domingo, 22 de enero de 2017

Demagogia y demagogos

Marcha de las mujeres 2017, origen de la imagen: portada de La Jornada

En la sección de "Opinión" del diario La Jornada, Marcos Roitman Rosenmann publica un interesante artículo a propósito de la elección de "populista", como la palabra del año, de acuerdo con la Fundéu. Además de las aclaraciones pertinentes sobre el origen de este término tan de moda, el periodista señala que el populismo "Como régimen político fue un proyecto modernizador, absorbió ciertas demandas de las clases populares, cooptó sectores medios y, con un discurso paternalista, reprimió al campesinado y facilitó el acceso al poder de las elites empresariales y burguesías locales en alianza con el capital trasnacional, desplazando a las oligarquías terratenientes".
Pero, como lo indica el título de su texto hay un concepto que frecuentemente va ligado al de populista y que es el de demagogo. Demagogia queda definida en el Diccionario de la Lengua Española de esta manera:
Demagogia: 1. f. Práctica política consistente en ganarse con halagos el favor popular.
2. f. Degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder.
Marcos Roitman señala que 
El demagogo trata de conducir al pueblo hacia donde éste quiere, por la vía del control de las emociones y los sentimientos. En su haber se incorporan el control de la esperanza, el odio, la envida o la ira; pasiones, al fin y al cabo. Es una estrategia para llegar al poder, donde sobresale la necesidad de complacer al auditorio que escucha.
En 2016, a lo largo de la campaña para obtener primero la candidatura del Partido Republicano de Estados Unidos, ya como candidato y como presidente electo, Donald Trump personificó al demagogo, llevó a los extremos los sentimientos de odio, ira, venganza, patriotismo exacerbado de los posibles electores. Abonó con sus feroces discursos terrenos tan peligrosos como el racismo, el sexismo, la supremacía blanca; apeló a todo aquello, como que los inmigrantes dejan sin trabajo a los estadounidenses o que Estados Unidos gasta mucho en defender a otras naciones y ha dejado al país en la indefensión, palabras que las personas ignorantes e incultas que lo eligieron se tragaron e hicieron suyas como verdades absolutas.
Ahora el mundo atestigua los movimientos que ha despertado este demagogo, que por desgracia no está solo en el escenario mundial ni es el único que rige los destinos de pueblos que han invertido mucho en la democracia.

Se acaba de inaugurar una era, dicen los medios, hay expectativas de que el Congreso detenga muchas de las promesas, así como que el pueblo estadounidense alce la voz y se oponga a todas las injusticias que llevaron a Trump al poder y que puedan llevar a otros demagogos a presidir países con el tufo dictatorial que caracteriza a los demagogos.

Por lo pronto la Marcha de las Mujeres 2017 llevó a las calles de ciudades de Estados Unidos y de buena parte del mundo a mujeres y hombres que se oponen a la pérdida de derechos ganados durante décadas y aun siglos de luchas.