martes, 27 de julio de 2010

"En el umbral", en el nuevo blog de Anabel Sáiz Ripoll


Anabel Sáiz Ripoll, incansable y talentosa profesora de lengua y literatura españolas, experta en literatura infantil y juvenil y gran amiga sumó a la blogosfera un nuevo blog dedicado a la escuela y la educación. Des de les aules ofrece una rica selección de textos poéticos y literarios, en los que las figuras de maestros y alumnos, así como  la evocación de todo lo relacionado con la escuela y la educación es abordado por autores clásicos y contemporáneos.

Estoy muy feliz porque Anabel ha incluido en este blog el cuento breve "En el umbral", publicado en el libro Entre gozos y rebozos. Nostalgias del campo. Compiladoras Herlinda Dabbah Mustri y Susana Arroyo Furphy, publicado por Palabras y Plumas Editores, en México, 2010.

Arxiu per aMendoza, María Eugenia

En el umbral

Mis pasos rompen hierbas aromáticas y su perfume se mezcla con el de la tierra húmeda. Llego a la plaza y saludo al grupo. El ponche de frutas que preparé temprano ayuda a entrar en calor. Hoy es jueves, noche de tertulia y tengo una historia que compartir.

Desde hace tres años nos reunimos las mujeres del pueblo para hablar de lo que se nos ocurra. Al principio nos concentrábamos en echar tijera y hacer trizas la reputación de los ausentes o nos quejábamos de nuestra suerte. Al final terminábamos todas amargadas. Ignoro si agotamos los chismes o descubrimos que era más sabroso y útil recuperar y, mejor todavía, construir nuevas historias y desde entonces cada quien trata de hacer mejor sus cosas para presumirlas el jueves.

Todas nacimos, crecimos, nos enamoramos y tuvimos hijos aquí, en este pueblo que ha expulsado a muchos pero que nosotras hemos decidido mantener vivo. Las tertulias han ayudado, así como a que cada quien cultive mejor su gracia.

Yo, por decir, soy buena para curar empacho, mal de ojo, susto y otros males comunes. Tengo un don, escucho a las plantas. Me revelan sus secretos para aliviar algunos dolores del cuerpo y del alma. De veras. Hasta mi hijo, que estudia medicina en la capital reconoce que soy atinada. Hasta me invitó a la universidad porque uno de sus maestros acostumbra invitar a los papás a una clase especial para hablar de medicina tradicional, que es la que yo practico, no es que sea doctora, pero…

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6 comentarios:

Miguel Ángel Bruno dijo...

Hola María Eugenia, paso a saludar y también agradecer su atenta lectura del blog Vivencias.
Seguiré con mucho interés sus escritos, afectuosamente, Miguel

María Eugenia Mendoza dijo...

Miguel Ángel:
"Vivencias" ha sido un grato descubrimiento gracias a esas redes de comunicación, creación y justicia poética que Marcelo Suárez de Luna tiende en sus diferentes y geniales espacios.
Es para mí un honor recibir esta visita y comentario.
Saludos.

Marina Centeno dijo...

Mi saludo desde Yucatán, México.

Con admiración:
Marina Centeno

http://marinacentenopoemas.blogspot.com/

María Eugenia Mendoza dijo...

Hola Marina:
Me da muchísimo gusto recibir tu visita a esta Aldea, gracias a la cual tengo oportunidad de conocer personas talentosas como tú y Daniel Dragomirescu, por citar sólo el ejemplo del acercamiento que Horizonte Literario Contemporáneo está favoreciendo.
Te mando un cariñoso abrazo.

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Caín dijo...

"No he aprendido a sufrir, toda severidad es inhumana"
Juan Carlos Mestre

Luz de un quinquet
9 pintas, 29 latidos, Gillespie,
madrugada, ganas de hablar.
La generación del 77 íbamos a cambiar el mundo en el fututo
pero los electrodomésticos siguen funcionando en el 2007,
como siempre…
Me pregunto:
Por qué un intermitente puede llevarme a la lágrima, de vasta emoción, por qué siento que me responde, cuando se ilumina su automática luz naranja, y que no estoy solo, que somos dos, objetos comunicándose, que la máquina pretende mi atención, sabiendo antes de que se ilumine sin embargo apenas un segundo antes que así será…
No lo entiendo:
Por qué ladra el borracho a los coches que pasan a su lado.
Es de noche.
Hace frío.
Mientras, la gente ahí afuera insiste, empujando sus pesadas rocas, hacia la pirámide.
En las paredes de mi casa se pudre la luz de ayer por la mañana.
Y yo sigo de pie junto a la ventana, sin tomar ninguna decisión.
Podría quedarme a vivir dentro de esta canción.
A night in Tunisia.
Pienso que:
La oportunidad debe ir acompañada de destreza…
Todos los muebles de casa me observan con rostro de preocupación.
No quiero pensar,
para no atraer su atención, con el ruido de mi cabeza.
Un automóvil ha atropellado al borracho, se apagó el ruido y la furia.
Está muerto, pero no siento lástima.
Tampoco sé qué significa eso realmente, si es salvaje, inhumano o inmoral,
pero es cierto.
Y mientras, la gente ahí afuera no deja de insistir, empujando sus rocas.
Me pregunto:
Debe haber algún motivo por el que todo haya adquirido esta forma,
esta forma de costumbre, en que amanece como una herida sin importancia.
Ya no recuerdo qué clase de paciencia me trajo a este lugar...