzando con un fragmento de la que publiqué en este blog hace unas semanas, seguidas por las de Anabel Sáiz Ripoll, Katia Coéllar, Ana María Carbonell, David García Hernández. También estuvo presente el poeta asturiano Aurelio González Ovies, de quien leyó esta joya. 


"... Es cara la felicidad. Ser feliz es muy breve. Tan fugaz como la hermosura. Lo dice tu Copo de algodón con una 'prosesía' que me ha fascinado. Es un auténtico estuche de ritos esta obra que acabas de publicar, un cofre maravilloso en el que bullen la magia y los tabúes de los mejores cuentos universales y tradicionales. Has hecho un viaje iniciático hacia el amor y la veneración por esos sabios antepasados que olvidamos cada día un poco más.
Es verdad todo lo que sentencias, todo lo que auguras. Porque todos buscamos un sitio, todos perseguimos una casa en esta vida que no da nada a cambio de nada, sino que siempre nos obliga a sacrificar algo, en ocasiones lo más hermoso, a veces lo más querido. ¡Qué acertada metáfora la de las lagartijas acechadas por Axayácalt! ¡Con cuántos presagios tan presentemente pasados nos narras esta historia tan infantil como gigante! Son tan importantes los sueños para olvidar que es tan dolorosa la muerte... Tan necesario creer sin ver, intuir sin mirar... Ganaríamos tanto si perdiéramos multitud de presencias... ¿Por qué conocer el rostro de Moctezuma si Moctezuma ES? ¿En qué cambiaría el fervor de Copo de algodón o su existencia (de Él)?
Gracias por renovar los mitos y odiar la guerra; gracias por la lírica y por el sincretismo y por la leyenda y la realidad. Leerte es retroceder a la candidez del Éranse una vez los dioses y los hombres con el que nos amamantan todas las culturas... La fragilidad de este Copo de algodón pesa y posa línea a línea".
 Marcos Almada (es mucho más guapo en persona)

El ilustrador Marcos Almada Rivero compartió el proceso de creación de un personaje del que la historia no aporta información, por lo que los rasgos de Tecuixpo Itlaxóchitl no corresponden ni al retrato ni a la caricatura, se trató de un trabajo muy serio, con  la enorme responsabilidad de darle rostro a un personaje real, ni más ni menos que la hija favorita de Moctezuma, una noble mexica. Experiencias profesionales con la cultura maya se dejan sentir muy sutilmente en su creación, así como su rechazo a las caracterizaciones de nuestros antepasados, a partir de una mirada barroca, ajena a la sencillez que priva en la obra del joven y talentoso artista.

Marcos, María, Darío y Jaime Alfonso

La presentación de esta obra concluyó con una plática a la que la autora invitó al prolífico escritor de LIJ Jaime Afonso Sandoval, autor entre muchas otras obras de El club de la Salamandra, quien platicó por qué escribe para niños. Generosa y siempre dispuesta a apoyar a sus amigos, María también me invitó a subir a la mesa y compartir el placer del diálogo que se establece con las personas que atienden a convocatorias como la que nos unió este viernes 24 de septiembre en este maravilloso recinto para conocer a una gran exponente de la literatura infantil y juvenil.

El domingo 26 de septiembre a las once de la mañana, en el mismo lugar se llevará a cabo un nuevo encuentro para darle la bienvenida a Copo de Algodón. Allá nos vemos.

Para seguir los pasos de Copo de Algodón los lectores pueden consultar el blog que la autora abrió especialmente para esta princesa mexica, a quien Marcos le dio su rostro de niña y quien en la voz de María tiene mucho por contar.



domingo, 22 de agosto de 2010

Peligro en la Aldea de las Letras, reseña de Anabel Sáiz Ripoll, en Pizca de Papel y Culturamas

Peligro en la Aldea de las Letras
de María Eugenia Mendoza Arrubarena
Publidisa Mexicana, México, 2008


"Hilaria es una jovencita vivaz, lista y muy observadora. Le gustan mucho las tareas escolares y disfruta aprendiendo, por eso participa en un concurso muy especial que le brindará la posibilidad, no solo de ganar un estupendo viaje, sino la de conocerse mejor a sí misma y a su propia familia, porque Peligro en la Aldea de las Letras viene a ser un viaje iniciático muy especial, ya que son las propias letras quienes, en sus especiales papeles de generadoras de la escritura y las palabras, se convierten en guías de excepción de Hilaria quien, ni por un momento, duda de que la Aldea de las Letras, a la que viaja de una manera casual, sea real; es más, vuelve a ella en un momento puntual para defenderla de ataques externos que hacen que el idioma se tambalee... ". 

Sigue leyendo en Culturamas 

Querida Anabel, muchas gracias por esta hermosa reseña.

jueves, 22 de julio de 2010

Copo de Algodón, de María García Esperón

Copo de Algodón
María García Esperón
Ilustración Marcos Almada Rivero
México, Ediciones El Naranjo, 2010 
ISBN: 978-607-7661-17-7

María García Esperón lo hizo de nuevo. Rescató del olvido a una princesa. La primera fue Cleopatra Selene, en la extraordinaria novela Querida Alejandría. Ahora nos presenta a Tecuixpo Ixtlaxóchitl, Copo de Algodón, Flor Blanca, hija de Teyhualco, princesa de Tacuba y de Moctezuma Xocoyotzin, el Gran Tlatoani de Tenochtitlan, "nacida el día 2 viento del año 5 conejo, en la gran ciudad de la laguna".

María García Esperón da voz a Copo de Algodón o quizá Copo de Algodón esperó pacientemente y por fin descubrió a María, quien la escuchó con amorosa atención y se convirtió en la portavoz de la hija consentida del Gran Tlatoani, quien tiene tantas vivencias que compartir con los herederos de los cimentadores del agua y con el mundo entero. 

La pequeña Tecuixpo se entera por su nana cómo fue su nacimiento, cómo fue recibida  entre los cantos de la princesa de Texcoco y los rezos de la reina de Tacuba, sus abuelas. Y de cómo sus ojos recién abiertos al mundo vieron directamente a los ojos a su padre, a quie ama y admira. Pero ese amor no impide cuestionamientos "¿Mi padre es un hombre cruel?", pues además de ser un temible guerrero era sacerdote y "no vacilaba en arrancar del pecho del sacrificado el corazón palpitante que alimentaba la sangre solar de nuestro señor, Huitzilopochtli".

Copo de Algodón cuenta pasajes de nuestra historia desde la perspectiva niña, de  testigo y protagonista en un tiempo y una cultura que a los ojos de la sociedad actual resultan dificiles de comprender. Cuando tiene ocho años asiste al sacrificio de la hija de su nana, la pequeña Quetzalli, quien lloraba mucho, y fue ofrendada, no como castigo sino como privilegio, a la diosa del agua Chalchiuhtlicue, la de la falda de jade.

A propósito de sacrificios a Huitzilopochtli Flor Blanca dice:
El colibrí azul ama la sangre. Es su agua preciosa, su chalchihuatl, de ella se alimenta. El alimento se lo tenemos que dar nosotros, los tenochcas. Pero no es tan fácil, debe obtenerse en la guerra, en la guerra que hace florecer los escudos, las flechas, las macanas. En la guerra en la que debe evitarse matar a los hombres , porque deben llevarse prisioneros y hacerlos subir las escaleras del templo para alimentar al dios y detener el final de la quinta era, éste nuestro Quinto Sol de movimiento, que está como los que lo precedieron, destinado a desaparecer.
Cuando Tecuixpo Ixtlaxóchitl, de sólo nueve años, fue llamada por su padre para avisarle de su boda con Cuitláhuac, hermano de Moctezuma, su madre, vestida con un huipil blanco inmaculado estaba ahí, en silencio, como casi siempre. A Flor Blanca le hubiese gustado más que su futuro esposo fuera Cuauhtémoc, pero su padre sabía por qué había elegido a su hermano. De manera que Copo de Algodón se convertiría en la segunda esposa de su tío,  uniría su manto y su destino al guerrero, quien estaba casado con Papantzin y tenía tres hijos mayores que Tecuixpo.
Mi padre decretó unas bodas magníficas. Regaló maíz a los cuatro barrios de Tenochtitlan. Parecía una cascada de maíz, una lluvia de abundancia que tuviera su origen en el cielo. Las bodas de Tecuixpo y Cuitláhuac eran benditas, acababan con el hambre, traían alegría y alimento a los tenochcas.
Los nobles fueron regalados con objetos de oro, turquesas y jades. La calzada de Iztapalapa parecía el camino de los dioses alegres, de los dioses risueños, de los cuatrocientos conejos, del dios Omacatl, que convidaba a la gente a comer y a reír aquí sobre la tierra.
Atados los mantos y los destinos Copo de Algodón y Cuitláhuac, sus cuerpos debían esperar a que ella alcanzara la edad en que podrían compartir el lecho.

En la literatura infantil y juvenil clásica, las historias de princesas, tras ser rescatadas por sus apuestos príncipes, concluyen con "...y vivieron felices para siempre". La de Copo de Algodón no está destinada a ese final feliz con su esposo, por más que como lectores deséaramos que así fuera. No le echo a perder el final a quien conoce aunque sea de manera superficial la historia de México, pues al poco tiempo de la boda y los alegres presagios el arribo de quien fuera tomado por Quetzalcóatl a tierras mexicas cambió dramáticamente los rumbos de México.
Mi padre está rodeado de príncipes. A Cortés lo acompaña una esclava. Una mujer que se llama Malinalli y que domina nuestro idioma y el maya. Dicen que es muy inteligente y que en pocos días aprendió el habla de los extranjeros. Ella es la lengua, la intérprete de Cortés. Ha de tener unos veinte años y debe odiar a los mexicas porque le ha revelado al capitán secretos de nuestra raza, trucos y desplantes que surten efecto. ¿Por qué mira Cortés tan descaradamente a mi padre a la cara? ¿Que no le dijo su lengua que está terminantemente prohibido escrutar el rostro del señor, de nuestro señor, de nuestro gran señor Moctrezuma? ¿O si se lo dijo y le aconsejó que con la mirada lo desarmara, que le quitara su divinidad, su señoría, que le echara al cuello ese collar hecho de cuentas que brillan, mientras que mi padre le ha regalado un aderezo de oro y conchas labradas?
Estoy segura de que esta novela, como las buenas obras de la LIJ, seducirá a lectores adultos y éstos, en su papel de padres, maestros, bibliotecarios, promotores de lectura, libreros y amigos seguramente la ofrecerán a los niños, a los jóvenes, para leerla con calma, evocando imágenes, hermosas y dulces algunas, descarnadas y crueles otras, que María García Esperón, con talento, respeto y amor ha construido para compartir su visión de esta etapa que dejó tan profunda huella en el alma, la identidad, la historia, la cultura de los mexicanos desde esos primeros encuentros.

Rescatar del olvido a Copo de Algodón no significa simplemente agregar un personaje más a la galería de nobles mexicas, va más alla. Las palabras que Moctrezuma dirige a su hija recién nacida y en diferentes momentos críticos, como cuando la hermana del Gran Tlatoani es condenada a muerte por cometer adulterio permiten ver al guerrero, al sacerdote, al emperador en su faceta de padre, capaz de conmoverse frente a la recién nacida, a la recién casada, a la niña seducida por la lengua del conquistador.

Veo este libro, publicado por Ediciones El Naranjo, como una semilla. De su lectura florecerán inquietudes por conocer más, por comparar la forma en que nos relatan los acontecimientos los libros de texto, la historia oficial y otras obras de divulgación surgidas de historiadores mexicanos y extranjeros. Y por supuesto, sé que María García Esperón ha sembrado una semilla de la que brotarán más historias que enriquecerán la literatura.
María García Esperón nació en la Ciudad de México en 1964, pero si le hubieran preguntado habría escogido nacer en la Atenas de Pericles, en la Roma de Julio César o en la gran Tenochititlan de Moctezuma. Por eso estudió Ciencias Humanas y Letras Clásicas y considera que el aprendizaje del griego, del latín y el náhuatl es lo más parecido a viajar en el tiempo, además de ser más emocionante que subirse a la montaña rusa. Por la calidad de sus obras ha recibido diversos premios y reconocimientos. Sus otras dos grandes pasiones son la poesía y navegar y crear en Internet.

Marcos Almada Rivero es ilustrador y escritor con espíritu de explorador. De niño soñaba con ser paleontólogo, pues para él no hay nada más alucinante que los dinosaurios. Después, estuvo muy cerca de ser arqueólogo y otro tanto de convertirse en historiador. Mientras crecía, descubrió que lo único más emocionante que conocer es imaginar, por lo que estudió la carrera de Comunicación. Aprendió a dibujar por su cuenta, garabateando las paredes de su casa y los libros de la escuela. Ahora, por suerte, sus garabatos aparecen en muchos libros, hasta en los escolares.



viernes, 9 de abril de 2010

La alegría de la rodilla, de Edgar Valencia

 
Pensando en Magda Díaz y Morales, quien está pasando un mal momento debido a una caída que le dejó un esguince en una rodilla, recordé este poema de Edgar Valencia, publicado en el libro Hago de voz un cuerpo, Antología de María Baranda, ilustrado por Gabriel Pacheco y publicado por el Fondo de Cultura Económica. De manera que comparto con los visitantes de esta Aldea un poco de poesía dedicada a esa parte del cuerpo que es como el mapa de osadas aventuras y una que otra desventura. Y a ti, Magda, te deseo que muy pronto recuperes la alegría de la rodilla.


De frente pareciera una naranja
fresca y lista para el jugo;
por detrás un plato hondo no muy hondo,
y por un lado la cima
de una montaña intrépida y cercana.

Es fácil de atacar por las arañas de los dedos,
y en tiempos de calor tiene líneas
que se cruzan de raspones,
o un moretón marciano
que adorna el centro como un ojo.
No la dejen cruzándose las piernas.
Que no quede estirada que se aburre.
Para ella no hay nada como rodar corriendo
                                              las bajadas
                                 ni alegría más grande
                 que pedalear a fondo los pedales
                y subir de tres en tres las escaleras.

lunes, 1 de marzo de 2010

Rosas, piedritas y mariposas, de Cecilia Beuchat

 
Rosas, piedritas y mariposas
Autora: Cecilia Beuchat
Ilustraciones: Mario Gómez
Liberalia Ediciones, Colección Pimpirigallo
Santiago de Chile, 2009
¿Y dónde está la vergüenza?
La princesa mostró sus mejillas, que
lucían de un color rojo intenso.

Rosas, piedritas y mariposas, de la escritora chilena Cecilia Beuchat, nos cuenta la historia de la princesa Viviana, a quien no le gustaba hablar en clases. Todo era que el maestro le hiciera una pregunta para que la princesa se ruborizara y la voz que le salía nadie la pudiera escuchar. Sin duda, éste era un gran problema pues aunque la princesa no tenía problemas de aprendizaje y le encantaba la escuela no podía demostrar lo que sabía.

El profesor de la corte real no era muy paciente que digamos y en ocasiones se enojaba y le gritaba a la nerviosa princesa. Sus otros alumnos, hijos de duques, príncipes, marqueses, cocineros y ayudantes de la corte, se burlaban de Viviana cada vez que debía contestar una pregunta y se quedaba sin voz.

Como en todo buen cuento en el que la protagonista es una princesa, el real y preocupado padre convoca al pueblo para ofrecer una recompensa que se llevará quien logre que Viviana pueda hablar en público.

¿Podrán la ciencia, la tecnología, la medicina o la magia ayudar a la tímida princesa?

Cecilia Beuchat nació en Santiago en 1947. Se tituló de Profesora de Castellano en la Pontificia Universidad Católica de Chile y es Magister en Letras, con Mención en Literatura Hispánica. Ha obtenido diversos reconocimientos, entre ellos, el premio a la trayectoria otorgado por la Cámara Chilena del Libro. Pertenece a la organización IBBY Chile. Ha escrito libros profesionales como Narración oral y niños: Una alegría para siempre. Es autora de otras obras para niños, como Un perro confundido y Delia Degú y su sombrero, entre otras. Lleva más de cuarenta años dedicados a la docencia universitaria, la investigación y el perfeccionamiento para profesores.

Mario Gómez nació en Concepción, en 1968. Estudió Arte en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Sus obras se han expuesto en casi todo el mundo. Es un artista de los noventa. Su motivación más profunda ha sido la figura humana, que nos entrega mediante imágenes de sueños, entre bailarinas, caballos, malabaristas y mariposas.

Nota: Este libro me llegó hoy desde Santiago de Chile, gracias a un feliz intercambio propiciado por Cecilia hace dos semanas. En el correo de respuesta a mi emocionado acuse de recibo me escribió: "Es curiosa la sensación. Cuando los mandé vivía en un país que resplandecía, ahora que recibo tu noticia, me invade una pena tremenda".
Humildemente ofrezco mi solidaridad y amistad para Cecilia, su familia y el pueblo chileno.



sábado, 16 de enero de 2010

Estrategias de lectura y de apropiación de un libro (Peligro en la Aldea de las Letras)

Alumnos de Sexto A de la Escuela Juan Escutia, 
Mazatlán, Sinaloa

Cuando inauguré este blog, en noviembre de 2009, decidí escribir al grupo de babarianos (de la Revista Babar), al que estoy inscrita desde 2008, para invitarlos a conocerlo y como un aliciente para que lo hicieran ofrecí cinco ejemplares de cortesía de Peligro en la Aldea de las Letras.

Personas maravillosas de diferentes ciudades y actividades se pusieron en contacto conmigo para solicitarlo, pero la respuesta excedió mis expectativas, aunque como estaba en posibilidades de extender un poco la oferta, envié a Argentina, España, Cuba, Uruguay, Colombia, Estados Unidos y Mazatlán, México un total de 20 ejemplares (con los que se agotaron mis reservas de autora/editora).

Cuando se lanza una invitación de esta naturaleza no tenemos idea de cómo será recibida, es como lanzar un mensaje dentro de una botella al mar. Por fortuna ese mensaje ha llegado a buenas manos y hasta el momento casi todos los babarianos maestros, bibliotecarios y promotores de lectura me han hecho llegar su acuse de recibo y me han comentado algunas ideas para llevarlo a los lectores de sus bibliotecas, escuelas y hasta familias.

  
 Brayan y Paty
Una de las mexicanas que respondió a ese mensaje fue Guadalupe Cárdenas, maestra, bibliotecaria, conductora de programas de radio, infatigable promotora de actividades culturales, convencida de las bondades del Programa Nacional de Lectura y nueva amiga. Desde el hermosísimo y siempre en mi memoria Mazatlán, Lupita me envió un correo en el que comparte la forma en que ha estado trabajando el libro con los alumnos de sexto año. A continuación me permito reproducir el texto de su  más reciente correo electrónico:

Un saludo desde el todavía soleado Mazatlán:
Al estar leyendo el libro tuve la idea de compartirlo con alumnos de 6o. y hacer el programa de radio con este tema.
Lo propuse a la maestra y a los niños, mismos que aceptaron.
La estrategia que utilicé fue: con el permiso (perdón) de la autora, lo fotocopié, entregando a los niños asistentes al programa, por capítulos, mismos que leyeron y comentamos en sesión de ensayo. En la asistencia semanal que el grupo tiene en la biblioteca, los niños que ya lo habían leído, fueron reseñando cada uno su capítulo, pero en desorden, para que el resto del grupo, ubicados en equipos, comentaran entre sí, y describieran el orden lógico del texto y la historia, mencionando el por qué de su afirmación con base en el argumento de la historia y las secuencias.
Comentamos el tema del "Peligro en la Aldea de las Letras", el mal uso del idioma, tanto al escribir en sus cuadernos como en celulares e internet, la importancia de la ortografía, la comunicación escrita, etc., de igual manera fueron aportando ideas en equipos e individualmente, para finalizar con sus respuestas a:
Opinión sobre el tema del libro.
Cómo escriben cuando usan celular e internet y por qué.
Consideran que la ortografía es importante en la comunicación escrita y por qué.
Qué regla de ortografía les representa dificultad.
Con qué tema participarían en un concurso de ortografía.
Sus respuestas y comentarios se leyeron en plenaria, finalizando la sesión con la propuesta, por parte de los niños y la maestra de grupo, de realizar un concurso de ortografía, que puede ser otra historia para compartirla contigo.
Por lo pronto, mañana domingo 17, el tema del programa será el libro y la experiencia de las actividades en la biblioteca, el horario de transmisión 9:00 AM (hora del Pacífico), www.radiocultura.org.mx, si puedes escucharlo en vivo, ya me darás tu opinión de la producción, aunque también en la misma página de la estación puedes descargarlo en podcast.
Un abrazo y gracias por tu amistad y apoyo.
Lupita
Brianda, Fany y Arnulfo
De manera que mañana Peligro en la Aldea de las Letras viajará por las ondas herzianas en las voces de Lupita y los chicos que participarán en el programa de radio "Mundo infantil".
Muchas gracias Lupita. Te suplico hagas extensivo este agradecimiento a los maestros, alumnos y directivos de las escuelas en donde trabajas, así como al personal de Radio Cultura 90.5 FM.
Nota: edité esta entrada para incluir fotografías, tomadas el 17 de enero, en donde apreciamos a algunos de los chicos de Sexto A, de la Escuela Juan Escutia, con quienes trabajó la maestra  Lupita Cárdenas este recorrido por Peligro en la Aldea de las Letras. Por cierto, el programa estuvo grandioso. La producción, conducción y musicalización reflejan el profesionalismo y amor que tienen Lupita y los niños  a un medio tan mágico como lo es la radio. Gracias y un abrazo a todos. El podcast del programa se puede escuchar en:

miércoles, 13 de enero de 2010

Oto y el Hada, de Asunción Carracedo

Oto y el hada
Asunción Carracedo
Ilustraciones de Salvador Silva
NC Comunicaciones 
Plan de Fomento a la Lectura
Colección Rapacines

Desde el principio sabemos, porque está escrito al inicio, que la de Oto es la historia de un monstruo que no da miedo. Bueno, si vemos a Oto en la portada, con esa mirada curiosa y esos pelitos traviesos en la cara y en los dedos, estaríamos de acuerdo, aunque por su tamaño, tal vez podríamos asustarnos un poco.

Seguiríamos sin asustarnos si lo vemos de espaldas, sobre todo si observamos que usa zapatos amarillos, porque sólo alguien bonachón y despreocupado usaría zapatos de ese color en pleno otoño, que es la época en la que ocurre esta historia.

El miedo no llega si sólo leemos las páginas pares, las ilustradas, así como lo hacen los niños que todavía no han aprendido a leer, porque cada una de las ilustraciones nos cuenta historias sin palabras que pueden ser de amistoso encuentro, un poco de melancolía y su buena dosis de magia y algarabía.

Pero cuando nos enteramos que Oto es un monstruo tragón, que engulle todo lo que encuentra a su paso, no quisiéramos toparnos con él, pues su boca parece tener vida propia y el pobre Oto no responde por ella.

Es entonces cuando entra el miedo, no tanto de que el monstruoso Oto, monstruoso por su tamaño y por  ser un ser fantástico creado para asustar, nos pueda tragar sino porque Oto está condenado a ir por el mundo completamente solo, sin poder compartir con nadie la alegre tonada de sus pasos al pisar las secas hojas del otoño ni mostrar lo avergonzado que se siente por llevar en la barriga a amigos potenciales, con quienes compartir una sabrosa merienda o la contemplación del arcoiris.

 El hada Siada
Y es aquí cuando entra el hada Siada, quien vive más allá de la Realidad Inventada, la más joven, lista y bonita hada de los cuentos, audaz y bien equipada con una varita de última generación y muchos trucos bajo la manga, disponibles para ir en auxilio del pobre Oto y de las víctimas de este monstruo tragón.

¿Qué ocurre en el cuento? ¿Podrá Oto dejar de ser un monstruo tragón? ¿Cómo le hará el hada Siada para que Oto no se la trague?

Eso habrá que leerlo, en las páginas impares, en donde las palabras dibujan una colorida y divertida historia en la que no faltan aflicción y preocupación, fórmulas mágicas ni un menú degustación.

Para concluir este comentario me gustaría formular dos deseos: que ni una persona buena en el mundo viva sola, sin un amigo (de verdad y de papel) y que Asunción reparta muchos pañuelos de estrellas para cubrir las bocas  monstruosas de quienes las abren sólo para dañar.

Gracias, Asunción, hada madrina de este blog y cabeza visible de Voz y Mirada, doy feliz acuse de recibo de este amigo de papel que hace rato llegó, envuelto de magia y cariño, desde tu mágico rincón leonés.
  
Asunción Carracedo

Asunción Carracedo
Escritora, poeta y promotora cultural española.
Licenciada en Biología y Maestra de Música.
Creó en el año 2000 junto con su marido la empresa Davidown, en la que trabajan personas con discapacidad.
Activa promotora de la literatura infantil y juvenil. Es autora del libro Oto y el Hada. Ha publicado su poesía a través de su blog Amigos de papel. Vive en la ciudad de León, en España.
(Información tomada de la presentación de Voz y Mirada)


miércoles, 6 de enero de 2010

Berenice, la sirena, de María García Esperón

 Berenice, la sirena
María García Esperón
Hillman Publicaciones
Editorial Libros & Libros

De manos de la propia autora (como quedó evidencia en una entrada anterior) y con una dedicatoria prometedora me llegó por fin Berenice, la sirena.

Leído y reseñado por  poetas, escritores, ilustradores y, por fortuna también ya por niños, este libro parece estar en boca de todos. Recomiendo consultar los diferentes blogs de los integrantes del Colectivo Voz y Mirada y las notas publicadas en otros medios que se han encargado de hacerlo con gran maestría.

En este Día de Reyes quiero compartir con ustedes este sencillo pero emocionado comentario.

El descubrimiento de Berenice, la sirena, en el plato de sopa de Conchita, hija de los marqueses de La Laguna, en su primera comida en tierra firme, luego del largo y zangoloteado viaje desde España hasta la Nueva España, no podría ser más que augurio de una serie de aventuras jamás imaginadas por una niña de nueve años, a quien su nueva nana le hacía la vida más que fácil.

Tomamos aire y seguimos. En este momento no puedo dejar de mencionar al narrador, que gusta de interactuar con el lector, se encarga, entre otros asuntos, de describir los diferentes escenarios, mencionar las diferencias sociales de la época y de revelar secretos familiares, como que el marqués De la Laguna, nuevo Virrey de la Nueva España, es incapaz de buscar sus pantuflas sin gritonear por todos lados, además es calvo, usa una peluca ensortijada y llevó dos de repuesto, por temor a que una se le quemara con una imprudente vela, pues no se imaginaba cómo podría ocupar su nuevo cargo de Virrey luciendo sólo tres pelos en la cabeza.

No voy a contar aquí cómo Berenice se encarga de volver locos a Conchita, Elotito y Nicolás, ni si esta hermosa y diminuta sirena puede hacer realidad su sueño, lo único que diré es que cada uno de los personajes (ilustrados genialmente por Camilo Sarmiento Prieto) me robaron el corazón y, no sé a los demás, pero a mí me llevaron a investigar cuánto tiempo gobernó el Virrey de la Laguna en estas tierras (porque María no inventó todo lo que hay en esta historia) y a imaginar la adolescencia de los tres amigos en la muy noble y muy ilustre Ciudad de México de los años ochenta del siglo XVII.

Feliz Día de Reyes y felices lecturas.

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María García Esperón es excelente amiga, bailaora de flamenco, constructora de puentes de comunicación entre escritores, ilustradores, diseñadores, editores, poetas  y lectores, además de una prolífica y multipremiada escritora.

Su primera novela, El disco del tiempo, ganó el premio Barco de Vapor, otorgado por Ediciones SM y Conaculta, en 2004; el poemario Tigres de la otra noche obtuvo el Premio Hispanoamericano de Poesía para Niños en 2005, que otorga la Fundación de las Letras Mexicanas y el Fondo de Cultura Económica; su novela Querida Alejandría ganó el premio Latinoamericano de Literatura Infantil y Juvenil Norma Fundalectura 2007. Su novela Mi abuelo Moctezuma fue publicada por Edelvives, en España, en 2009.

María incursionó como autora/editora con El disco del cielo y El disco de Troya (con los que completa su magistral trilogía), siguió con tan delicada y emocionante actividad con otras ediciones de autora: Sibila, Berenice, la sirena (publicado ahora por Hillmar Publicaciones, Editorial Libros & Libros), El duende no y otros cuentos, Las cajas de China (también publicado por Hillman Publicaciones, Editorial Libros & Libros) y Aires de Don Aire.

Sus blogs, videos, iniciativas culturales y entusiasmo reflejan el amor y el respeto que tiene por su trabajo y el de otros.