sábado, 25 de septiembre de 2010

Copo de Algodón fue presentada en el Museo del Templo Mayor

Marcos Almada Rivero, María García Esperón y César Darío Menchaca

La primera de dos presentaciones de la novela Copo de Algodón, de María García Esperón, ilustrada por Marcos Almada Rivero y publicada por Ediciones El Naranjo tuvo lugar ayer en el magnífico auditorio Eduardo Matos Moctezuma, del Museo del Templo Mayor, en el corazón del Centro Histórico de la Ciudad de México.

Valentina Ortiz

Conforme al programa, la cuentacuentos Valentina Ortiz ofreció un espectáculo,  llevado a la dimensión de ceremonia, en el que estuvieron presentes los cuatro elementos: tierra, agua, aire y fuego. Valentina, con su voz, su cuerpo, semillas, agua, instrumentos varios cantó, hizo música, invocó a los dioses, nos recordó la herencia de nuestros antepasados, su cosmovisión y aleccionó sobre cómo ayudar a los muertos en su trayecto a un destino determinado por la forma en que ocurrió la muerte.

La bienvenida a la presentación, por parte del Museo del Templo Mayor, estuvo a cargo de César Darío Menchaca, quien favoreció un grato diálogo con María, Marcos y el público, además de que nos invitó a recorrer la exposición temporal "Moctezuma II. Tiempo y destino de un gobernante".

Marcos Almada Rivero explicó el proceso de ilustración de la novela revelando su emoción al redescubrir la fuerza y belleza del Templo Mayor después de un trabajo en el que, como los antiguos tlacuilos, se dejó el corazón endiosado. 

María armó la presentación con textos de reseñas y poéticas palabras que sus amigos de ambos lados del Atlántico han dedicado a Copo de Algodón, comenzando con un fragmento de la que publiqué en este blog hace unas semanas, seguidas por las de Anabel Sáiz Ripoll, Katia Coéllar, Ana María Carbonell, David García Hernández. También estuvo presente el poeta asturiano Aurelio González Ovies, de quien leyó esta joya. 


"... Es cara la felicidad. Ser feliz es muy breve. Tan fugaz como la hermosura. Lo dice tu Copo de algodón con una 'prosesía' que me ha fascinado. Es un auténtico estuche de ritos esta obra que acabas de publicar, un cofre maravilloso en el que bullen la magia y los tabúes de los mejores cuentos universales y tradicionales. Has hecho un viaje iniciático hacia el amor y la veneración por esos sabios antepasados que olvidamos cada día un poco más.
Es verdad todo lo que sentencias, todo lo que auguras. Porque todos buscamos un sitio, todos perseguimos una casa en esta vida que no da nada a cambio de nada, sino que siempre nos obliga a sacrificar algo, en ocasiones lo más hermoso, a veces lo más querido. ¡Qué acertada metáfora la de las lagartijas acechadas por Axayácalt! ¡Con cuántos presagios tan presentemente pasados nos narras esta historia tan infantil como gigante! Son tan importantes los sueños para olvidar que es tan dolorosa la muerte... Tan necesario creer sin ver, intuir sin mirar... Ganaríamos tanto si perdiéramos multitud de presencias... ¿Por qué conocer el rostro de Moctezuma si Moctezuma ES? ¿En qué cambiaría el fervor de Copo de algodón o su existencia (de Él)?
Gracias por renovar los mitos y odiar la guerra; gracias por la lírica y por el sincretismo y por la leyenda y la realidad. Leerte es retroceder a la candidez del Éranse una vez los dioses y los hombres con el que nos amamantan todas las culturas... La fragilidad de este Copo de algodón pesa y posa línea a línea".
 Marcos Almada (es mucho más guapo en persona)

El ilustrador Marcos Almada Rivero compartió el proceso de creación de un personaje del que la historia no aporta información, por lo que los rasgos de Tecuixpo Itlaxóchitl no corresponden ni al retrato ni a la caricatura, se trató de un trabajo muy serio, con  la enorme responsabilidad de darle rostro a un personaje real, ni más ni menos que la hija favorita de Moctezuma, una noble mexica. Experiencias profesionales con la cultura maya se dejan sentir muy sutilmente en su creación, así como su rechazo a las caracterizaciones de nuestros antepasados, a partir de una mirada barroca, ajena a la sencillez que priva en la obra del joven y talentoso artista.

Marcos, María, Darío y Jaime Alfonso

La presentación de esta obra concluyó con una plática a la que la autora invitó al prolífico escritor de LIJ Jaime Afonso Sandoval, autor entre muchas otras obras de El club de la Salamandra, quien platicó por qué escribe para niños. Generosa y siempre dispuesta a apoyar a sus amigos, María también me invitó a subir a la mesa y compartir el placer del diálogo que se establece con las personas que atienden a convocatorias como la que nos unió este viernes 24 de septiembre en este maravilloso recinto para conocer a una gran exponente de la literatura infantil y juvenil.

El domingo 26 de septiembre a las once de la mañana, en el mismo lugar se llevará a cabo un nuevo encuentro para darle la bienvenida a Copo de Algodón. Allá nos vemos.

Para seguir los pasos de Copo de Algodón los lectores pueden consultar el blog que la autora abrió especialmente para esta princesa mexica, a quien Marcos le dio su rostro de niña y quien en la voz de María tiene mucho por contar.



4 comentarios:

María García Esperón dijo...

Querida Maru: Esta crónica sí que es generosa, rebosante de amistad y de todo el calor humano de tu palabra. Lo más bonito de ayer fue poder estar juntos, tanto los cercanos como los lejanos, de la misma manera que reflejas en estas letras.
¡NOS VEMOS MAÑANA!!!

María Eugenia Mendoza dijo...

Querida María:
Fue un gusto acompañarte en una ocasión tan importante y en ese escenario maravilloso.
Presencialmente estuvimos algunos de tus amigos, pero estoy segura de que todos los que te quieren te acompañaron en la distancia.
Que haya mucho éxito en la presentación de mañana. Ahí nos vemos.
Un abrazo muy cariñoso.

sergio astorga dijo...

María Eugenia, he disfrutado mucho esta crónica.
Felicidades.

Un abrazo en copitos.
Sergio Astorga

María Eugenia Mendoza dijo...

Querido Sergio:
Que esta novela haya sido presentada en tan maravilloso sitio augura un futuro prometedor.
Gracias por tu visita.
Algún día habrá que poner en práctica la diversidad de abrazos, por lo pronto me quedo con el antojo.
Copiosos abrazos.