domingo, 29 de agosto de 2010

Ratón Pérez y Buscando a Ratón Pérez (Gracias, Lucía y Noa)

 Ratón Pérez
Cuento infantil
Por el P. Luis Coloma, S.J.,
de la Real Academia Española, España
Asociación Española de Amigos del Libro Infantil y Juvenil
Sexta reimpresión, 2009

Mudar dientes, además de todo lo que significa en cuanto a crecimiento y desarrollo de los niños, tiene importante carga simbólica y mágica. El diente de leche se convierte en objeto de trueque a realizarse de una manera mágica, con quien sí sabe valorar lo valioso. La noche en que el niño deja bajo la almohada o sobre el buró su blanco tesoro se parece un poco a la de Reyes, por la emoción de recibir un obsequio, porque el pequeño debe irse a la cama temprano y porque tiene prohibido espiar, ante la amenaza de que si lo hace los obsequios desaparecena. Para esta noche en particular, se recomienda a los niños hacer suficiente alharaca en el momento de dejar su dientecito, para que los papás no olviden encerrar al gato, no sea que un goloso minino se engulla al famoso y generoso ratón y se acaba una legendaria tradición.

El cuento infantil Ratón Pérez, de Luis Coloma, de acuerdo con la introducción del libro Buscando a Ratón Pérez, "fue escrito por el autor para el rey niño Alfonso XIII, cuando se le cayó uno de sus dientes de leche. Fue publicado por Razón y Fe, en 1911, con ilustraciones en blanco y negro de Mariano Pedrero". La dedicatoria dice:
A SU ALTEZA REAL EL SERENÍSIMO SEÑOR PRÍNCIPE DE ASTURIAS, DON ALFONSO DE BORBÓN Y BATTENBERG.
Señor:
Hace cerca de veinte años que escribí estas páginas para S. M. el Rey D. Alfonso XIII, vuestro augusto padre. Permitidme Señor, que al reimprimirlas hoy, las dedique á V. A., deseoso de que arraigue en vuestra alma, tan honda y fructuosamente como arraigó en vuestro padre, la sencilla y sublime idea de la verdadera fraternidad humana.
Que Dios bendia á V. A. como de todo corazón lo pide diariamente, su affmo. en Cristo, Luis Coloma, S.J.
La historia cuenta que el rey Buby I, quien comenzó a reinar a los seis años bajo la tutela de su madre, fue gran amigo de los niños pobres y protector decidido de los ratones. 

Cuando por primera vez al rey se le meneó un diente fue todo un acontecimiento, que propició opiniones aquí y allá sobre cómo extraer el diente sin dolor ni riesgo alguno. Entre las propuestas más aceptables estaba la de cloforofmizarle, pero no fueron escuchadas por el valiente rey, quien decidió someterse a la sencilla operación de atar una hebra, que en el caso de la real criatura fue de seda encarnada, para que el médico más anciano tirara del diente con acierto y buen pulso. El diente en cuestión "tan blanco, tan limpio y tan precioso como una perlita sin engaste" provocó otro debate entre los ministros de la corte sobre el destino que tendría. Unos querían engarzar la pieza dental en oro y guardarla en el tesoro de la Corona, mientras otros proponían ponerla en el centro de una rica joya y regalarla a la virgen, patrona del reino. Sin embargo, la madre del rey, mujer "prudente y amiga de la tradición", decidió que el rey Buby escribiera a Ratón Pérez una carta muy atenta  y la dejase esa noche junto al real diente,
como ha sido y es uso común y constante de todos los niños, desde que el mundo es mundo, sin que haya memoria de que nunca dejase Ratón Pérez de venir á recoger el diente y á dejar en cambio un espléndido regalo. Así lo hizo ya el justo Abel en su tiempo, y hasta el grandísimo pícaro de Caín puso su primer diente, amarillo y apestoso como uno de ajo, escondido entre la piel de perro negro que le servía de cabecera.
El rey Buby escribió la carta, se fue a acostar temprano pero estaba decidido a conocer a tan célebre personaje, para lo cual mientras esperaba al visitante preparaba un discurso para darle la bienvenida. Esperó pacientemente, aunque en ocasiones el sueño lo vencía. Estaba en ésas cuando sintió que algo suave le rozaba la frente.
Incorporóse de un brinco, sobresaltado, y vió delante de sí, de pie sobre la almohada, un ratón muy pequeño, con sombrero de paja, lentes de oro, zapatos de lienzo crudo y una cartera roja, terciada á la espalda.
Del susto hasta el discurso se le olvidó, pero pasados unos instantes y ante los buenos modales de Ratón Pérez, entre ambos surgió una hermosa amistad, reforzada por las aventuras vividas esa noche por un rey, convertido en " el ratón más lindo y primoroso que imaginaciones de hadas pudieran soñar" y Ratón Pérez, quien tenía que seguir cumpliendo su misión de intercambio de dientes de leche, en esa ocasión, el de un pequeño que vivía en un barrio de lo más pobre, pero antes Ratón Pérez debía ir a su casa, ubicada en la calle del Arenal, núm. 8, en los sótanos de Carlos Prats (que en nota al pie de página se señala que era famosa tienda de ultramarinos, existente en Madrid, en el lugar citado).

Esa mágica noche el rey Buby I descubrió que todos los niños eran sus hermanos, pese a la pobreza en que vivía la gente, en medio de la cual, sin embargo, había tiempo y devoción para decir las mismas oraciones que él en sus lujosos aposentos, puesto que el pequeño Gilito, a quien Ratón Pérez tenía destinada una monedita de oro, rezaba con su madre por la mañana la misma oración que él: "Padre nuestro que estás en los cielos..."

Enseñanzas morales y religiosas, fantasía y un magnífico uso del lenguaje hacen de este cuento un clásico de la literatura infantil.

Buscando a Ratón Pérez
Francisco Climent, Ma. José Gómez Navarro,
Alicia Muñoz y Manuel Revuelta
Asociación Española de Amigos del Libro Infantil y Juvenil
Sexta reimpresión, 2009

El cuento original que Luis Coloma escribió para el niño rey Alfonso XIII y para todos, se complementa con el libro Buscando a Ratón Pérez, que contiene un interesante estudio del autor y su obra. Resulta muy interesante, como lo señalan las autoras del texto dedicado al cuento, que en Japón, por ejemplo Ratón Pérez ha sido reeditado desde 1953 y que en 1999 ya había alcanzado la trigésimo séptima edición y goza de gran fama entre los niños. Esta joya de la literatura española  Además contiene información sobre don Cárlos Prats y su bien surtida tienda, en donde el autor ubica el domicilio del famoso ratón.
Luis Coloma nació el 9 de enero de 1851, en el seno de una familia numerosa de alta clase media muy relacionada con los círculos aristocráticos. Estudió bachillerato en su ciudad natal. A los 17 años marchó a Sevilla a cursar Leyes. Se licenció en Derecho y trabajó como pasante en un bufete.
En octubre de 1874 Luis Coloma hizo Ejercicios Espirituales a solas bajo la dirección del P. José Cabello. Allí se confirmó su decisión de hacerse jesuíta.
Coloma vivió 40 años en la Compañía de Jesús. En su vida de jesuíta se pueden distinguir dos fases. Los diez primeros años fueron de vida oculta, dedicada a la formación espiritual e intelectual. Los treinta siguientes los dedica a la misión sacerdotal y literaria.
Una de las fechas más gloriosas fue el 6 de diciembre de 1908, cuando fue recibido en la Real Academia Española.
Murió el 10 de junio de 1915.
* *
El viernes pasado, un día después de que la Revista Babar anunciara el cierre del grupo de correo de Yahoo (como lo publiqué en la entrada anterior), recibí por correo postal un paquete, proveniente de La Coruña, España, que contenía tres libros (Ratón Pérez, Buscando a Ratón Pérez y Camino de Santiago. Vía de la Plata, éste escrito por Francisco J. Relloso, publicado por Ediciones Mensajero). Acompañaban a estos libros varios separadores y una tarjeta postal, todo esto enviado por dos amigas babarianas: Lucía Borreguero V. y su hija Noa, a quienes agradezco de corazón su hermosa y enriquecedora amistad y, por supuesto, estos valiosos obsequios.

Queridas Lucía y Noa: muchísimas gracias por estos libros, que como lo apuntan en la tarjeta, eligieron con mucho cariño para que los disfrute. Sin duda que gocé tanto la lectura de los dos aquí reseñados que no resistí la tentación de compartirlos. Estoy segura de que haré lo propio con el del Camino de Santiago. Seguiremos en comunicación. Gracias por su amistad. Reciban un cariñoso abrazo.



jueves, 26 de agosto de 2010

Babarianos

Hace un momento abrí mi correo y me topé con este mensaje:
Querid@s babarian@os
Después de siete años, más de 1.300 miembros y unos 10.000 mensajes publicados, Babar ha decidido cerrar el grupo de correo de Yahoo, debido a que en este tiempo han ido surgiendo nuevas vías de comunicación más inmediatas y cómodas (no sólo de usar, sino de mantener), como las redes sociales y la propia web de Babar, donde desde hace meses también podéis ir dejando vuestros comentarios.
Os agradecemos vuestra participación durante estos años, y esperamos que esta experiencia haya servido para tender puentes entre profesionales, países, empresas y lectores. Si esta herramienta ha trascendido la técnica y ha creado vínculos entre vosotros, nuestros lectores, nos damos por satisfechos.
Seguimos a vuestra disposición en revistababar.com , facebook  y twitter .
Un abrazo, y gracias de nuevo por vuestra labor y vuestra participación.

Revista Babar
Me da mucho gusto haber sido parte de este grupo, con el que di a conocer el inicio de este blog y al que le debo el acercamiento a personas maravillosas de diferentes partes del mundo, con algunas de las cuales mantengo comunicación con cierta regularidad. 

Extrañaré los mensajes en mi correo, pero seguiré, como de costumbre la información y las propuestas de la revista y de quienes compartían valiosa información, sus agendas, alegrías, logros, proyectos y en algunas ocasiones también tristezas.

Va un abrazo muy cariñoso para los responsables de mantener informado al grupo, deben sentirse muy orgullosos por los puentes de comunicación que tendieron. Aprovecho para enviar un cariñoso saludo a los amigos babarianos. Seguiremos en contacto.  

domingo, 22 de agosto de 2010

Peligro en la Aldea de las Letras, reseña de Anabel Sáiz Ripoll, en Pizca de Papel y Culturamas

Peligro en la Aldea de las Letras
de María Eugenia Mendoza Arrubarena
Publidisa Mexicana, México, 2008


"Hilaria es una jovencita vivaz, lista y muy observadora. Le gustan mucho las tareas escolares y disfruta aprendiendo, por eso participa en un concurso muy especial que le brindará la posibilidad, no solo de ganar un estupendo viaje, sino la de conocerse mejor a sí misma y a su propia familia, porque Peligro en la Aldea de las Letras viene a ser un viaje iniciático muy especial, ya que son las propias letras quienes, en sus especiales papeles de generadoras de la escritura y las palabras, se convierten en guías de excepción de Hilaria quien, ni por un momento, duda de que la Aldea de las Letras, a la que viaja de una manera casual, sea real; es más, vuelve a ella en un momento puntual para defenderla de ataques externos que hacen que el idioma se tambalee... ". 

Sigue leyendo en Culturamas 

Querida Anabel, muchas gracias por esta hermosa reseña.

jueves, 19 de agosto de 2010

A 33 años del lanzamiento de las naves Voyager y su mensaje a seres inteligentes

 Murmullos de la Tierra, El mensajero interestelar del VOYAGER
Carl Sagan, F.D. Drake, Ann Druyan, Timothy Ferris,
Jon Lonberg  y Linda Salzman Sagan
México, Planeta, 1978

Todos tenemos en nuestros libreros dos o tres títulos (o más) que en mayor o menor medida han influido en nuestras vidas. Murmullos de la Tierra, El mensajero interestelar del Voyager, es uno de los que encabeza mi lista y ahora, a propósito del trigésimo tercer aniversario del lanzamiento de las naves Voyager, deseo compartir con los visitantes de esta Aldea unas líneas del que considero el más ambicioso y honesto proyecto de comunicación emprendido hasta el momento, dirigido a extraterrestres pero que tiene en los humanos a sus primeros y quizá únicos receptores. En el prefacio leemos:
El 20 de agosto y el 5 de septiembre de 1977 fueron lanzadas a las estrellas dos extraordinarias naves espeaciales. Estos vehículos del espacio, después de haber llevado a cabo una exploración que promete ser detallada y realmente espectacular del sistema solar exterior desde Júpiter hasta Urano entre 1979 y 1986, abandonarán lentamente los sistemas solares convirtiéndose en emisarios de la Tierra al reino de las estrellas. Cada nave Voyager lleva adosado un disco fonográfico, de cobre recubierto de oro como mensaje para las posibles civilizaciones extraterrestres que la nave pudiera encontrar en algún lugar y tiempo remotos. Cada disco contiene 118 fotografías de nuestro planeta, de nosotros mismos y de nuestra civilización; casi 90 minutos de la mejor música del mundo; un ensayo evolucionrio en audio sobre "Los sonidos de la Tierra"; y saludos en casi sesenta idiomas humanos (y en un lenguaje de ballenas), incluyendo los del presidente de los Estados Unidos y del secretario general de las Naciones Unidas. El presente ibro, escrito por las personas directamente responsables del contenido del Disco Voyager, da cuenta de por qué lo hicimos, de cómo seleccionamos este repertorio y del contenido concreto del disco.
En el disco y por tanto en este libro el grupo de científicos se encargó de presentar la mejor cara de nuestro planeta, pues su contenido incluye imagen de ambientes relacionados con la vida familiar y laboral, el amor y la paz; la descripción del audio remite a sonidos pacíficos, desde el punto de vista de que son producidos por la naturaleza y no provocados por los seres humanos para destruir, de manera que aunque se escuchan volcanes, terremotos y truenos también hay pasos, latidos y risa. En el disco está presente la mejor voz, representada por saludos de buena fe y de una muestra de la diversidad lingüística, con mensajes grabados que van desde "Silima khemen" (Que os vaya todo bien), en sumerio hasta "Hello from the children of the planet Earth" (Hola de parte de todos los niños del planeta Tierra"), en este apartado también se incluye el canto de ballenas.

Han pasado 33 años y muchísimas cosas han cambiado. Simplemente en cuanto a tecnologías relacionadas con la información y la comunicación el desarrollo ha sido sorprendente. Para cualquier chico de la generación digital noventa minutos de música no son nada cuando puede almacenar miles y miles de canciones, fotos fijas y videos en un compacto y lindo dispositivo que ofrece teléfono, internet y sabe Dios cuántas funciones más, que pesa alrededor de doscientos gramos o menos, aunque cuesta varios miles de pesos y su duración media es de tres años. Pero para los años setenta la hazaña de producir un disco en el que se pudieran almacenar imágenes y audio fue asombrosa.

Si bien el objetivo de incluir ese mensaje en unas sondas espaciales que durante años estarían enviando información del Sistema Solar era dejar testimonio  cultural y amistoso a inteligencias extraterrestres, para que supieran del paso de la humanidad, de los habitantes de la Tierra, por este universo, Carl Sagan señalaba que un propósito más inmediato y seguro se había logrado: dejar ese mensaje a los seres (seguramente no tan inteligentes) de este tercer planeta, con respecto a nuestro Sol.
Muchos de los asesores recalcaron que la recepción del mensaje por parte de una civilización extraterrestre era como mínimo dudosa, mientras que su recepción por los habitantes de la Tierra estaba garantizada: el público tendría acceso eventualmente al contenido del mensaje, como ha sucedido, de hecho gracias a esta obra.
Imaginar la dinámica creativa del grupo liderado por Carl Sagan me parece fascinante. Habrá sido muy divertido y estresante hurgar en los archivos fonográficos y fotográficos de diversas bibliotecas e instituciones para compilar lo que llamaron la música más bella del mundo, los sonidos, saludos y las imágenes que hablaran de las maravillas de la vida terrestre, cuya biodiversidad apenas se sugiere, así como de las personas en sus relaciones familiares y laborales, en sus diferentes hábitats y de algunos de sus logros arquitectónicos. No tan divertido ni comprensible habrá sido para los científicos enfrentar la censura de la NASA , que por ejemplo, se opuso a reproducir imágenes de un hombre y una mujer desnudos.
Nuestra propuesta original a la NASA incluía esta figura de dos desnudos humanos con la intención de mostrar a los receptores cómo son nuestros cuerpos. No queríamos ser ni sexistas, ni pornográficos, ni clínicos. Después de buscar en libros de texto médicos y en libros de anatomía, elegimos esta fotografía considerándola la más inofensiva y la menos comprometida. La NASA no quiso incluirla, quizá por temor a una reacción pública adversa. Decidimos conservar la silueta de este retrato en la colección, porque pensamos que sin ella la continuidad en la secuencia de la reproducción humana quedaría interrumpida.
En fin, durante estos treinta y tres años muchas cosas han cambiado, aunque otras permanecen iguales en muchas sociedades, en cuanto a sexualidad, oscurantismo y falta de apoyo a proyectos culturales.

Para los responsables de seleccionar la música seguramente fue muy importante la presencia de compositores y géneros, a partir de sus gustos y la orientación de especialistas. Sin embargo, si seres inteligentes de otros tiempos y otros sitios muy muy lejanos tienen la oportunidad de escucharla, para sus oídos y otros sentidos involucrados en la experiencia musical carecerá de sentido saber si el autor se llamó Johann Sebastian Bach o Chuck Berry, si la pieza es renacentista, folclórica o pop.

Decía, al inicio de esta entrada, que Murmullos de la Tierra es un libro muy importante para mí por la trascendencia de su contenido desde el punto de vista de  la comunicación y porque considero a Carl Sagan uno de los seres humanos más fascinantes de la historia. De ninguna manera soy experta en su obra, pero con sólo estirar la mano y hojear alguno de sus libros encuentro poesía, ciencia, historia, amor al conocimiento y eso es muy reconfortante. El Lindero, mi primer libro publicado, está inspirado en el mensaje del Voyager. Comparto con quienes hayan llegado hasta aquí un fragmento del capítulo "En torno a la música más bella":
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La música era tan poderosa que permanecimos en silencio escuchándola, solamente se oía el ruido que hacía el estuche al pasar de mano en mano, cada vez que iniciaba una nueva pieza.

–Estarán de acuerdo que hay canciones más bonitas y representativas de México –volvió a la carga mi mamá, cuando escuchamos la sexta pieza, o sea el ya mencionado Cascabel. Nadie secundó el comentario, no sé si porque no somos expertos en música mexicana, o porque no estábamos de acuerdo. No era nada fea y por lo menos no era la clásica apología del macho mexicano, para el que la vida no vale nada y encuentra cualquier pretexto para emborracharse y echar pestes de las “pérfidas” mujeres, sin las que, sin embargo, no puede vivir.

–Para mí que el rock no estuvo tan bien representado con Johny B. Good –comentó Omar y aprovechó para preguntar ¿ma, por qué no incluyeron a los Beatles?

–Creo que no nada más los encargados de la música del Voyager estaban de acuerdo con que incluyeran Here comes the sun, sino que todos los que trabajaban en el proyecto querían que estuviera en el disco, me acuerdo que Carl Sagan dice en el libro que ya tenían la aprobación de los cuatro, pero como no eran dueños de los derechos, no quisieron  exponerse a problemas legales por una canción, que ustedes también coincidirán conmigo, tenía todos los méritos para estar entre la música más hermosa del universo.

–¿Qué te parece si te quemo una copia de este disco e incluyo la canción de los Beatles? –le preguntó Omar a mamá.

–Gracias hijo, pero no va a ser lo mismo. Pero, sí, sí es buena idea.

Mi papá comentó que la decisión de seleccionar la música más bella del planeta podría calificarse como una labor de locos y un tanto injusta pues habían quedado cientos o miles de compositores excluidos, por lo que resultaba un tanto extraño que se repitiera Bach en tres piezas y Beethoven en dos.

–Y no creo que hayan sido problemas de derechos de autor para que no estuvieran incluidos otros clásicos –completó mi mamá.

–Alguna vez escuché que todos los caminos comienzan y terminan en Mozart, dijo Omar –mientras escuchábamos la selección de este compositor.

Si alguien me hubiera dicho que una tarde la iba a dedicar a escuchar música de diferentes partes del mundo con mi familia, en la sala de la casa, no lo hubiese creído. Sin embargo, ahí estábamos, alrededor del estéreo, imaginando paisajes y situaciones que provocaban las más diversas reflexiones.

–Si yo fuera extraterrestre y me topara con una selección musical como ésta, seguro que me dirigiría a la Tierra para gozar de tanta belleza –dijo mi papá, conmovido.

–¿Si fueras extrtaterrestre? –preguntó mi mamá.

–No vayan a comenzar –sentenció Mariana e imitando la voz de Louis Armstrong, pidió que pusiéramos atención al blues que estábamos escuchando.

–¿De dónde son esas gaitas, de Asturias o Escocia? –preguntó mi papá.

–De ninguna de las dos, aquí dice que son de Azerbaidjan –leyó en voz alta Omar, quien tenía en ese momento el estuche.
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Para finalizar, el audio y las imágenes y los comentarios de los autores son dignos de disfrutarse. En cuanto a la ausencia de la música de los Beatles, misma que lamenté, como dejé evidencia en el texto anterior, Carl Sagan apuntó:
Queríamos enviar Here comes the sun de los Beatles, y los cuatro Beatles dieron su aprobación. Pero los Beatles no poseían el copyright, y la situación legal de la pieza nos pareció demasiado turbia para poder arriesgarnos a ello. En muchas ocasiones expresamos nuestra pena por no haber podido incluir a estos compositores y músicos -principalmente por motivos de tiempo y espacio- y nos imaginamos un dibujo de todos ellos reunidos en Cabo Cañaveral mirando melancólicamente cómo lanzaban el Voyager a las estrellas sin ellos.
Hay muchos videos en la red con Here comes the sun, incluyo el siguiente que me pareció muy interesante por los artistas que acompañan a George (autor y cantante) y Ringo, aunque hubiera preferido para esta entrada uno en donde apareciaran también John y Paul interpretándola...



No lo encontré en ese universo llamado YouTube pero disfrutar esta versión es un lujo.


lunes, 16 de agosto de 2010

Cien años de la Universidad Nacional


Universidad Nacional Autónoma de México
Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación
Seminario de Reforma Universitaria

Coordinación de Humanidades
Dirección de Divulgación de las Humanidades y las Ciencias Sociales
Casa de las Humanidades 

Mesas redondas
Martes, del 17 al 31 de agosto de 2010
18:00 a 20:00 hrs.
Entrada libre
Se otorgará constancia de asistencia
Coordinador académico: Hugo Casanova Cardiel
Sede: Casa de las Humanidades Av. Presidente Carranza 162, casi esq. con Tres Cruces, Coyoacán, México, D.F., Tel. 55 54 85 13 y 56 59 04 24 ext. 102, 106 y 110

100% UNAM
Cien años de la Universidad Nacional

El centenario de la Universidad Nacional constituye un motivo de orgullo para toda la Nación. Se trata de un hecho que no se limita al espacio universitario sino que se extiende a todos los campos de la vida social en México.

A los numerosos festejos que han sido promovidos por nuestra institución, se suma este ciclo de mesas redondas que busca acercar la celebración a un espacio social que trasciende el campus universitario. Con ese fin se ha elegido realizar este encuentro académico en la Casa de las Humanidades en Coyoacán.

Se articulan en tal sentido, los propósitos de extensión de este importante espacio universitario con los trabajos de investigación generados desde el Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación. Así, se busca lograr un acercamiento con los actores de la Universidad –de manera principal estudiantes y profesores- pero también con los interesados en conocer el devenir de la institución a lo largo de su historia.

Los ponentes que han sido invitados a compartir sus planteamientos son investigadores de alto nivel que comparten su vida académica en torno al Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación de la UNAM. Todos ellos han escrito trabajos originales e influyentes acerca de la UNAM y no dudamos en señalar que, por su obra y trayectoria, se trata del grupo académico más calificado del país para hablar de la institución.

En la sesión del 17 de agosto dedicada al período previo al surgimiento de la Universidad Nacional participarán tres académicos de la UNAM. El Dr. Enrique González, especialista en historia de la Universidad Colonial y quien fue reconocido hace apenas dos meses con la beca Guggenheim por ampliar sus investigaciones en torno al surgimiento de las universidades en América Latina. También se contará con la participación de la Dra. Leticia Pérez Puente, especialista en el México de la Colonia y en el desarrollo de la Universidad, la Iglesia y otras instituciones del periodo colonial. Y finalmente participará en esta sesión la Dra. Lourdes Alvarado, quien ha desarrollado una importante obra sobre las instituciones educativas decimonónicas así como valiosas aportaciones en torno a la creación de la Universidad Nacional.

La sesión del 24 de agosto, dedicada al desarrollo de la UNAM como parte del proceso de conformación de la Nación, reunirá a tres académicas con una obra altamente reconocida. La Mtra. Renate Marsiske cuyos trabajos tienen una perspectiva socio-histórica, es una conocedora de la primera época de la Universidad Nacional y, de manera particular, de los procesos que dieron lugar a la Autonomía de 1929. La Dra. Gabriela Contreras es estudiosa de los complejos procesos y los singulares actores que confluyeron en la institución en la década de los treinta. Finalmente, la Mtra. Celia Ramírez, ha dedicado importantes trabajos y aportaciones al estudio del período que cubre las leyes orgánicas de 1933 y 1944.

En la mesa redonda del 31 de agosto se abordará la temática relativa a la Universidad contemporánea. En dicha sesión se contará con la presencia del Dr. Raúl Domínguez, quien se ha ocupado en libros y artículos del estudio de la UNAM entre finales de los cuarenta y los sesenta; y que dirige un ambicioso proyecto de historia institucional. Participará también en dicha sesión, el Dr. Hugo Casanova, Coordinador Académico del encuentro, quien ha publicado diversos trabajos sobre la UNAM especialmente desde la perspectiva de sus reformas y sus procesos de transformación a partir de los años setenta y hasta la actualidad.

A lo largo de las sesiones se pondrán a disposición de los interesados las obras editoriales más representativas de los ponentes.

Mtra. Mariana G. Pichardini
Jefa de la Casa de las Humanidades
de la UNAM
Av. Presidente Carranza 162,
casi esquina con Tres Cruces, Coyoacán,
C.P. 03020, México, D.F.
Tel. 55 54 84 62 y 56 59 04 24 ext. 106, 115 y 110

viernes, 13 de agosto de 2010

Desde un centro de atención telefónica. Cuento


Una mañana cualquiera
 
© María Eugenia Mendoza Arrubarrena
Sábado, 9:00 A.M.

Segismundo Rivadeneira duerme plácidamente después de una semana de noventa horas de trabajo intenso y muy estresante. Sí, aunque parezca extraño y anticonstitucional, el ingeniero Segismundo Rivadeneira trabaja (al igual que todo su equipo de trabajo) de siete de la mañana a once de la noche, de lunes a viernes. No cobra tiempo extra y estas dieciséis horas no incluyen el tiempo del trayecto (hora y media, en promedio). Regularmente no sale a comer, por lo que a la hora de la comida suele engullir una torta, una ensalada o unas rebanadas de pizza frente a la computadora o con los compañeros, mientras resuelven asuntos del proyecto.

Ese sábado está decidido a no hacer otra cosa sino dormir, pues durante los últimos dos meses también ha tenido que trabajar los fines de semana, prácticamente con el mismo horario. Con eso de que hay que cuidar el empleo, pues hay miles de candidatos a contratarse por la tercera parte de lo que él gana, no está en condiciones de decir no a sus jefes cuando le piden que les "eche una mano" para terminar un gran proyecto a tiempo.

Después de discutir con su esposa e hijos, a eso de las seis de la mañana, pues deseaban que los acompañara  a la competencia de natación del más pequeño, por fin, a las siete logró retomar el sueño interrumpido. Segismundo odia perderse esos eventos familiares, pero ese día sus fuerzas no daban para más. Como si el cansancio no fuese suficiente, las preocupaciones propias del trabajo le provocan insomnio. La noche anterior, aunque se había acostado a la una, apenas a las cuatro había podido conciliar el sueño.

Pero ¿quién se acuerda de eso cuando más profundamente duerme, cuando sueña algo agradable, que seguramente no recordará al despertar, pero en la profundidad del sueño reconoce como agradable? Envuelto en el calor de las cobijas, la semioscuridad de su cuarto y el suave murmullo de los pajaritos que revolotean en el árbol que está justo frente a su ventana, era el más feliz de los mortales cuando algo, que tarda en reconocer, lo despierta.


9:05 A.M.


El teléfono repiquetea insistente.
Tardó tres o cuatro timbrazos en reaccionar. Finalmente, extendió el brazo para alcanzar el auricular.
-Bueno -contestó con voz pastosa.
-Buenos días, ¿es usted... el señor Rivereda...? -pregunta un hombre, que por su voz se escucha joven.
-Aquí no vive -responde cortante y cuelga. No le gusta parecer grosero pero en ese momento no está en condiciones de ser amable.
Segismundo se reacomoda y tiene la ilusión de recuperar el sueño agradable, que no recuerda bien de qué se trataba pero desea continuar soñando.


9:10 A.M.


Nuevamente el teléfono interrumpe el sueño recuperado, no el que estaba soñando, sino la acción de dormir.
-Diga...
-Buenos días, ¿cómo está? -una mujer jovial sigue saludándolo-. ¿Se encuentra en casa el señor... a ver, déjeme ver... ah, sí, el señor Se - gis - mun - do   Ri-  va - de - nei - ra? ¡Es primera vez que veo ese nombre, ¿lo pronuncié bien?

-No.
-¿No está don Segismundo o no lo pronuncié bien?
-...
-¿Me escucha?
-...
-Sabe a qué hora lo puedo localizar, o me puede proporcionar otro teléfono para ponerme en contacto con él?
-No.
-¿Con quién tengo el gusto?
-Soy el mozo, soy el mozo y no puedo seguir hablando, tengo mucho trabajo.
Segismundo cuelga el teléfono, ha mantenido los ojos cerrados. Se hace ilusiones de que si no habla mucho podrá seguir durmiendo, pese a la molesta interrupción.


9:17 A.M.

La pesadilla del teléfono una vez más.
Segismundo desea ignorarlo, pero ¿qué tal si alguien del trabajo o de la familia lo necesita?  Si lo buscaron en el celular no lo escuchó porque lo dejó en el portafolio. Sería muy mala pata que fuera otra llamada de un call center., odia esas llamadas, odia el telemercadeo, odia que invadan su intimidad para ofrecerle seguros de todo tipo, tarjetas de crédito, servicio de fumigación o lavado de alfombras...


-¿Sí?

-Con el señor Seguismundo Rivanereida, por favor, le hablo porque su membresía está a punto de expirar y tenemos una promoción especial para quienes la renueven hoy -el joven habla rapidísimo- si la renueva en este momento, además de que obtendrá un cupón de descuento para sus consumos en nuestros restaurantes, le ofrecemos un mes adicional...

En ese momento Segismundo se sienta. Ya abrió los ojos, su voz ya es clara. Está totalmente despierto. Por su cabeza pasan varias ideas para quitarse de encima al molesto vendedor: desde colgar nuevamente el teléfono y dejarlo así para evitar más interrupciones, hasta aplicar la "estrategia Seinfeld", es decir, pedirle al joven  su nombre, el número de su teléfono y domicilio particulares, con la promesa de que renovaría la membresía en cuanto le devuelva la llamada en la madrugada, pasando por mandarlo al diablo de una manera grosera...

-¿Por qué ni siquiera leen bien el nombre de la gente con la que quieren hablar? -estalló, finalmente, porque además de todo le molesta que no digan bien su nombre-, ¿por qué me molestan para algo como la renovación de una membresía?, si yo la quiero renovar ya iré a la tienda y lo haré, ¿por qué no piensan que a esta hora la gente puede estar dormida?, ¿de dónde diablos me habla?, ¿está usted en Tijuana, en India o Bora Bora?
-Señor Rivadeneira, yo estoy trabajando, trabajo en un centro de atención telefónica y esto es lo que hago para ganarme la vida. La computadora registra su teléfono y nombre como un candidato a renovar la membresía y mientras no la renueve va a seguir recibiendo llamadas para invitarlo muy cortésmente...
-A ver, ¿qué me ofrece si la renuevo ahora mismo?



lunes, 9 de agosto de 2010

Lila Lila, en la 9a. Semana del Cine Alemán


Dirección: Alain Gsponer
Alemania 200,
Comedia, 108 min., 35 mm., color

David, un joven camarero, se enamora de Marie, una estudiante de literatura. Cuando encuentra un manuscrito y lo hace pasar por "su" novela, Marie comienza a interesarse por él. Con su plagio, David hace carrera hasta que aparece Jacky y declara ser el autor, aunque en realidad se trate de otro embustero.

Alain Gsponer muestra cómo "gracias al marketing puede hacerse que algo parezca mucho más grande de lo que es. La gente quiere ver una estrella en aquel que se les presenta como estrella. Aunque todo indique que aquello que hace es, en realidad, malo, nadie quiere reconocerlo. Las personas se vuelven ciegas, en especial cuando todas, bajo la influencia de los medios, comparten la misma opinión".

  

Cartelera 9a. Semana del Cine Alemán en la Cineteca Nacional México

9. Semana de
Cine Alemán
2010  Ciclo Fatih Akin 
05–15 de agosto México D.F. 14–22 de agosto
13–22 de agosto Guadalajara 27 de agosto–01o de septiembre
21–28 de agosto Monterrey 27 de julio–01o de agosto

Entre las películas sobresalientes se encuentran con toda seguridad Soul Kitchen, el trabajo más reciente de Fatih Akin, así como El listón blanco de Michael Haneke. Andreas Dresen también está incluido una vez más. El año pasado se encargó de llenar cuatro salas con su película En el séptimo cielo, la cual causó sensación; este año se podrá ver su nueva obra Whisky con vodka, una comedia sobre un actor que envejece.

Además, junto a los grandes nombres hay lugar nuevamente para los jóvenes realizadores que se presentan por primera ocasión ante el público mexicano como, por ejemplo, Maximilian Erlenwein. En su debut en largometraje Fuerza de gravedad describe con humor la singular transformación de un joven empleado bancario.

Este año, el visitante encontrará seguramente los puntos culminantes ocultos en los documentales. La mujer con los 5 elefantes es historia europea vívida. El director Vadim Jendreyko acompaña a la mayor traductora de literatura rusa al alemán de regreso a los lugares de su infancia en Ucrania. Pianomanía, en cambio, nos introduce en el maravilloso mundo de los afinadores de pianos. Stefan Knüpfer trabaja para los pianistas más importantes del mundo y entra en acción cuando "el sonido no respira" o "el instrumento necesita más magia".