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lunes, 3 de octubre de 2011

A ver o haber

 A ver y haber se oyen igual pero se ven diferentes

En una entrada antigua mencioné que es común la confusión entre "a ver" y "haber" en el lenguaje escrito informal, y señalaba un ejemplo de mensaje de texto (enviado por celular): "Haber si nos vemos pronto", en lugar de "A ver si nos vemos pronto". Recientemente el tema se discutió entre profesores de español. La mayoría de ellos no le dan mayor importancia al asunto y solamente sugieren marcar el error, si aparece en un examen de texto argumentativo, como ortográfico, debido a que la confusión tiene un origen fonético y los estudiantes "escriben como hablan".
De manera que no hay como recurrir a los expertos.

¿Qué dice la Real Academia Española al respecto? Reproduzco el apartado dedicado a este tema, que aparece en "Respuestas a las preguntas más frecuentes":

A ver / haber
Aunque a ver y haber se pronuncian de la misma forma, deben distinguirse adecuadamente en la escritura.


  a) a ver

  Se trata de la secuencia constituida por la preposición a y el infinitivo verbal ver:

  Vete a ver qué nota te han puesto.
  Los llevaron a ver los monumentos de la ciudad.

  Como expresión fija, presenta distintos valores y usos:

  • En tono interrogativo, se emplea para solicitar al interlocutor que nos deje ver o comprobar algo:

  —Mira lo que he comprado. —¿A ver?

  • Expresa, en general, expectación o interés por saber algo, y va normalmente seguida de una interrogativa indirecta:

  A ver cuándo nos dan los resultados.

  • Se utiliza para llamar la atención del interlocutor antes de preguntarle, pedirle u ordenarle algo:

  A ver, ¿has hecho lo que te dije?
  A ver, trae el cuaderno.

  • Equivale a claro o naturalmente, como aceptación de algo que se considera inevitable:

  —Pero ¿al final os vais? —¡A ver! Si no lo hacemos, perdemos el dinero de la reserva.

  • Delante de una oración introducida por la conjunción si, expresa, bien expectación, curiosidad o interés, a veces en forma de reto; bien temor o sospecha; bien deseo o mandato:

  ¡A ver si adivinas lo que estoy pensando!
  A ver si te caes.
  A ver si eres más organizado de ahora en adelante.

  En muchos de estos casos la secuencia a ver puede reemplazarse por veamos, lo que pone de manifiesto su relación con el verbo ver y no con el verbo haber:

  A ver con quién aparece mañana en la fiesta [= Veamos con quién aparece mañana en la fiesta].
  A ver si te atreves a decírselo a la cara [= Veamos si te atreves a decírselo a la cara].

  b) haber

  Puede ser un verbo o un sustantivo:

  • Como verbo, haber se usa como auxiliar, seguido de un participio, para formar los infinitivos compuestos de la conjugación:

  Haber venido antes.
  Tiene que haber sucedido algo.
  Sigo sin haber entendido lo que ha pasado.
  También se emplea como infinitivo del verbo impersonal que denota la presencia o existencia de lo designado por el sustantivo que lo acompaña:
  Parece haber un chico esperándote en la puerta.
  Tiene que haber muchas cosas en el frigorífico.

   

  • Como sustantivo, haber es masculino y significa, en general, ‘conjunto de bienes o caudales de una persona’:

  Su haber era más bien escaso.

Por su parte, en la sección de consultas de la Fundéu leemos lo siguiente:

a ver / haber
 
La expresión a ver no debe confundirse con el infinitivo haber.

A ver (preposición + infinitivo del verbo ver) se emplea para:

- Solicitar al interlocutor que nos deje ver o comprobar algo(en modo interrogativo): «Tengo un regalo» «¿A ver?».


- Expresar expectación o interés por saber algo; normalmente va seguido de una interrogativa indirecta: «A ver cómo nos va en el trabajo el mes que viene».

- Llamar la atención de alguien antes de preguntarle, pedirle u ordenarle algo: «A ver, circulen».

- Expresar aceptación de algo que se considera inevitable: «¿Pagas impuestos?» «¡A ver!».

- Expresar curiosidad expectación o interés, a veces en forma de reto (seguido de una oración introducida por la conjunción si): «A ver si este año nos toca la lotería». «A ver si te atreves».

En todos estos casos hay que utilizar a ver y no confundirlo con el infinitivo del verbo auxiliar haber.
En fin, a ver si esta entrada ayuda a alguien, aunque tal vez va a haber quien, ante la duda, mejor no use esta expresión.


jueves, 21 de julio de 2011

La RAE anuncia el nuevo diccionario de español

El nuevo diccionario de español estará listo en el 2014, anuncia el director de la RAE

Reunión en Burgos de los directores y presidentes de las academias de la lengua
Foto: Efe
El nuevo diccionario de español estará listo en el 2014 y será «lo más copioso posible», ha anunciado el director de la Real Academia Española y presidente de la asociación que engloba a todas las academias de español, José Ramón Blecua.
Los directores y presidentes de las veintidós academias de la lengua española de España, América y Filipinas han iniciado hoy en Burgos una reunión plenaria de tres días en la que fijarán sus objetivos y principales actividades hasta 2014.
Blecua ha explicado a los periodistas en la inauguración del encuentro que el diccionario será un trabajo en común que se hará gracias a la solidaridad de todas las academias de la lengua española.
También ha recordado que el diccionario de español se lleva actualizando 300 años, lo que a su juicio le hace único en el mundo.
El director de la Academia española ha destacado la coincidencia del periodo de trabajo actual con el tercer centenario de esta institución, que nació en 1713 en Madrid por iniciativa de Felipe V.
Durante la reunión plenaria que ha comenzado hoy, los académicos han realizado un examen de los materiales fundamentales para la enseñanza del español a los niños.
Para ello, han repasado el temario y las obras básicas para esa enseñanza en materias como la gramática, la ortografía y un diccionario práctico.
Blecua ha insistido también en la importancia de la investigación, «que debe ser un complemento imprescindible sin el que no se puede entender la enseñanza del idioma».
En este sentido, ha considerado «fundamental» contar con los «nuevos medios electrónicos» como herramientas para la difusión y la investigación.
Ha puesto como ejemplos de la importancia de utilizar los medios tecnológicos el hecho de que el nuevo Diccionario histórico sólo estará presente en internet y el portal de la lengua española que, según ha dicho, se ha convertido en un lugar habitual de encuentro de investigadores y de personas que simplemente quieren resolver dudas sobre usos de la lengua, lo que supone que esté recibiendo aproximadamente un millón de visitas diarias.
Blecua ha adelantado que durante los próximos días se tratarán en el encuentro los dos próximos grandes encuentros relacionados con el español, ambos a celebrar en Panamá.
Se trata del congreso de la asociación de la lengua española de Panamá, que se celebrará en noviembre de este año, y el congreso internacional de la lengua española, que tendrá lugar en el 2013.

Información tomada de la página de la Fundéu

sábado, 13 de febrero de 2010

Sobre cambios en la ortografía

 
-Sería súper que la gente, mejor educada e informada, aspirara a la justicia social. Dudo sinceramente que con las reformas a la ortografía española vayamos a lograr la comunión entre escritores y lectores, entre gobernantes y gobernados, entre médicos y enfermos, entre productores y compradores, entre padres e hijos, entre los habitantes de los países hispanohablantes, cuyo nivel económico y educativo es muy disparejo con el resto del mundo. (Hilaria y su defensa de Hache, p. 150)

En la página de la Fundéu se publica el artículo titulado "Sobre cambios en la ortografía, de José Vanegas Mejía, publicado originalmente por El Informador. En virtud de que esta Aldea de las Letras surgió para defender la permanencia de todas y cada una de las letras de nuestro abecedario, hospedamos en esta entrada dicho trabajo.

Sobre cambios en la ortografía

Hace algunos años pasó por Santa Marta un animoso ex sacerdote dispuesto a gastar el resto de sus días en el empeño de reformar la ortografía de la lengua castellana. El intrépido institutor consideraba innecesarios algunos caracteres que sirvieron a Cervantes y a otros clásicos en épocas pasadas; en la actualidad, aseguraba, esas letras y fonemas no eran sino un lastre, un estorbo que nuestro idioma arrastra con el ánimo de complicar la expresión de las ideas.

Entre las recomendaciones de este clérigo estaba la supresión definitiva de la letra g antes de la e y de la i; se usaría en su remplazo la j. Esta preocupación ya la había resuelto el poeta español Juan Ramón Jiménez, quien escribía todas las palabras que tuvieran la combinación ge, gi.

Si queremos ser estrictos y suprimir todo lo que en tiempos pasados era correcto, habría que excluir de nuestra lectura muchísimas obras de Góngora, pues el acervo de cultismos que hallamos en 'Fábula de Polifemo y Galatea', por ejemplo, aún hoy dificulta la plena comprensión de esa obra.

Pero no olvidemos que por algo es Góngora el máximo exponente del culteranismo. Y si es cierto que actualmente podemos encontrar el 'Poema de Mio Cid' en prosa sencilla, debemos saber que no pueden compararse esas 'traducciones' con el lenguaje que aparece en el Mio Cid original. Hay, además, una pérdida sustancial en esas simplificaciones de la obra original.

Volviendo a nuestro clérigo reformador de la ortografía, al tiempo que exponía sus criterios para el cambio lingüístico vendía dos libros con textos en los que aplicaba los cambios propuestos. Valía la pena leerlos porque en realidad dejaban bien sentada no sólo la erudición de su autor sino su conocimiento y aplicación del arte poético.

Otros muchos intentos de cambio en la ortografía se han producido en la lengua castellana. Estuvo de moda la supresión de la partícula o terminación -mente, que forma adverbios a partir de adjetivos. Ejemplos: simplemente; alegremente y miles más.

Esa partícula evita tener que utilizar toda una expresión adverbial: en forma simple; de manera alegre. Después de este intento de cambio, los adverbios en -mente siguen campantes en nuestra lengua.

El uso de la letra h siempre se cuestiona cuando se trata de introducir cambios o supresiones en nuestro idioma. No se salvan de esos intentos ni la ch ni la rr.

En cuanto a la preferencia entre b/v y c/s/z las razones que se esgrimen no tienen la fuerza suficiente para hacernos olvidar que el latín vulgar y el español arcaico consolidaron el uso de estos fonemas. Como gran conclusión podemos afirmar que la lengua es un sistema y por lo tanto pertenece a todos los hablantes de una comunidad.

El habla, en cambio, es la realización individual que hacemos de la lengua. Por eso podemos cambiar fácilmente el habla, pero las transformaciones en la lengua se producen en forma lenta, es decir, requiere siglos.

Parece que algunos intentos de cambios en la ortografía surgen de la pereza de muchas personas para aprender normas que en realidad no son difíciles. Si hablamos y escribimos como nos provoque, qué fácil sería todo.

Sin embargo, con lenguajes particulares, con código individuales, la comprensión sería imposible. Por otra parte, no se puede hablar de "mala ortografía" pues por definición ortografía es la manera de escribir correctamente las palabras de una lengua. Las que sí existen son las faltas ortográficas.

Fuente: El Informador, 12 febrero 2010